“
Secretos ”
By Itzukiai
Primera
parte:
"Una
sombra en la noche"
La cálida brisa de la noche
envolvió al pelirrojo por tercera vez... Se arreglo nuevamente la gorra
mientras las calles estrechas de Japón se deslizaban a sus pies.
Hacia poco mas de un año que ya estaba en la universidad, sin embargo,
luego de la preparatoria no había sido nada fácil para el salir adelante.
Tenia que trabajar mientras durante el día asistía a sus estudios.
Hanamichi Sakuragi estaba
estudiando periodismo... ¿Por qué? Ni el mismo lo sabia, solo ahí estaba...
Del antiguo Shohoku poco
quedaba, Kogure estudiaba medicina, Rukawa había sido becado y estaba jugando
en Estados Unidos, Ryota estudiaba Bioquímica y Micchy, ciencias políticas...
Por suerte varios de ellos estaban también en el equipo universitario de
básquet, mas precisamente Micchy y Ryota así que con ellos si se seguía
viendo bastante seguido, incluso con Micchy compartía un par de materias
comunes a ambos.
La
noche se sentía tibia. Las luces del centro de la ciudad chispeaban una y otra
vez. Tokio era por mucho una ciudad de intenso movimiento.
Y
ahí estaba el pelirrojo. Ya hacia dos días que estaba trabajando. Necesitaba
hacerlo, así fuera de taxista en el turno de la tarde-noche.
Siempre
le había parecido una tontería el haber aprendido a manejar, después de todo
el no tenia auto y si lo había hecho era por mera obstinación de Yohei quien
insistía en que algun día podría servirle para algo.
Lo irónico es que había tenido razón.
Se
miro por tercera vez ese día, no sabia si golpearse contra una pared o no... le
daban ganas de hacerlo ya que con ese uniforme se sentía como un verdadero estúpido.
Quizás un par de cabezazos no le vendrían mal...
Llevaba
un uniforme blanco y celeste, de corte cuadrado y botones dorados. En la cabeza
una gorra cubría su rebelde cabello rojo dejando apenas uno que otro mechón a
la vista. Y para rematarla... Y para rematarla, un par de prolijos guantes
blancos de algodón que se ajustaban a sus manos como una segunda piel...
¡Oh
dios! un verdadero muñeco...
¡Cómo
odiaba esos malditos guantes!... Eran su mayor tortura, para variar le picaban
horrores y para colmo, le prohibían manejar si prescindía de ellos.
Se
sentía algo cansado, entre sus estudios y el equipo de básquet durante el día,
y el trabajo de medio tiempo en la tarde y la noche... realmente no estaba
durmiendo como debía ser.
Las
ojeras estaban algo mas pronunciadas que de costumbre y a decir verdad no tenia
intenciones de abandonar nada de lo que hacia.
Esa
noche en particular, el trabajo escaseaba... era miércoles, no era tan raro que
fuera así, pero esa era otra historia. Faltaba apenas una hora mas y podría
volverse a su casa a cenar y a dormir un poco.
El
pelirrojo suspiro por tercera vez cuando le avisaron que tenia un nuevo viaje,
imagino que el ultimo de esa noche, tenia que esperar a un cliente en la puerta
del Hospital central y llevarlo hasta su casa.
Exhalo
su cansancio por ultima vez, tomo el papel entre sus dedos y colocándose la
gorra se subió al automóvil poniéndose de inmediato en marcha.
Pero
no era del todo malo... por lo menos tenia radio y podía darse el lujo de
escuchar buena música mientras trabajaba.
Llego
hasta el lugar escudriñando con su mirada en busca de alguien esperándolo,
pero nadie parecía prestarle mayor atención...
“Bien”
– Pensó – “Como no haya sido una llamada falsa”
Tamborileó
los dedos una y otra vez sobre el volante, estaba empezando a perder la
paciencia, cuando una extraña figura alcanzo tambaleante la puerta del vehículo.
De inmediato un hombre joven
ingreso en el automóvil y se dejo caer pesadamente en el asiento.
Luego
de eso el pelirrojo solo pudo sentir el exquisito aroma de perfume francés que
emanaba de su piel... Claro que el perfume no estaba solo ya que se sentía
mezclado con el olor de antisépticos y alcohol... Era evidente que acababan de
hacerle una curación...
