por Carol

Hola de nuevo, soy Carol, aquí les traigo un nuevo fic de amor yaoi de RK (samurai X), ahora es uno muy diferente del anterior, tiene escenas lemon, espero que les guste y como siempre espero opiniones........Sayonara!!!.

**********************************************


Kenshin vio el día marchitarse y da paso a la noche oscura. Él desea partir con el sol, y simplemente dejar todo atrás, él sabía que alguna vez... él amó. El sol es un traidor para dejarlo todo sombrío en el mundo, todos eran unos traidores, incluso sus propios sentimientos. Ellos le hicieron pensar que él estaba seguro, que su corazón no resultaría herido jamás; el amor que Himura Kenshin sentía por Kamiya Kaoru era puro e inocente, algo tan ligero como su respiración en la mañana de un día por él que ha esperado mucho tiempo, ese día en que ambos estuvieron juntos, pero... ¿Por qué su corazón se volvió tan frío y lo dejó solo y desvalido? ¿Cómo podría ser Kaoru tan cruel y decirle que todo entre ellos ha terminado de un momento a otro?

Las emociones de Kenshin giraban a su alrededor en un vórtice sin control y lo torturaban hasta que éstas estallaron a través de sus ojos y se deslizaron sobre su cara como una cascada de lágrimas. Él se derrumbó en sus rodillas y sintió el césped húmedo debajo de él; sus manos cubrieron su cara y las escondieron del mundo. Incluso un ser tan frío y calculador como Battousai, el temible asesino de Japón, sabía llorar. Su cuerpo entero tembló incontrolablemente, su alma lo hacía también. ¡¿Cuándo terminará todo ese dolor?!

Kenshin no sabía que hacer ahora, no quería regresar al Dojo, donde Sanosuke y Yahiko podrían verlo, incluso la propia Kaoru, él no quiere que se entere cuanto le dolía su rechazo.
“Yo juré no matar de nuevo... ahora yo juro no amar de nuevo.” pensaba tristemente agachando su cabeza.

-¿Kenshin?. se oyó una voz masculina, Kenshin se volteó y cuando lo hizo una lágrima bajó por su mejilla. Sanosuke estaba a unos metros alejado, apoyándose en un árbol de roble, la luz de la luna brillaba radiantemente en su cara y aclaraba sus ojos castaños profundos con maestría; inmediatamente Kenshin limpió esa lágrima pero ya era demasiado tarde; Sanosuke ya ha visto ese fragmento de fragilidad. Él miró fijamente a Kenshin con una mirada dulce de un padre a un hijo, empezó a caminar hacia su amigo diciéndole: -Kenshin, pero tú...
-No, Sano, por favor... no te acerques.... dijo Kenshin retrocediendo y susurrando con una voz débil.
-¿Kenshin... ¿qué te pasa?, estás llorando. decía un preocupado Sanosuke extendiendo su mano para ayudarlo.
-No! gritó fuertemente; pero se dio cuenta de su reacción tan áspera y contesta: -lo siento.
Sanosuke se acercó y sintió como su corazón se desgarraba al ver que su amor lloraba y maldijo a Kaoru, ella pagaría por herir de esa manera a Kenshin. Éste notó la mirada seria y agriada en la cara de Sanosuke, Kenshin miró hacia abajo y se sintió culpable y avergonzado; ahora no sólo va a perder a Kaoru, él perderá a Sanosuke también.

-Mírame, Kenshin Himura. Le ordenó, debido al tono dominante en su voz, Kenshin obedeció y sin una explicación aparente Sanosuke colocó su mano en su mejilla sobre la cicatriz, Kenshin se retiró, pero inconscientemente se aferró a la manga de Sanosuke.

