“ Secretos ”
por Itzukiai
Segunda parte:
"Descubriendo
el amor"
Parecía ayer cuando habían
hecho el trato, sin embargo, ya había pasado casi un mes. La lesión de la rodilla estaba cediendo gracias a las
infiltraciones que le hacían tres veces por semana. Habían detenido el deterioro y estaba mejorando poco a
poco, aunque le faltaba un mes mas para terminar.
Ellos habían logrado ser buenos
amigos... Claro, Hana no siempre era del todo razonable como Micchy hubiera
querido y Micchy era bastante irritable cuando se sentía mal... Aun así, se
entendían bastante bien.
Micchy había aprendido que el
pelirrojo se ponía menos atento a las explicaciones cuando estaba muy cansado,
muchas veces se quedaba dormido sobre la mesa, apenas apoyado sobre los
libros... Entonces lo cubría con una manta y lo dejaba dormir...
Era muy divertido verlo, porque estaba muy incomodo y, aun así, dormía
placidamente... Hasta habia llegado
a pensar si es que se había quedado el espíritu de Rukawa dando vueltas por
allí, porque Hana a veces se parecía al Kitsune a la hora de dormir.
El pelirrojo lo traía de vuelta
en el taxi las veces que salía del hospital, entonces devolvía el vehículo a
la base y caminaba de regreso hasta su lado, por suerte estaban cerca uno del
otro. El no lo dejaba moverse hasta
que pasaba el efecto de la anestesia o hasta que se aseguraba que estuviera
acostado y arropado en la cama después de cenar... A decir verdad Sakuragi lo cuidaba bastante bien y se
preocupaba por él en verdad.
Realmente se sentía muy a gusto
en su compañía.
Claro que esto le generaba una
mezcla de cosas que no terminaba de entender... Estaba empezando a sentir cosas
por él y no las comprendía.
Por momentos se quedaba viéndolo
hipnotizado recorriendo sus facciones y por momentos le gritaba solo para
hacerlo enojar...
Hana le producía un sin numero
de sensaciones extrañas. La intimidad que compartían cada día se volvía mas
intensa, podía llegar a decirse hasta que vivían juntos... Pero en realidad no
era así.
Quizá Ryota fuera el más
perceptivo y había notado algo extraño en el comportamiento de Hana para con
Mitsui, simplemente lo sobre protegía un poco y era, cuando mucho, extraño.
No había visto al pelirrojo tan animado desde la partida de Kaede Rukawa.
Pero bueno, a decir verdad los
dos se veían animados y el no iba a meterse siquiera para averiguar porque. Le
bastaba saber que estaban bien.
Los estudios del pelirrojo
estaban empezando a mejorar muy lentamente, se notaba un cambio en eso, aunque
Hana seguía viéndose muy cansado y ojeroso por las mañanas...
Un jueves a la noche estaban los
dos sentados estudiando.
Filosofía... Tediosos libros de
mas de quinientas paginas que se apilaban aquí y allá a lo largo de la mesa.
Micchy estaba sentado a un lado sumergido en los libros. Los ojos le ardían ya
de cansancio entonces enfoco la vista en el pelirrojo.
Dormía.
Tenia un brazo apoyado sobre un libro de tapa azul. La cabeza ladeada y
la mejilla apretada contra el brazo, los ojos cerrados y una expresión serena
en el rostro. Micchy sintió
un súbito golpeteo en el corazón
¿Por qué ese pelirrojo le
generaba esas cosas?... Se
acercó a el lentamente. Realmente estaba muy dormido.
Parecía un ángel... ¿O un demonio? Que importaba, se veía lindo así...
Camino hasta la habitación y volvió con
una manta. Lo cubrió con ella,
arropándolo y no pudo evitar acariciarlo, deslizar su mano por aquella piel cálida
y tersa.
Se sentía bien
¿Cómo podía pasarle esto a
el?
Su corazón latía con
violencia, con la maldita necesidad de acercarse un poco mas, igual que una
abeja al polen, una especie de atracción fuerte que lo apremiaba.
Se agacho hasta él, hundió su rostro en la sedosa cabellera roja
mientras percibía su perfume, cerro los ojos para descubrir mas profundamente
las sensaciones que causaba en su cuerpo y su corazón, con la mano corrió los
cabellos con suma suavidad dejando
al descubierto el largo cuello que tanto le había impactado cuando lo llevo por
primera ves en brazos. Apoyo los
labios apenas en la piel para sentir la calidez en ellos, lamió suavemente
levantando el aroma del perfume con la lengua y cerrando los ojos no pudo evitar
sonrojarse cuando su mente dibujo la imagen desnuda del pelirrojo tomándolo
salvajemente.