El
joven tenia cabello oscuro, negro que destilaba tonos azulados que brillaban con
la luz de las lámparas de la calle. No
había podido verle a los ojos, el cabello lacio caía casi hasta llegarle a los
hombros cubriendo la mayor parte de su rostro.
Hana
se puso en marcha con su extraño pasajero, estaba muy intrigado por él, después
de todo no todos los días subía alguien a esas horas de la noche viniendo del
hospital.
La
música sonaba lenta, casi con un toque melancólico y desde ya, romántico. El
no pudo evitar preguntarse si acaso no estaría mejor con una mujer gozando que
manejando su taxi a estas horas de la noche.
Algo
lo llevo a mirar nuevamente por el espejo retrovisor hacia aquel extraño y a
diferencia de la primera vez, quedo absolutamente impactado.
Unos
ojos azules brillaban en la oscuridad, amenazantes, cargados de algo que no supo
definir en ese momento. Con la mano derecha el joven rastrillo su cabello echándolo
hacia atrás, dejando al descubierto sus facciones... sus ojos, su mirada triste
mientras el cabello caía hacia un costado.
Una
mueca de dolor se trazo en sus labios mientras cerraba sus ojos, era evidente
que estaba bastante adolorido.
Cuando
el auto se detuvo en una zona céntrica, iluminada por las marquesinas de los
negocios, lo vio por fin... Todo el mundo se paralizo a sus pies.
-
¿¿¿¿¿Micchy????? –
Balbuceo muy suave casi para sí
Con
temor comprendió que el que estaba en la parte trasera del auto no era otro que
su ex compañero de equipo en Shohoku... Hisashi Mitsui
Hanamichi
decidió no descubrirse, primero quería averiguar que era lo que estaba
haciendo el allí, y segundo... bueno tampoco quería que los demás supieran
que estaba trabajando de taxista, tenia que trabajar para mantenerse, él era
muy orgulloso y eso lo abochornaba mucho...
Después
de todo él era el tensai ¿No?
Se
calo la gorra un poco mas abajo si es que se podía, se alegro en realidad que
esta cubriera casi todo su rojo, y para nada discreto, cabello. Sus ojos
almendrados fijaron un punto en el camino y evito voltear lo menos posible...
-“¿Que
demonios estaba haciendo Mitsuito saliendo a esas horas del hospital? ¿Por qué nadie sabia nada del asunto? ¿Acaso estaba
realmente lastimado?” Las
preguntas se agolpaban en su cabeza y lo peor de todo es que ninguna tenia
respuesta.
Pese
a su decisión no pudo evitar voltear para verlo una vez más. Tenia los ojos
cerrados, aparentemente tratando de sobreponerse al Dolor...
Y
el pelirrojo no pudo con su genio... aunque lo intento, se moría de ganas por
decirle algo, aunque fuera solo una pavada, así que cambiando la voz para no
ponerse en evidencia le hablo.
-
¿Le molesta la música? ¿La apago?... –
Hablo simplemente haciéndole un gesto con los dedos. Pero los ojos azules
voltearon hacia él y su voz grabe salió de sus labios pausadamente.
-
No, déjala... Me alivia... –
Contesto simplemente intentando esbozar una tibia sonrisa
Los
ojos azules brillaron hacia los suyos reflejándose en el pequeño espejo y el
pelirrojo sintió un súbito escalofrío que le recorrió el cuerpo
violentamente. Quiso decirle algo
mas, quiso saber... quiso... Pero no pudo, ninguna palabra salió de sus labios,
casi como si su boca estuviera sellada, ni siquiera un gemido escapo de ella.
La
música suave acompañaba el viaje agregando un toque especial a aquel momento.
El pelirrojo estaba intrigado y aun más al percibir los suaves quejidos de
dolor de su cliente. Llego a la casa de Mitsui y simplemente se detuvo.
Una
mano de dedos alargados se extendió por detrás del asiento sosteniéndole el
total del viaje.
El
pelirrojo tomo el dinero y volviendo a fingir la voz le dijo un escueto
“gracias”. Micchy se bajo del auto con algo de trabajo y antes de entrar a
su casa se volvió a el para hablarle.
- Gracias por la música... Me relajo bastante –
Luego sin mas desapareció como si lo hubiera absorbido la noche. Hana lo acompaño
un momento hasta que por ultimo ya no lo vio más.