-¡Yo no sé que mierda te está pasando! exclamaba en forma de lamento. -¡Kaoru no merece a alguien como tú! ¡tú eres mucho mejor que ella! ¡tú serás siempre mejor que ella! ¡y se que no puedo hacer algo, pero me siento mal por esto! ¡tienes razones mejores para llorar que esa necia!
-Sano, por favor basta!” le rogaba Kenshin incorporándose, ya estando de pie envolvió sus brazos alrededor del cuello de Sanosuke, el cual se sorprendió de esto; cerrando lentamente sus ojos sintió el cabello rojizo y suave de Kenshin que acariciaba su cara de una manera amorosa. Espontáneamente, las manos de Sanosuke devolvieron el abrazo aferrándose fuertemente a él; el cuerpo de Kenshin tembló ligeramente, su cara se escondió en el pecho de Sano, éste era un consuelo seguro para sus emociones heridas.
-Kenshin, escúchame, tú no debes sentirte solo, yo siempre estaré aquí.
-Yo pensé que ya estaba seguro... con Kaoru... susurraba Kenshin entrecortadamente.
-Pero tú estás más seguro conmigo. decía Sanosuke bajando su cabeza entre el cuello y hombro de éste, sus brazos lo abrazaron más y lo desplazaron aún más cerca, Kenshin percibía la fuerza de Sanosuke y se admiró de su musculatura y el calor de su cuerpo, nunca pensó que se abrazaría así con su amigo.

-Yo lo siento, Sano yo lo siento mucho.”
-¿Por qué te estás disculpando?

Ahora Kenshin tenía el valor para mirar a Sanosuke a los ojos, pero aún permanecía en sus brazos.
-Yo sé cuánto sufriste cuando Kaoru y yo nos volvimos amantes, yo... debí de haberme... percatado antes.
-Ssshhh... -Sano susurró tiernamente- esta bien , mi amigo. En ese instante Sanosuke proporcionó un suave y dulce beso en los labios de Kenshin, éste cerró sus ojos lentamente y para su sorpresa no pensó en Kaoru, sólo experimentaba el placer de sus labios como si bebiera el más complaciente de los vinos y en la eficacia de sus brazos alrededor de su cuerpo, cuando el par de maravilloso labios lo dejaron se mortificó pero sus ojos continuaron cerrados.
Sanosuke observaba los ojos de Kenshin cerrados y sonrío levemente, sus dedos recorrieron la cara de Kenshin, sobre su cicatriz profunda, su cabello y barbilla. Todavía con sus ojos cerrados, Kenshin acarició el perfil de Sanosuke y apreció las estructuras firmes de su masculinidad, ¿por qué no podría parecerse más a un hombre, como Sanosuke? ¿por qué no podrían ser sus rasgos más masculinos, en lugar de femeninos?
Kenshin atrae insensatamente más cerca la cara de Sanosuke a la suya, y sus labios se rozaron hasta besarse nuevamente, Sanosuke no se retiró en ningún momento en cambio, él deseo de seguir sintiendo aquellos labios tan tersos y finos hizo que abriera la boca de Kenshin con su lengua, y se mueve alrededor de ella explorando cada rincón de ésta, Kenshin recibió la lengua de Sanosuke con la suya, ambos en sus mentes están enloqueciendo ferozmente con la pasión, la culpa, la confusión y el placer haciendo imposible detenerse, pero uno de ellos quiere cesar ese momento para poder aplazarlo luego, nunca pensaron que se saborearían así, era tan agradable, tan maravilloso... en ningún tiempo pensaron que estas acciones eróticas pudieran ser realizadas por sus labios.
Sanosuke termina su beso apoyándose en la cabeza de Kenshin, despojándolo nuevamente de sus tiernos labios, Kenshin percibe debilidad en él. ¿qué estaba pasándole?
Sanosuke se alejó despacio murmurando conforme retrocede
-Nosotros... nosotros no hablaremos nunca de esto.... Kenshin cierra sus ojos sintiéndose culpable de nuevo.
-Yo lo siento...
-Regresemos al Dojo.
Sanosuke se volteó y caminó en silencio, Kenshin bajó su cabeza y lo sigue para después adentrarse en el Dojo.