Como si se hubieran sido
descubiertos sus más íntimos deseos, se alejo de el cómo quemado por el
fuego... Era eso... Hana era eso
para él... Fuego, y tenia que alejarse antes de que algo malo sucediera y ya no
hubiera retorno...
No importaba cuanto intentara
convencerse... Hana despertaba en
el mucho mas que la curiosidad. Cada
día que pasaba, su dependencia para con el pelirrojo lo agobiaba, iba a llegar
el día en que ya curado, no iba a tener excusa para retenerlo a su lado, y el
solo pensar en eso lo enloquecía...
Volvió a su sillón favorito
para sentarse enfrentándolo. Su
mirada se fijo en la ventana mientras su corazón se tranquilizaba poco a poco.
Iba a tener que pensar en muchas cosas y decidir otras...
Un suspiro de su propia garganta escapo ligeramente y casi sin querer,
los ojos se cerraron llamados por el dios del sueño...
dbdbdbdbdbdbdbdbdbdb
Ese sábado Hana volvía dentro
de todo bastante temprano de trabajar. Estaba cansado, aunque un poco menos que
de costumbre.
Caminaba cabizbajo por las
calles de Kanagawa rumbo a la casa de su compañero.
Je! ¿Quién lo diría?
un sábado en la noche, en vez de salir a vagabundear con sus amigos por
ahí como antes o salir con una bella chica, ahí estaba, camino a la casa de su
compañero para estudiar...
El uniforme delataba su profesión,
no había tenido ganas de cambiarse, quizás lo haría en casa de su amigo, si
hasta muda de ropa había dejado allí...
¿Qué le pasaba con él? ¿Por
qué se sentía tan endemoniadamente pegado a Mitsui?...
Ni siquiera se lo preguntaba, no quería saberlo, ya había sufrido mucho
una vez y no quería repetir la experiencia... No siempre las cosas salían como
uno quería. Alejo sus pensamientos
por un momento concentrándose en llegar... Como tenia el estomago gruñéndole
de hambre decidió ir a comprar algo para cenar.
Esa noche todo apuntaba a ser
distinto, como si algo estuviera por cambiar. Iban a estudiar Ciencias de la
comunicación... Aishhh!!!! Puro nombre para una materia tediosa... aunque para
ser sinceros todas las materias se le hacían tediosas a la hora que el
cansancio lo ganaba.
En otro rincón de la ciudad el
morocho estaba más nervioso que nunca. Su
casa lucia iluminada y se podía escuchar el ronroneo de la música suave que
venia de casa de un vecino... no es
que le importara demasiado la música, pero añadía a su impaciencia un
argumento más.
Llevaba puesto unos pantalones
de pijama finitos, de algodón, color azul noche, y la chaqueta del pijama de
mangas cortas. Los pies descalzos.
Amaba caminar descalzo sobre la loza sintiendo la rugosidad del piso
contra sus pies...
Se descubrió a sí mismo
mirando varias veces el reloj. Parecía
estar estático, la agujas se negaban a caminar marcando los minutos que
faltaban, como si estuvieran burlándose del dueño de casa...
Como si no lo supiera... Once y
quince, esa era la hora en la que él llegaba.
Once y quince sonaría el timbre
y él entraría por la puerta calmando su ansiedad.
¿Por qué demonios estaba tan
preocupado por Sakuragi?
Se dejo caer en el sillón
vencido, tomo el control remoto de la tele y empezó a cambiar los canales sin
mirar... poco le importaba que estuvieran pasando... total... tenia setenta canales y en ninguno parecía pasar nada que le
interesara.
Se adormeció en el sillón,
cubierto por la manta que tenia preparada para el pelirrojo... ¡Ja! Como si no
lo supiera, se quedaba tantas veces
dormido allí que se le habia echo costumbre, mas valía estar preparado ya que
era incapaz de despertarlo.
Se acurruco sobre sí mismo en
posición fetal cubriéndose hasta las orejas y se durmió por fin.