No
sabia que estuviera lastimado, no tenia idea de porque salía a esas horas del
Hospital... pero le intrigaba. No podía preguntarle aunque se muriera de ganas
pero claro, el también ocultaba lo de su trabajo
Miro
el reloj y se dio cuenta que pronto terminaría su turno, dio la vuelta
y se puso en camino a regresar el taxi a la base junto a los demás
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A
la mañana siguiente, cuando llego a la universidad lo primero que hizo fue ir a
ver directamente a Mitsui. Pero no
lo encontró, en realidad él estaba estudiando en la biblioteca, y Hana pensó
que no era buena idea hablarle en ese lugar, seguramente el no le contestaría y
no podría sacar nada en claro... Aparte... la ultima que vez que había estado
en la biblioteca de la universidad lo habían echado por escandaloso, tenia que
reconocer que se reía muy fuerte... en fin, era mejor esperarlo afuera.
Un
rato mas tarde la figura atlética del basquetbolista apareció de repente
bajando las escaleras con normalidad.
Hana
lo estudio de arriba abajo antes de acercársele, estaba mas intrigado que
nunca. Aparentemente no se notaba nada raro en el, se veía como siempre y
caminaba con normalidad.
Llevaba
puesta una polera blanca y unos jeans azules medio gastados que se ceñían a su
cuerpo, Sobre la polera llevaba también una camisa azul noche. El cabello lucia
prolijamente peinado acomodándose a su rostro y apenas sostenido por una coleta
que lo retiraba de los ojos.
-
¡Mitsuito!... –
Llamo Hanamichi en tono juguetón y algo burlón.
-
¡Sakuragi! –
Lo reto Mitsui dándole un ligero golpe en la cabeza. – No me digas
Mitsuito, tonto... -
-
¡¡¡Itaiiii... !!!!... no te enojes con el Tensai -
-
Hmmmmmfffff... ¿A qué debo tu interés en mi pelirrojo? -
-
Errrr... etoooo... –
Pronuncio mientras su compañero arqueaba las cejas con expresión preocupada –
N-nada en especial... quería ver si ibas a ir a entrenar por la tarde... -
-
Claro baka... ¿Cuándo falte a un entrenamiento? –
Dijo en tono tan seguro que descoloco al pelirrojo
-
¿Huhhhhh?... Es que pensé... pensé que hoy descansarías... -
-
¿Eh? -
-
Es que te ves algo cansado –
Explico Hana intentando sacarle alguna información... pero su compañero de
equipo estaba mas intrigado que nunca
-
¡Que dices!... ¡Yo no estoy cansado... para nada, aunque... ¿Te has visto al
espejo? Tu te ves peor que yo ¿Qué haces por las noches?... -
¡Oh
que bien!... La curiosidad mato al gato y ahora él quien estaba atrapado entre
la espada y la pared... Sencillamente no estaba saliendo como lo había
planeado.
-
Errrrrrr... tssskkk que tarde, tengo que llegar a una clase, discúlpame... Nos
vemos luego -
El
pelirrojo desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra. Mitsui se lo
quedo viendo mas extrañado que nunca. Bueno, no era que el pelirrojo fuera muy
normal de todas formas, pero estaba
actuando mucho mas extraño que nunca.
Se
encogió de hombros ante la duda y se encamino a sus propias clases olvidándose
por el momento de la conversación con Sakuragi.
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Dos
días mas tarde Hanamichi había empezado a creer que había soñado cuanto paso
aquella noche, Quizás su cansancio lo había engañado y ese que vio no fue
Hisashi Mitsui sino alguien muy parecido a el.
Entonces,
esa noche, la llamada se repitió y como un De-Ja-Vu, volvió a pasar
exactamente lo mismo. Micchy que salía del hospital caminando trabajosamente
para subir al taxi de regreso a su casa.
Ahora
si estaba seguro que era él...
El
pelirrojo no hablo otra vez y solo se dedico a observarlo.
Aunque la intriga seguía siendo grande y aun más que antes.
Dos
semanas después, este viaje misterioso se repetía sistemáticamente cada Lunes
- Miércoles y Viernes... Todo seguía igual. Cuando lo veía al otro día el
simplemente parecía estar perfectamente bien.
El
pelirrojo solo se limitaba a manejar el auto, se calaba la gorra aun más contra
su sien y manejaba en el más absoluto silencio con la única compañía de la música
lenta.