*********

Kenshin abre sus ojos temprano por la mañana, está acostado en su futón, su cabello largo yacía afuera, encima de una manta; los rayos del sol tocaron su piel calurosamente y le daban la bienvenida a un nuevo día -pero profundamente dentro de él se sentía vacío y solitario.-
¿Sano o Kaoru?, se hizo esa misma pregunta muchas veces durante la noche, de algún modo su mente había hecho que viera a un nuevo hombre en Sanosuke, un hombre que tiene sentimientos, un hombre que sabe besar, un hombre que tiene deseos secretos... ¿cuáles serán sus deseos?
Kenshin cubre su cabeza completamente con la manta y no quiere pensar sobre eso.

************



-Adiós, Sano! Decía Kaoru sonriendo mientras salía del dojo con Yahiko. -Nosotros regresaremos pronto con el desayuno.
Sanosuke se sentó en la ventana, mirando fijamente al nuevo cielo de la mañana. -Sí, ok. Es todo lo que puede contestar.
¿cómo podría ser esa idiota tan feliz cuándo Kenshin se siente miserable? quizá sus problemas eran la razón de su felicidad.
En cuanto Kaoru y Yahiko se marcharon, Sanosuke se asombra del hecho que Kenshin no se a levantado todavía, era extraño, considerando que Kenshin siempre es el primero para despertarse en el Dojo, algo incongruente estaba pasando.

Sanosuke se retiró de la ventana y fue al cuarto de Kenshin, abrió la puerta cuidadosamente al no querer hacer ruido, entró y cerrando la puerta caminó despacio hacia Kenshin. permanecía dormido, como un ángel. Sanosuke se posa al lado de él y lo mira curiosamente.
“Quién lo hubiera dicho, el temible asesino de Japón es tan puro y lleno de bondad.” después de decir esto en su mente, se movió su mano y acarició la cicatriz de Kenshin, esas mismas caricias hicieron que Kenshin abriera sus ojos y una sonrisa luminosa apareciera en su rostro.
-Sano... viniste... se incorporó posando una de sus manos en el rostro de Sanosuke, éste sonríe.

-¿Te gustaría tener mi compañía durante unos minutos?” dijo Sanosuke
-No. contesta Kenshin
Sanosuke se deprime por la respuesta . - lo siento, dice cabizbajo
-Me gustaría tener tu compañía por el resto de mi vida.

Sanosuke sonríe a la declaración inesperada, ahora todo parece más fácil para besar los puros labios de Kenshin una vez más, “devorando” la boca de éste logra hacer que se acueste, Kenshin envuelve a Sanosuke en sus brazos dándole la bienvenida contra su cuerpo. Sanosuke extiende las piernas de Kenshin, haciendo que sus caderas se junten, el beso continúa, aumentando más y más a cada instante, sus lenguas se tocan y cada una comienza un viaje de deleite y entrega excitante; Kenshin apenas puede respirar debido a la actitud del fuerte beso de Sanosuke y éste desplaza su lengua en cuello de Kenshin lamiendo su piel suavemente colocando leves y atrevidos mordiscos, Kenshin siente como su miembro se alza ansiosamente; jamás experimentó algo como eso, cuando él hacia el amor con Kaoru, él siempre fue el que dominaba, ahora con Sanosuke, se siente dominado.

-Yo... quiero que me... lo metas... Kenshin dijo esto accidentalmente en la oreja de Sanosuke, causándole desconcentro.

-¿Qué dijiste? Yo no oí.

Kenshin no contesta y empujándolo terminar en cima de él, continuó mordiendo suavemente la mejilla de Sano, rodando hacia a su oreja lamiéndola, Sanosuke gime y roza suavemente con sus manos la espalda de Kenshin, baja aún más y atrapa firmemente sus nalgas casi hiriéndolo, tomó a Kenshin y lo alejó de él.
Kenshin admira como Sanosuke se quita su ropa rápidamente rasgándola de su cuerpo, Kenshin se despoja de la suya también, especula inseguro si lo que está a punto de pasar es algo que él realmente quiere, reacciona de su trance cuando Sanosuke pone su mano en su hombro, sus ojos se encuentran, cada uno con una mirada diferente, Sanosuke se ha determinado, Kenshin vacilaba pero miraba el cuerpo de Sano, su pecho era firme y sexy, sus piernas firmes y torneadas, su color era bronceado chocolate, su cuerpo era todo lo que pudiese desear y ve entonces a su pene erecto despidiendo consigo lujuria y deseo, al notar esto se ruboriza ligeramente.