El ruido del timbre lo saco de
su sueño. Caminó hasta la puerta lo más rápido que pudo acomodándose con
las manos el cabello revuelto... Sabia que era él, podía sentirlo, aunque no
entendía como teniendo su propia llave no la usaba. El se la había dado desde
el primer día y después ya se la dejo para que pudiera abrir la puerta siempre
que lo necesitara, pero el pelirrojo solo la utilizaba cuando era necesario y
siempre tocaba a la puerta para entrar.
Abrió la puerta disimulando su
nerviosismo mientras Hanamichi entraba. Junto con él entro una bocanada de
aroma delicioso. De un pequeño paquete blanco salía un fragancia que lo dejo
absolutamente embelesado... Olía exquisito.
- Llegas tarde
– Le gruño Micchy mirándolo con fingido enojo
- Lo siento, el ultimo viaje se
demoro mas de lo usual... – Se disculpo el pelirrojo ¡Momento! ¿Por qué
tenia que disculparse? Si entre ellos no había nada... ¿O sí?
- TSkkkkkkkk... A mi no me importa –
Agrego girando en sus talones y volviendo al living –
Pero eres TU quien se queda dormido arriba de los libros -
- ¿¿¿NANI??? ¿YO? -
- Si tu, tonto... montones de
veces te cobije para que durmieras tranquilo -
- No tienes porque hacer eso...
-
- Oh bien ¿Y que tengo que
hacer? ¿Dejar que te mueras de frío mientras yo duermo calientito en mi cama?
-
- Podrías pedirme que te acompañe...
–
Murmuro Hana bromeando mientras lo abrazaba por detrás y le mordisqueaba la
oreja – Soy muy buen
compañero de cama... – Le
susurró en broma, pero el otro reacciono de una manera que el pelirrojo no se
la espero, sus mejillas enrojecieron fogosamente y safo violentamente del abrazo
para darse vuelta y enfrentarlo con los ojos encendidos en cólera.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ESTUPIDOOOOOO!!!!!!!!!!!!
-
Mitsui tenia el corazón a mil,
el mordisco le había removido cada tonta sensación en el cuerpo, llevándole
un hormigueo incontrolable en toda su extensión.
Lo que más le había molestado
es que él lo estaba diciendo en broma, lo sabia, sin embargo, para él los
sentimientos eran cosa seria. No
iba a perdonarle que se burlara de el de esa forma.
- Lo siento Micchy no quería
hacerte enojar... era una broma...
– Se disculpo el pelirrojo acercándose mientras desabotonaba la
chaqueta de su uniforme para ponerse cómodo.
- No bromees con esas cosas,
idiota –
Hablo aun enojado, entonces vio como el pelirrojo ondeaba un pañuelo blanco en
gesto de paz.
- Lo siento, lo siento...
empecemos de nuevo, hola Mitsui, buenas noches, siento haber llegado tarde pero
como veras traje la cena y... Ggrgrgrgrgr –
El pelirrojo se tomo el estomago mientras su cara enrojecía ante la
mirada atónita de su compañero – Y como veras por mi estomago botón, me muero de
hambre... -
Los ojos azules repararon en el
paquete en la mesa y se dio cuenta que era comida lo que olía tan bien...
Suspiro secamente. No podía enojarse con él. Ese pelirrojo Baka siempre lo
convencía.
- Esta bien, comamos, te estaba
esperando así que tampoco cené -
- ¿Sigues enojado Hisashito? -
- Vuélveme a decir Hisashito y
veras que si
– Lo amenazo internándose en la cocina con el puño en alto
– Cámbiate, en la
habitación esta tu ropa, no querrás manchar el uniforme de salsa -
- Gracias –
Dijo el pelirrojo mientras caminaba a la habitación en busca de su ropa.
Cinco minutos mas tarde regreso
al living con un pantaloncillo corto y una remera negra que se ajustaba a su
piel.
Luego dejó caer en el sillón,
sobandose un poco los ojos para quitarse el cansancio que arrastraba de la
semana, cinco minutos mas tarde su compañero
Regreso con los platos y los
palillos para cenar. Entonces
cuando regreso a la cocina por algo para beber, súbitamente se corto la luz.
La oscuridad era total, apenas
se veía mas allá de sus narices.