De
vez en cuando encontraba sus ojos a través del espejito y estos le devolvían
la mirada con calidez. Sinceramente Hana no sabia que hacer.
¿Por
qué no decirle la verdad de una vez? Al fin y al cabo... El no era el único
que estaba escondiendo un secreto de los demás ¿No?
Por
fin, un lunes, todo cambio. Eran las diez de la noche y como siempre el
pelirrojo lo estaba esperando arriba del auto.
Estaba
algo mas cansado que de costumbre, se había quedado hasta tarde estudiando y ya
a esa hora del día el cuerpo le estaba acusando recibo del cansancio. Apoyo la
cabeza hacia atrás intentando dormitarse un rato cuando el sonido de unos pasos
acercándose lo hizo voltearse a ver.
Un
meciéndose un poco mas que de costumbre, Micchy llego hasta el auto tambaleándose.
Virtualmente se dejo caer en el asiento. Hana lo miro insistentemente por el
espejo con gesto preocupado. Algo no andaba bien... nada bien.
-
¿Podrías esperar un momento? Hoy estoy mas mareado que de costumbre –
Le pidió Mitsui llevándose la mano a los ojos de manera nerviosa. No
sospechaba de el y se había acostumbrado a ese chofer extraño que solo le
miraba con ojos curiosos y que sabia escuchar música suave.
-
Claro, por supuesto –
Contesto el pelirrojo simulando otra voz, pero la verdad es que estaba mas que
preocupado por su amigo - ¿Esta usted bien? – La pregunta lo sorprendió
incluso a el, estaba hablando mas de lo debido
-
Mas o menos... pero ya... Nos podemos ir -
Hanamichi
arranco el auto sin mas solo asintiendo con su cabeza. Cada tanto lo miraba
disimuladamente, hoy no se veía tan bien como de costumbre...
Tanto así que Hana se encontró hablando una vez mas sin sentido.
-
¿Le duele mucho? –Pregunto
curioso, aun sin saber donde le dolía en realidad. Del tiempo que llevaba
haciendo los viajes jamás había podido averiguar que es lo que hacia él
volviendo del hospital a esas horas
-
Un poco... -
El
pelirrojo no dijo nada más. No podía seguir indagando sin descubrirse fácilmente,
el tensai saldría en cualquier momento con una de esas frases que lo
identificarían fácilmente, así que se llamo a silencio una vez más.
Llego
por fin a la casa de Mitsui y detuvo el auto. Micchy bajo pesadamente de el
tardando bastante en ponerse correctamente de pie.
Le extendió el dinero al “Chofer” y dio tres pasos antes de caer de
manera estrepitosa en el suelo. Hanamichi
contemplo la escena con creciente preocupación, pero realmente no sabia que
hacer. Ayudarlo podía ponerlo en
evidencia
Mitsui
volvió a ponerse de pie y camino unos pasos antes de caer jadeante una vez más.
Su rostro se transformo en una gran mueca de dolor.
¡¡¡¡Suficiente!!!!
Esto fue lo que termino de convencer a Hana.
Bajo
con rapidez del auto y llego hasta su lado. Se arrodillo y lo sostuvo por la
cintura antes de intentar levantarlo.
Al
ayudarlo, el brazo del morocho paso por arriba de su cabeza volteando a su paso
la gorra del pelirrojo, dejándolo así en evidencia... La roja cabellera brillo
en la oscuridad despeinada. Los ojos azules se abrieron por demás mientras la
verdad estaba frente a sus ojos
-
¿Sakuragi?... –
Exclamo Mitsui profundamente asombrado. Pero el pelirrojo estaba profundamente
preocupado por él y no le importaba nada mas
-
¿Estas bien? -
-
¡¡¡¡DEMONIOS!!!!... ¿Tenias que ser tu? –
Gruño Mitsui - ¿Qué haces así disfrazado? -
-
Eso no importa ahora... ¿Estas bien Mitsui? -
Micchy
se libero del agarre bastante enojado y apartándose de su lado. Lo miro de
arriba abajo estudiándolo mientras la brisa fresca de la noche golpeaba sus
mejillas. Las luces nocturnas de la
ciudad alumbraban el uniforme del pelirrojo marcando cada curva de su cuerpo.