-¿Estás listo? Pregunta un Sanosuke serio, Kenshin mira hacia abajo e intenta encontrar la respuesta correcta. ¿Qué hace él realmente? ¿Y si Kaoru regresa y los ve a ambos juntos?
Sanosuke se percata de la expresión dudosa de Kenshin e inhala profundamente y revelando su desilusión.
-Yo... lo siento, yo no debí haber venido. Sanosuke se voltea intentando agarrar su ropa, pero Kenshin lo toma de un brazo, Sano se sobresalta al actuar de Kenshin.
-Si, estoy listo, Sano. los ojos de Kenshin reflejaban toda la verdad en sus palabras y una sonrisa inocente le adorna.
Sanosuke no sabe qué decir, por primera vez siente que su corazón ha sido cautivado y le responde también con una hermosa sonrisa. Kenshin pone sus manos en el pecho de Sanosuke y lo empuja suavemente, Sanosuke obedece y se acuesta, él mira fijamente al techo, no estando seguro de qué esperar, “el no me quiere como yo lo quiero, él está demasiado confuso, yo creo que debo...” su pensamiento fue interrumpido ya que la mano de Kenshin asió suavemente su pene, sintiendo un temor súbito imposibilitándole protestar, “Yo sé que él no quiere hacer esto... yo necesito detenerlo... ahora mismo...” luego la lengua de Kenshin recorrió el glande sensible de su miembro y comenzó a lamerlo con movimientos suaves y fuertes a la vez. Sanosuke interceptó sus manos en un puño, esforzándose por controlar sus gemidos, pero al ver que sus intentos no daban frutos cerró sus ojos y empezó a disfrutar la boca de Kenshin la cual jugueteaba con su hombría, manoseándolo y lamiéndolo de arriba abajo y con sus manos masturbaba la base hasta el nacimiento de su pene.