- ¡AUCHHHHHH!... –
Gimió Mitsui de pronto
- ¿Qué paso? ¿Dónde estas? ¿Estas
bien?... ¿Hisashi? -
- ¿Puedes respirar antes de
hablar tonto? Estoy bien, me lleve
por delante una mesita, solo me golpee... -
- ¿En donde? – Pregunto
Hana manoteando el aire en busca de su compañero
- En la rodilla -
- ¿La lastimada? – Pregunto
alarmado
- Seeee... Auchhhhhh... -
- ¡DEMONIOS!... ¿Dónde estas?
-
- En la entrada de la cocina -
Hana camino en la oscuridad lentamente, con los ojos mas
acostumbrados a la penumbra, tanteando los muebles a su paso...
Luego de golpearse con el mueble de la TV y una maceta, pronunciando
palabras no santas que heriría cualquier oído normal, alcanzo a su compañero.
Se agacho hasta él y vago sus manos hasta encontrar su
rostro. Mitsui se alegro que no hubiera luz así el pelirrojo no podía verle la
cara, ya que al contacto con sus manos, había enrojecido producto de su
nerviosismo.
-
Iré por unas velas, dime, ¿Donde
están? –
Le dijo Hana tomándolo de la mano
- ¿Eh?
– El morocho ni lo
escuchaba, estaba perdido en la calidez de esas manos que lo sostenían cálidamente,
una el rostro y la otra entrelazando sus dedos.
-
Las velas Micchy... Las velas -
- Ah si, las velas... errrrr...
el ultimo cajón, al lado de la heladera -
Sintió que las manos se
soltaban y se alejaban de el. Quería
protestar pero de nada valía. Segundos
mas tarde, la cálida luz de una vela iluminaba a la perfección el sereno
rostro del pelirrojo, mientras se acercaba hasta él.
- ¿Estas bien? ¿Te duele? –
Pregunto preocupado, los ojos azules se posaron en él... ¿podía verse mas
atractivo?.
- No mucho
– Contesto intentando razonar mas allá de sus pensamientos
- ¿Puedes pararte?
Ven, te ayudo a llegar al sillón –
Con la fuerza que lo caracterizaba lo ayudo a levantarse llevándolo
hasta el sillón, luego le dejo una vela al lado y con voz firme le explico -
Quédate tranquilo, iré a poner unas velas por todo el departamento,
supongo que la luz volverá pronto... hehehehehehe ¿Seguro que pagaste la
cuenta? -
- Claro que sí tonto... -
- Que enojon estas esta noche
Micchy, ya sé que es verdad, que no ves que esta toda
la zona sin luz... -
La ventana del living daba
cuanta que no había luz en una zona bastante importante. Para colmo tampoco había
luna por lo que era una noche bastante cerrada... Cuando aun tenia la mirada en
la ventana percibió que él había desaparecido como una sombra. Un momento mas tarde las velas le daban un toque extraño a
su casa, las serpenteantes llamas iluminaban quedamente el lugar formando
sombras fantasmales al reflejarse con los objetos.
El pelirrojo llego hasta su lado
con un cuenco de comida humeante que puso en sus manos, mientras tomaba asiento
a su lado en el suelo, con otro.
El aroma a comida le abrió aun
más el apetito y se lo devoro con ganas, que bueno que había tenido la idea de
comprar comida hecha, ya que sin luz cocinar podía ser bastante molesto.
Cenaron rápidamente. La
rodilla ya casi no le molestaba, solo había sido un pequeño golpe, nada grave
que pudiera perjudicar su recuperación, aun así, Hana no lo dejaba levantar.
- No podremos estudiar sin luz
–
Expreso el morocho turbado porque sabia que no había razón para que Hana se
quedara allí de no ser por los estudios... o eso creía
- ¿Importa? -
- A mi no, pero quizás quieres
irte a tu casa a descansar -
- ¿Te molesta mi compañía? ¿Quieres
que me vaya? -
- No, claro que no... Solo decía...
-
Un molesto silencio se hizo
entre los dos. Micchy no pudo
evitar contemplar aquellas facciones que tanto le gustaban y que se recortaban a
la tenue luz de la vela. De pronto
una leve música les llego a los oídos. Los
vecinos de al lado al parecer tenían un radio a baterías.
Ambos sonrieron inconscientemente
- Parece que tendremos música
de fondo –
Murmuro Hana sonriendo
- Mientras sea eso solo –
Termino Mitsui
- ¿Huhhhhh? ¿Por qué lo
dices? –
Pregunto intrigado
- Ya veras... -
Casi de inmediato se empezaron a
escuchar unos sonidos algo embarazosos del otro lado, sonidos fuertes que eran
claramente gemidos y que pusieron en una situación mas que embarazosa a los dos
amigos. Ambos se sonrieron.
