por Arima
te quiero todavía,
no sé si he de olvidarte
pero te digo adiós,
no sé si me quisiste,
no sé si te quería,
o tal vez nos quisimos
demasiado los dos.
Desperté exaltado, el reloj marcaba las cuatro de la madrugada, noté que mi almohada estaba húmeda, otra vez lloré entre sueños, mi cama está fría, como ha estado desde que te fuiste, ya nadie llena mis noches vacías, ya nadie me besa al despertar.
Salgo de la cama y me dirijo a la ventana, a nuestra ventana, desde donde
tantas veces la luna nos espió mientras nos amábamos, desde donde el sol nos
sorprendió desnudos al amanecer. La ciudad duerme bajo el manto oscuro de la
noche y el recuerdo de tu cuerpo durmiendo en mis brazos me devuelve la tristeza
que tanto quiero evitar.
apasionado
y loco
que
me desvela el alma
por
quererte a ti,
no
sé si te amé mucho,
no
sé si te amé poco
lo
que si sé es que nunca
volveré a amar así.
Nuestro equipo continua progresando, pero haces falta tú, yo he mejorado y ya hago tiros de 3 puntos pero que importa, el básquetbol sólo me recuerda a ti, fue nuestro lazo, eso nos unió aunque nadie más que yo lo sepa, aunque nadie más que yo lo entienda.
Salgo a pasear por la solitaria ciudad, paso por aquel parque donde tanto
te gustaba entrenar, donde te robé tantos besos, me detengo, me siento en una
banca, no hay nadie alrededor, puedo llorar.
grabada
en el recuerdo
y
el corazón me dice
que
no te olvidaré,
pero
al quedarme solo
sabiendo
que te pierdo
quizás
comience a amarte
como
jamás te amé.
Las lágrimas no dejan de brotar, como si su fuente fuera inagotable, las oculto con mis manos, con estas manos que ya no pueden tocarte, que no pudieron aferrarte para que te quedaras.
El sol comienza a levantarse, golpea mi cara secando la humedad en ella,
lo veo iluminar la ciudad haciendo desaparecer la oscuridad, ojalá hiciera lo
mismo en mi alma, pero su calor no llega a ella, no puede apartar mi dolor de
haberte perdido.
en esta despedida
mi más hermoso sueño
muera dentro de mi.
Pero te digo adiós
para toda la vida
aunque toda la vida
siga pensando en ti.
Y yo quedo aquí, solo, en un mundo vacío que ya no puede darme nada, donde sólo trato de huir de la pesadilla de tu despedida, pero te prometí que continuaría, y por ti aún sigo aquí, y por ti aun sigo soportando la sangrante herida que lleva tu nombre.