Entonces se sintió avergonzado de su propia debilidad. Al parecer su cuerpo
insistía hacerle pasar un mal rato. Las piernas le flaquearon una vez mas y fue
a parar de nuevo al suelo.
Hana
volvió en su ayuda pero solo consiguió que este lo rechazara de mala manera,
entonces retrocedió unos pasos antes de hablarle.
-
Si no quieres mi ayuda, dímelo, no me gusta meterme donde no me llaman
– El joven de ojos almendrados volteo rumbo a su auto previo recoger la gorra
del suelo, entonces una mirada de Mitsui lo detuvo
-
¡Hanamichi!... Espera, No te vayas, realmente necesito de tu ayuda. –Gimió
sin fuerzas para moverse ni para levantarse
El
pelirrojo se acerco nuevamente hasta él tomándolo por la cintura, asiéndolo
hacia sí de manera posesiva. El otro brazo lo paso por arriba de su cabeza
quedando pegado a el y
lo afirmo fuertemente contra su cálido cuerpo
-
¿Tienes la llave? –
Dijo el pelirrojo con voz firme - ¡Damela! -
-
Aqui tienes –
Explico extendiéndosela
Hana
abrió la puerta con la mano libre y lo condujo hasta el departamento 12, donde
vivía el morocho. Una vez dentro lo acerco hasta el sillón acomodándolo
suavemente en el. Ninguno dijo una sola palabra hasta que el pelirrojo le pidió
de usar el teléfono. Luego de
hablar a la compañía de Taxis excusándose por un rato, se sentó en el sillón
contrario al joven de ojos azules a la espera de una explicación...
Cansado de esperar fue el quien hablo primero.
-
¿Y? ¿Vas a contarme lo que te sucede? -
-
Ja... ¿Yo?... ¿Y tu?... ¿Qué haces así disfrazado? ¿Acaso es carnaval o
algo así y yo no me entere? –
Pregunto en tono irónico, refiriéndose al uniforme. Pero el pelirrojo lejos de
estar ofendido estaba muy avergonzado, sus mejillas ardían tanto como su
cabello y apretujaba los guantes que tenia en la mano como si fueran dos trapos
viejos.
-
No te burles, es solo un trabajo... -
-
¿Trabajo? No me hagas reír... ¿Desde
cuando trabajas?... No sabia nada... -
-
Nadie lo sabe, ese es mi secreto, o por lo menos lo era antes de que irrumpieras
en mi vida con las extrañas visitas al hospital... ¿Me quieres explicar porque
vas tres veces por semana allí? -
Ahora
fue Micchy quien sintió vergüenza, sabia que el conocía mas que nadie sus
movimientos y eso lo molestaba. Trago duro... Había sido una pregunta directa y
era evidente que esperaba una respuesta del mismo estilo
-
M-me están haciendo unos estudios... -
-
¿Por qué? -
-
Para determinar si no hay nada grave -
-
¿Por qué? -
-
Porque me duele -
-
¿Por qué? -
-
Oye Sakuragi, porque... porque... porque...
¿No sabes preguntar otra cosa? ¿O simplemente te estas burlando? –
Quiso saber enojado...
-
No... es que estas dando mil vueltas y no dices nada que valga la pena, dime
bien como fueron las cosas y ya... Al fin y al cabo, tu sabes mi secreto...
ahora déjame conocer el tuyo -
-
Mmmmmm... de acuerdo, pero si le dices una sola palabra a alguien te juro que me
las vas a pagar –
-
Okey, Okey... tampoco es para tanto, aun así te doy mi palabra -
-
Me estuvo doliendo la rodilla desde hace mas o menos un mes, fui a hacerme ver y
el doctor me dijo que es posible que me tengan que operar de nuevo, la vieja
lesión parece molestarme ahora... y
si eso pasa yo...
– Empezó diciendo pero no pudo seguir porque se le hizo un nudo en la
garganta...
-
¿Huhhhhh? -
-
Es posible que ya no pueda volver a jugar básquet – Dijo con tono vencido...
- ¿Entiendes lo difícil que es para mi?... -
-
Si... pero no creo que eso pase, ya veras, seguro no es nada grave, no te
preocupes... – Continuo con su habitual optimismo
Luego
fue un silencio largo y embarazoso... Micchy se quebró dentro de sus propios
pensamientos y Hana simplemente estaba ahí, intentando encontrar las palabras
perfectas que pudieran sacarlo de su tristeza. No recordaba cuando había sido
la ultima vez que había visto al chico de ojos azules tan triste... quizás
aquella vez que lo vio mirar a Ansai con vergüenza y dolor, cuando Kogure les
contó su triste historia...