“Por eso” Le dijo Micchy
suavemente entre susurros... Mas
rojos que dos tomates se volvieron a las tazas de humeante café que Hana había
servido hacia unos momentos, incapaces de decir nada.
Pero Mitsui creyó el momento justo para preguntarle algo que tenia
atragantado hace años...
- ¿Pudo preguntarte algo sin
que quieras darme un cabezazo mortal de los tuyos?-
-
TEME Micchy... ¿A que viene tanta ceremonia? Pregunta y ya -
- ¿Que pasó entre tu y Rukawa?
¿Por qué se separaron? -
Las facciones del pelirrojo
cambiaron rotundamente, oculto su rostro hacia la oscuridad, y aun así, podían
distinguirse lo rojo de las mejillas... Era evidente que esa pregunta lo ponía
muy nervioso. Hana fijo su vista en la serpenteante llama de la vela mientras
intentaba volver a hablar.
- No se de que hablas... Rukawa
esta en Nueva York... ¿Qué tengo que ver yo con eso?... -
- ¿Otro de tus secretos? -
- ¿Huhhhhhh? -
- Una noche regrese al gimnasio
porque me había olvidado la chaqueta de Shohoku... y los vi... – Hana
trago duro y volteo los ojos almendrados a los suyos
- ................... -
-
Estaban desnudos... –
Dijo avergonzado y acalorado – Sobre
las bancas del gimnasio... muy... ardientes
– Explico, pero la mirada de Hana seguía impasible y fija en la
vela, solo que su respiración se notaba mas acelerada mientras aun se percibían
los gemidos en la habitación contigua llenándolos aun mas de vergüenza.
- N-no sabia... c-creí... que
nadie... -
- Ya ves pelirrojo... llevo
guardándote secretos desde hace mucho tiempo ya... -
- ¿Por qué nunca me dijiste
nada? -
- No era de mi incumbencia...
pero creí que entre los dos había algo mas que una simple rivalidad -
- Había... pero el decidió
irse y lo entendí... Además, fue eso solo... sexo... – Explico nervioso... Silencio
de golpe que solo fue interrumpido por el pelirrojo una vez mas - ¿No te
asombra que haya estado con otro hombre? Es decir... no es normal después de
todo... – Pregunto
tranquilamente, pero habia algo en su voz que había cambiado... Quizás los
recuerdos no eran tan buenos como Mitsui creía, o tal vez el pelirrojo se había
involucrado mas de lo que lo había echo el chico de ojos zorrunos
- ¿Es tu vida no? -
- A mi me gustan las mujeres...
-
- No necesito que me convenzas
de nada..., si te gustan los hombres o las mujeres que mas da, No me importa...
-
- ¿No? -
- No -
- Déjame ver tu rodilla –
Hablo cambiando drásticamente de tema
Mitsui se volvió hasta el y se
hizo a un lado para que pudiera sentarse en el sillón.
El pelirrojo examinó con
cuidado la rodilla, levantando el pantalón para dejarla al descubierto y
masajeo suavemente la piel tratando de relajarla.
Sus pensamientos vagaron en los
recuerdos y en la confusión que le había causado que alguien mas supiera lo
que había querido ocultar tan fervientemente...
Ni siquiera el mismo podía asimilar que las cosas eran así, de todas
formas ya no había vuelta atrás.
El zorro se había marchado,
rompiéndole el corazón y las esperanzas...
No había vuelto a confiar en
nadie mas... Claro, hasta la noche que Micchy llamo a su compañía de taxi e
irrumpió en su vida modificándola.
Tenia la cabeza gacha sobre la
rodilla cuando sintió una mano que se enterraba en su cabellera acariciándolo.
Levanto sus ojos para toparse con los ojos azules de su amigo mirándolo
fijamente, aun con la mano sobre su cabello.
Una mirada extraña, cargada de deseos ocultos...
Hana soltó sus manos y subió
por la pierna del morocho hasta llegar a su otra mano.
Se acerco lentamente a el y
entrelazo sus dedos con los suyos. Se
negaba a soltarlo, estaba tan cómodo. Había
como una especie de magia, ambos podían escuchar el fuerte latir del corazón
del otro aun en la oscuridad.