-Oh... Kenshin...mi… amor. gemía Sanosuke provocando con esto que Kenshin lo masturbara más y más fuerte que se hallaba excitado con la nueva experiencia. Sanosuke colocaba sus manos en la cabeza de Kenshin y agarraba su cabello entrelazándolo con sus dedos, Kenshin estaba extasiado, su cuerpo era invadido por un placer inexplicable, sudaba copiosamente y cada vez, más, más fuerte apretaba con su boca y lengua el miembro de Sano haciendo que éste gimiera cada vez más. “Ya no puedo más, maldición...”. pensaba Sanosuke sentándose y deteniendo bruscamente a Kenshin, él lo mira con una expresión inocente como si quisiera preguntarle si no le gusta lo que hace.
Sanosuke tomó los brazos de Kenshin y lo abrazó tenazmente, haciendo que se siente en sus piernas e incitándolo a que con las suyas enrede su cadera, Kenshin parece estar a gusto con la agresión afectuosa y lo hace sonriendo mientras cerraba sus ojos, se besaban rápidamente con un placer voraz, enganchando sus lenguas deslizándolas en momentos para lamer sus cuellos gimiendo incontrolablemente, en ese intervalo Kenshin sintió que Sanosuke se aferró a su pene, toda la excitación le estaba volviendo loco, ya no aguantaba más quería desesperadamente que Sanosuke lo poseyera, que lo haga suyo, que le hiciera el amor y sosteniendo el pene de Sanosuke lo guió hacia su entrada para introducirlo dentro de él.
-Kenshin...mi amor...¿estás seguro?, esto...mmmm...va a...dolerte... gemía Sanosuke por el frenesí vivido, temeroso de lastimar a su ángel.
-Aaaahh...no...no me importa...tan solo...mmmm...quiero sentirte dentro de mí... aahh...hasme tuyo...ahora...te deseo. No hubo que decir nada más, Sanosuke impulso a Kenshin descendiendo suavemente su miembro hasta que el glande entró totalmente en él, Kenshin gimió en dolor tensándose, pero segundos después se relajó plenamente disfrutando la intromisión, Sano al ver que su amado no mostraba dolor alguno empujó aun más su miembro hasta quedar absolutamente sumergido en Kenshin, escuchándose un fuerte gemido por parte de ambos, sentían una sensualidad y deseo desbordados, Sano con una de sus manos masturbaba a Kenshin conforme el ritmo de sus penetraciones eran más constantes, con la otra se aferraba a su sedoso y manejable cabello dando masaje a su nuca. Kenshin estaba siendo conducido de arriba abajo por las manos mansas de Sanosuke, siendo ahora amantes se besaban el cuello dulcemente, sus cuerpos se estremecían y frotan juntos, cada contacto después del otro les daba un sentimiento de confianza y compañerismo. Kenshin sostenía a Sanosuke por los hombros atrayéndolo más cerca y anclándose más a la cadera de Sano empujaba su miembro en lo más profundo de su interior, estaban próximos al clímax, las embestidas de Sanosuke eran cada vez más rápidas y continúas. Kenshin manifestó un gemido fuerte lleno de satisfacción lanzando su cabeza hacia atrás, sin salir de él Sanosuke se arrodillo y dócilmente colocó a Kenshin en el futón terminando el en cima, sus manos se aseguraban a Kenshin y lo prensaban más a su cuerpo, la travesía continuaba, estando recostados Kenshin y Sanosuke se abrazan más intensamente, sus cuerpos sudados y excitados vivían una agonía maravillosa de éxtasis, Kenshin percibió que Sanosuke insertó su pene más profundo, haciendo que la excitación por parte de ambos fuera más notable, los dos gimieron al haber llegado al apogeo y en la ultima estocada de Sanosuke eyaculó copiosamente en Kenshin y éste a su vez también eyaculó regando su semen en su abdomen y en el de Sano, éste se relajó y apoyó todo su peso en el cuerpo de Kenshin; intentaban recuperar su respiración, luego de la acción realizada, sin salir de Kenshin Sanosuke limpió el sudor de la frente y de sus mejillas a su amante.

-“Yo espero... no haberte... herido...” decía Sanosuke mientras poco a poco salía del interior de Kenshin, éste al sentirlo cerró sus ojos al dolor inicial, respirando profundamente, luego se relajó por completo; ambos se colocaron el en futón uno al lado de otro, abrazándose tiernamente, Sano tenía una de sus manos detrás de su cabeza y con la otra tocaba uno de los mechones del cabello de Kenshin, éste tenía sus manos apoyadas en el pecho de su “amigo” y mirándolo fijamente le dijo: -tú fuiste... maravilloso... Sano...
Sanosuke sonrió contestándole –Tú también lo fuiste. luego se besaron cariñosamente, sus lenguas de nuevo se tocaron, pero se detuvieron repentinamente al oír un golpe en la puerta, era la voz de Yahiko, -¿Qué están haciendo ustedes dos allí?, ¡El desayuno está listo!
Ambos se miraban asustados al no saber que responder, sus corazones latían aceleradamente.
-¿Puedo entrar?. insiste Yahiko.
-NO! Gritaron al mismo tiempo desesperados y empezaron a vestirse ágilmente, con la misma agitación que ellos hicieron el amor.
-Bien, entonces, nosotros estaremos en la cocina. dijo Yahiko al alejarse, ellos permanecieron inmóviles, al sentir que ya nadie estaba cerca respiraron aliviados.
-Esto era íntimo! decía Kenshin acomodando con sus manos su cabello. Sanosuke se acercó a él y lo abrazó dándole una sonrisa traviesa.
-Pero no pienses que esto ya ha terminado, yo regresaré esta noche.

Esa misma noche, tal como dijo Sanosuke regresó a la habitación donde se encontraba Kenshin y al encontrase los dos se abrazaron y besaron, aquél beso lo delimito todo y se entregaron nuevamente siendo la luna su único testigo y así permanecieron hasta que el sol nuevamente anunció la llegada de un nuevo día.

FIN