Entonces
volvió a reparar en el, intentaba levantarse sin demasiado éxito, parecía que
le dolía en verdad, así que se acerco hasta el y se agacho a su lado
-
¿Que necesitas dime? -
-
No necesito tu ayuda... -
-
Mentira... si la necesitas... deja la autosuficiencia y confía en mi, hace años
que nos conocemos... no me vengas con esta estupidez ahora -
-
¿Desde cuando has crecido tanto, baka? – Se burlo el de ojos azules pero Hana
seguía quieto e inflexible
Micchy
lo miro a los ojos y sintió un hormigueo en el estomago... ¿Desde cuando esos
ojos almendrados le parecían tan cálidos?
Un ligero rubor tiño sus mejillas, entonces movió la cabeza a ambos
lados intentando no verle, pero si sentía la penetrarte mirada de Hana sobre su
piel y eso lo ponía nervioso
-
¿Y?... ¿Qué necesitas? – Quiso
saber sin moverse de la incomoda posición
-
Hmmmmm – Suspiro vencido, ¿por qué no ceder a su compañero, después de
todo los dos sabían un secreto del otro - ¿Podrías ayudarme a llegar hasta mi
cama? -
-
Por supuesto -
Micchy
extendió un brazo a el y se encontró de golpe envuelto en sus brazos, eso no
era lo que pensaba, Hana lo había levantado en el aire como si fuera una pluma
pero en vez de esa rudeza que solía caracterizarlo siempre, lo trataba con
mucha suavidad. Paso su brazo por el cuello del pelirrojo hasta sostenerse
firmemente... No sabia que tenia un cuello tan largo, se embelesó mirándolo,
hasta que sus ojos viajaron hasta las mejillas del pelirrojo... estaban rojizas,
quizás por la cercanía, quizás el sentía la misma sensación que había
tenido el un momento atrás.
Sus
ojos recorrieron aquellas facciones que creía conocer, pero que en ese momento
lo estaba viendo como si fuera la primera vez... No es que Hanamichi fuera lindo
particularmente, pero tenia unas facciones muy sexys. Los labios se partían
humedecidos, con un ligero brillo rosado que demostraba su vitalidad... Su piel
olía a mar... a agua... quizás la colonia, o el jabón, o el shampoo, quien
sabe, olía delicioso... Y su calidez, bueno... irradiaba un calor
reconfortante, como el del sol, se acurruco mas hacia el mientras dejaba caer su
rostro contra el cómodo hombro del pelirrojo... Se estaba poniendo muy cómodo,
cuando sintió las frías sabanas bajo su piel y que Hana lo soltaba suavemente.
Quiso
protestar pero de nada valía, ya estaba en su cama.
-
Gracias... En la cocina esta el otro juego de llaves, por favor cierra con ellas
cuando te vayas -
-
¿Y tu? -
-
Yo tengo las mías... espera... – Dijo secamente entonces con trabajo se quito
una a una las vendas dejando al descubierto la piel enrojecida e hinchada de su
rodilla
-
¿Estas bien? ¿Necesitas algo mas? -
-
¿Puedo confiar en ti? -
-
Claro... -
-
¿Podrías ayudarme de vez en cuando? Cuando
llego del hospital apenas puedo moverme – Admitió avergonzado
-
Por supuesto, te ayudare... aparte necesito estudiar un poco y tenemos materias
muy parecidas... podemos ayudarnos mutuamente -
-
Perfecto yo te ayudare y tu a mi, será un secreto entre ambos... -
-
Muy bien, perdona... tengo que irme porque debo devolver el taxi, nos vemos mañana,
¿si? -
-
Okey, buenas noches Hanamichi... y gracias otra vez... -
Hana
no contestó solo alzó su mano desde la puerta y lo regaló con una sonrisa
suave antes de desaparecer tras la puerta...
Tomo
la gorra entre los dedos y metió los guantes en ella antes de subirse
nuevamente al auto para devolverlo a la base.
No
se había puesto a pensar o analizar cuanto le había pasado esa noche, ahora
apremiaba las ganas de regresar a su casa y así ponerse a descansar...
Fin
de la primera parte