- ¿Qué haces? –
Pregunto Hana sonrojándose
- Me gusta tocarte, tu piel es
muy cálida -
- Estas jugando con fuego
Hisashi... –
Suspiro el pelirrojo acercándose peligrosamente sobre su rostro
- Bien... estoy dispuesto a
arriesgarme -
Le susurro prácticamente en los labios
Hana se humedeció los labios antes de robar los de su compañero.
Estaba apoyado en el respaldo del sillón para evitar caer con su peso contra su
cuerpo. Cerro los ojos y paso su mano por la nuca del morocho atrayéndolo hacia
si, entonces lo besó ardientemente.
Lo besó con hambre, con
deliciosa glotonería, dejando que su boca se llenara con la de él mientras su
lengua vagaba dentro de la de su compañero.
Con la mano abierta Hana
contorneó el costado de las piernas del morocho, hasta deslizar su mano bajo la
chaqueta del pijama...
La piel de Micchy se contrajo al
sentir aquella caricia tibia. El
corazón acelerado golpeaba con fuerza y el primer gemido fuerte se ahogo en la
boca de Hana.
No pudo evitarlo. El pelirrojo
masajeaba su piel con experta dedicación apretando sus pezones hasta
endurecerlos como dos piedritas.
Jadeando por falta de aire Hana
dejo su boca para hundirse en su cuello. Allí
deslizo su lengua recorriendo toda la extensión. Las manos de Micchy yacían a
ambos lados de su cuerpo incapaces de moverse, estaba tan shockeado que poco podía
hacer mas que gemir.
Se había imaginado montones de
veces en que se sentiría, y aun así, no era capaz de equiparar lo que ahora
pasaba por su mente y su corazón...
Las manos del pelirrojo se
deslizaron por su cuerpo resbalando fuera la chaqueta del pijama. Ahí estaba el, tumbado, completamente seducido por la
mirada almendrada de Hanamichi, los ojos cafés que tan cálidamente lo envolvían,
sintiendo como todo su cuerpo se vencía a aquellas manos expertas.
El muy maldito lo estaba volviendo loco.
Se mojo los labios humedeciéndolos
con su lengua, absorbiendo el sabor que el pelirrojo había dejado segundos
antes... Necesito sus labios, volver a besarlo, saber que eso no era otro sueño
de esos que solían despertarlo de noche.
Que era verdad esta vez y Hana
estaba ahí mismo, acariciándolo.
- Hana... – Llamo en un susurró
– bésame... -
El pelirrojo lo escucho y sonrió.
No quería preguntarse lo que estaba sintiendo, el lo sabia bien.
Micchy encendía en el un fuego incontrolable en su interior.
No sabia porque pero esa era la sensación que le provocaba la cercanía. Ya lo había pasado de adolescente, pero en ese momento solo
se dejo guiar por las emociones, por los sentimientos que despertaba en aquel niño
solitario.
Tomo sus labios con deliciosa
glotonería, con pausada necesidad, como si quisiera retener ese momento para
siempre. Pero la boca del morocho
no quería darle tregua, trepo sobre sus brazos afianzándose aun mas,
necesitaba ese calor que despedida del pelirrojo sin saber porque.
Se estremeció cuando sintió la
mano del pelirrojo vagando por arriba de sus pantalones, apenas rozándolo, como
si fuera sin querer. Su cuerpo
sintió una tensión increíble, aun mas, en el momento que el descendió hasta
sus caderas arrebatándole el pantalón en el proceso.
- ¿Tienes frío? –
Le susurro Hana
- No... -
- Estas temblando... –
Dijo apretándolo contra su piel -
Quizás no sea buena idea después de todo –
El pelirrojo se lamento resignado, entonces la mano de Micchy descendió
por su espalda hasta sumergirse en el pantalón del pelirrojo dando un ligero
apretón en las nalgas, Hana suspiro y aun con las manos rodeándole el rostro
le pregunto – ¿Mmmmmm?...
Micchy... ¿Sabes en lo que te
estas metiendo? -
- ¿En la boca del lobo?...
Me gusta este lobo... –
Se burlo besándole tentativamente los labios con una sonrisa en ellos
- Auuuuuu –
Aulló el pelirrojo riéndose
No le hizo falta mas, lo termino de desnudar mientras se
desnudaba el también como podía. Descendió
con los labios por su pecho hasta llegar a su ombligo donde hundió su lengua en
el, como respuesta obtuvo un gemido violento seguido de un espasmo, entonces
tomo su sexo con los labios solo para ser regalado con la visión del morocho
entregado al placer.
La piel se le había cubierto de un ligero sudor.
El cuerpo de Hana se acomodaba sobre el suyo... no podía sentirse mas
agradable.
Sus besos descendieron
peligrosamente. Micchy sentía un ardor que lo quemaba desde lo mas profundo de
su cuerpo... Aquellos labios suaves
se movían sobre el de manera experta y mas aun, cariñosos y suaves.
Su cuerpo convulsiono y sintió
la necesidad de sentarse. Su cuerpo
jadeaba mientras su sexo seguía expulsando el producto del erótico juego de
caricias entre los dos. Casi se
sentía al borde de la inconsciencia.
Entonces el pelirrojo lo coloco
boca abajo sin permitirle reaccionar. Deslizo
sus dedos recorriendo el largo de la columna de Micchy, hasta perder sus manos
en sus nalgas. Lo tomo por las caderas levantándolo levemente.
El joven de cabello castaño tembló ligeramente al sentir una lengua que
jugueteaba, humedeciéndolo. Sin
previo aviso sintió una pequeña punzada de dolor, un dedo se estaba deslizando
dentro suyo... Se volvió perturbador y a la vez excitante...
La piel le ardía y los músculos
se tensaban en cada envestida de aquellos dedos.
El nerviosismo lo estaba
poniendo en evidencia. Entonces sintió la boca de Hana pegada a su oreja...
Susurrándole sensualmente palabras tranquilizadoras
- No te pongas tenso... Solo
dolerá un poco... -
El solo podía asentir, las lagrimas apenas lo dejaban pensar
claramente... No quería derramarlas, pero la punzada se había vuelto mas
fuerte conforme Hana agregaba un dedo mas...
Por un momento el movimiento
ceso y creyó escuchar unas palabras, pero el sonido de sus propios jadeos habían
tapado todo cuanto Hana le susurraba.
Entonces lo sintió, estaba
entrando en el. Sus piernas
empezaron a aflojarse a pesar de la delicadeza con la que el
se movía... Las lagrimas volvieron a brotar aun mas fuertes. Se mordió
los labios para no demostrarle lo que le estaba pasando.
Imprevistamente Hana se recostó
sobre su espalda para alcanzar su rostro...
allí dejo vagar su lengua en el cuello mientras continuaba lentamente. Y
Micchy no supo mucho mas, los besos lo distraían y las manos que el pelirrojo
ahora tenia sobre su sexo terminaron por sumergirlo en el éxtasis... el dolor
fue dando paso a la pasión. Ahora
era el quien sentía la necesidad de Hana lo tomara completamente, y se lo hizo
saber meciéndose hacia el.
El pelirrojo lo cambio de posición
sentándolo delante suyo, tomando sus caderas para empezar a moverlo,
El rostro del morocho cayo sonrojado sobre su hombro mientras el
movimiento tomaba velocidad... Hana lo movía como si fuera una pluma, no parecía pesar en
sus brazos... Los gemidos de ambos se confundían en la oscuridad, pero uno
fuerte y ronco les indico a ambos que habían terminado.
Micchy tenia la piel sudada y
manchada con su propio liquido. El
pelirrojo se movió lentamente retirándose de el, manoteo su propia remera y se
limpio el y a su compañero. Entonces cayo exhausto en la cama, arrastrando a
Mitsui en el camino, apretándolo contra su pecho mientras intentaba recuperarse
del esfuerzo.
- ¿Duermes? –
Pregunto Micchy sin mirarlo apoyado contra su pecho
- No... Solo... pensaba. -
- ¿Mmmmm? ¿En?... -
- En lo que acaba de pasar...
¿Realmente estabas seguro de querer hacer esto? -
La pregunta lo descolocó. Se aparto de el y se sentó en la
cama...
¿A que venían esas dudas? ¿Acaso los dos no lo deseaban? ¿ O el solo quería
complacerlo?
Llevo la mano al rostro para
apartar la cabellera renegrida que caía enmarañada sobre su frente... No sabia
que contestar... Intentaba ordenar las cosas en su cabeza.
Súbitamente sintió que una mano pasaba por encima de su estomago, apretándolo
en un abrazo, mientras la cabellera rojiza rozaba su cuello.
Los labios tibios dejaron un
suave beso en el hombro...
Mitsui se sintió protegido. Por
alguna razón la candidez de Hana lo hacia sentir seguro... Solo quedaba ver que
era lo que el sentía
- No se que contestarte,
pelirrojo... ¿Para ti fue solo sexo? -
- No, no lo fue... – Admitió
Hana acariciando delicadamente el estomago del morocho - ¿Por qué?... ¿Para
ti si fue solo sexo? -
- Claro que no -
- ¿Entonces? -
- Es que por mas que quiero, no
logro entender tus sentimientos... No se que hay dentro de tu corazón
– Le dijo por fin mirándolo a los ojos. Hana no aparto su mirada de el y tomo
su mano llevándola hasta su pecho
- Aquí
– Dijo el pelirrojo apretando la mano de Micchy contra su corazón – Estas
tu... Me gustas... Me encantaría poder empezar algo contigo – Se sincero
por fin
¿Hacia falta mas?
Hisashi volvió el rostro hacia el de Hana y busco un beso. No hacían
falta mas palabras, ¿Que mas?
Iba a intentarlo después de
todo, no sabia lo que podría pasar después, pero por ahora estaban juntos.
Si meses atrás alguien le hubiera dicho que se iba a sentir tan
endemoniadamente atraído por el pelirrojo no lo hubiera creído.
Pero ahí estaba ahora...
Desnudo en sus brazos, compartiendo un beso apasionado, con el corazón latiendo
con violencia y la increíble sensación de bienestar que le provocaba estar a
su lado...
La luz volvió de pronto y a
ninguno le importo, se volvieron a recostar para seguir amándose
apasionadamente... Compartiendo otra vez un nuevo secreto entre los dos.
dbdbdbdbdbdbdbdbdbdbdbdb
Dos semanas después de aquello
todo parecía marchar bien entre los dos, Micchy ya se había recuperado, salvándose
de la nueva operación gracias a los cuidados del pelirrojo y a la constante
medicación.
Hana por su parte había
conseguido un nuevo trabajo por las tardes lo que le permitía volver temprano
para estudiar y estar con el. El Taxi había pasado a ser historia en su vida...
aunque de no ser por el, no habría vuelto a encontrar el amor.
Estar juntos había resultado
mucho mejor de lo que ambos pensaban, eran amigos, compañeros, deportistas... y
amantes.
Ya estaban juntos bastante antes
de aquella noche apasionada, pero claro ahora era mucho mejor... Aunque muchas
veces tenían que dejar de estudiar cuando las cosas subían de temperatura...
Y no es que esto les molestara
demasiado.
Pero había algo que si
molestaba a Mitsui profundamente, era esa sensación de estar jugando al gato y
al ratón con los demás. El engaño...
Entonces una tarde cuando
estaban llegando al gimnasio para entrenar, lo vio al pelirrojo rebotando el balón
para precalentar, vestido con su uniforme de básquet, sexy, atlético, todo
suyo...
Sin previo aviso se acerco hasta
el y en medio de todos sus amigos y compañeros de equipo, lo sacudió de la
ropa y se colgó de su cuello para comerle la boca de un beso.
Hana abrió los ojos
desmesuradamente asombrado, pero entonces el morocho se aparto levemente sin
quitarle los ojos de los suyos
- No mas secretos Hana... –
Le dijo sinceramente esperando su reacción, pero al contrario de lo que
pensaba, el pelirrojo rodeo su cintura apretándolo hacia el y le sonrió
abiertamente, ante la mirada atónita de todos sus compañeros, menos de Ryota
claro, el ya se sospechaba algo.
- No mas...
– Balbuceo en sus labios antes de devolverle el beso
Hana lo abrazo mientras su boca se abría a la de el y sus
ojos se cerraban para disfrutarlo...
Se estuvieron besando por un rato hasta que Ryota los separo aludiendo
que los arrumacos los dejaran para después, que tenían que entrenar. Entonces
ambos volvieron al entrenamiento haciendo publica su relacion.
Después de todo... Ya no había
mas secretos entre los dos
FIN
N de A: Fue un placer escribir
este fic y de verdad que lo hice porque me venia dando vueltas en la cabeza...
Si bien soy fanática de la pareja HanaRu y RuHana, creo que Mitsui se ve muy
bien con el pelirrojo.
Espero les haya gustado este
fic, realmente me gusto mucho hacerlo, de todas formas ya saben
Quejas, reclamos, tomatazos y
demás a: