" EMBRUJO "

Por Arima

***************

Y de nuevo estaba ahí, Rukawa aún no entendía bien la razón por la que pedaleaba rumbo a ese lugar, pero ahí estaba, en la preparatoria Ryonan, oculto tras un árbol para esperar a ver a ese sonriente jovencito de ojos violeta. Rukawa no lograba comprender el motivo por el cual Sendoh siempre sonreía, cosa que él ya había olvidado a hacer.

El muchacho del cabello erizado salió al fin junto a los demás integrantes del equipo de basquétbol, Rukawa lo vio en la lejanía, como siempre, sonriendo, contento y por un minuto lo envidió, lo odió y lo amó.

Era tarde, la estrella de Shohoku montado en su bicicleta cruzaba las calles velozmente, sin dormirse, pues su mente estaba ocupada en algo más importante que el sueño que habitualmente sentía, en Sendoh, en su sonrisa, en su felicidad.

Tendido sobre su cama Sendoh meditaba buscando la posible razón que llevaba a Rukawa hasta su preparatoria cada día para espiarlo, al principio creyó que tal vez el chico buscaba un desafío, pero no, no era eso, entonces... ¿por qué aquel hermoso jovencito llegaba día tras día a mirarlo tras un árbol?, ¿Acaso...?, no importa, mañana lo averiguaría.

˜?˜

- Hasta mañana!! – sonaron las voces en el gimnasio de Shohoku, la práctica se daba por terminada, una vez más, como ya era costumbre Rukawa montó su bicicleta para recorrer el tramo que lo llevaba a Ryonan, el entrenamiento había durado más de lo habitual y por lo tanto se vio forzado a pedalear más rápido para alcanzar a ver a Sendoh.

Cuando llegó los integrantes del equipo comenzaban a salir, el muchacho desde su escondite los vio, pero Sendoh no estaba con ellos, casi con desesperación Kaede buscó al joven, pero no lo localizó.

- ¿Me buscabas? – se escuchó una voz tras el joven despeinado, este voltió asombrado de haber sido descubierto, frente a él, estaba Sendoh sonriéndole.

- Hola Rukawa – le dijo sin dejar de sonreír

El super novato se mostró tan frío como de costumbre sin decir ni una palabra.

- Hace tiempo que vienes ¿no es así?, ¿por qué? – preguntó Akira con ironía

Kaede lo observó en silencio, era un joven tan bello y tan feliz, como él jamás podría serlo.

- Por ti – dijo rompiendo su silencio, sin demostrar ninguna emoción.

- ¿Quieres desafiarme? – interrogó Sendoh, en ese momento era lo único que le pareció posible.

- No!, no es eso – dijo el muchacho de los ojos azules y se le acercó a Sendoh, lo agarró de la camisa y lo atrajo hacía sí para besarlo, el mayor se paralizó ante la inesperada reacción del muchachito, sobre todo porque su beso estaba lleno de fuego y pasión. Sendoh se apartó del super locky súbitamente, asustado de sí mismo, Rukawa sin embargo no desistió, lo abrazó por la cintura y volvió a besarlo, con más fiebre y deseo y esta vez Sendoh se rindió ante el bello jovencito, le pasó los brazos por la nuca y se entregó a la magia del momento sin hacer más preguntas.

˜?˜

Akira se despertó con el ruido del despertador, miró a su lado, las sábanas revueltas, vacías, Rukawa se había marchado, ¿hace cuanto?, era imposible saber, pero no se admiró de ello, ya se había acostumbrado a la poca facilidad de Kaede de demostrarle sus emociones, pero Sendoh se sabía amado, de alguna manera, inusual tal vez, pero sabía que Kaede lo amaba y eso llenaba su vida entera.

El muchacho se levantó, aún estaba un poco adolorido por la posesión de Rukawa aunque supuso que era normal el dolor, aún si Kaede hubiera sido más suave al penetrarlo. Se colocó unos boxers para tapar su desnudez, se dirigió al baño, al entrar Sendoh vio que en el espejo había palabras escritas con pasta de dientes... “ESTA NOCHE... KAEDE”

Sendoh se desilusionó por las frías y sencillas palabras, más se repuso al pensar que quizás esa noche su chico le tendría alguna sorpresa por ser la celebración del primer mes juntos, sonrió, a pesar de que ya habían celebrado una noche antes, podría ser esta vez mucho más hermoso.

Era domingo, Sendoh decidió ir a pescar un rato, y luego hacer los preparativos para una noche especial.

Kaede mientras tanto practicaba tiros libres en aquel parque que tanto le gustaba, a pesar de que estaba concentrado no dejaba de pensar en la noche anterior cuando entró en el cuerpo de Sendoh haciéndolo únicamente suyo. Dejó de lado el balón y se sentó en el suelo, reviviendo, casi con morbosidad, cada detalle de la lujuriosa velada, las caricias, los besos, el amor eterno e incondicional que Akira le prometió, Kaede esbozó una sonrisa y continuó practicando.

Las 11 de la noche, Sendoh esperaba a Rukawa con la impaciencia de una esposa esperanzada, observaba por la ventana cada 5 minutos deseando ver llegar a su novio e inundarlo de besos, la mesa elegantemente adornada, las velas encendidas, la tina de baño llena de pétalos de rosas prometían una celebración inolvidable.

Finalmente Rukawa llegó, Sendoh se apresuró a abrazarlo deseando encontrar todo su calor, pero únicamente encontró hielo.

- ¿Qué es todo esto? – preguntó el menor mirando con recelo la mesa.

- Te preparé una cena especial – dijo Sendoh sonriendo dulcemente buscando ablandarlo.

- ¿Para qué? – dijo el frío joven de ojos azules con una dureza que derrumbó las ilusiones del mayor.

- ¿Lo olvidaste? – susurró Sendoh dolido

- ¿Nuestro aniversario?, No!, no lo olvidé – respondió Kaede apartándole la mirada.

Por un instante Akira vio una luz, pensó que su chico le estaba jugando alguna broma o algo así, pero pronto aquella esperanza se vio asesinada por una lapidaria verdad, Rukawa nunca bromeaba.

- ¿Qué te pasa? – Sendoh se le acercó abrazándose a su espalda, el muchacho de los ojos azules se desligó de los brazos del chico.

- Ya estoy aburrido de ti – dijo sin siquiera titubear

Sendoh sintió como un balde de agua helada caía sobre su cuerpo, seguramente estaba soñando, no, no podía ser verdad.

- ¿Qué...? – Sin salir de su asombro extendió su mano para tocar a su hermoso verdugo, pero este rechazó el gesto golpeando la mano que se le acercaba.

- Eres un tonto Sendoh, ¿de verdad pensaste que me importabas? – dijo como una estatua de hielo irrompible, ante su mirada impasible Sendoh cayó de rodillas al suelo con los ojos enrojecidos por la cruel mentira en la que había caído.

- Yo... yo te amo – susurró intentando debilitar el corazón de roca del chico ante él al tiempo que sus lágrimas caían por sus mejillas.

- Pero yo no a ti, yo no amo a nadie – dijo Kaede y se dirigió a la salida.

- Sólo quería borrar esa maldita sonrisa de tu cara – y cerró la puerta tras de sí sin siquiera mirar atrás.

“Tenía ganas de destrozar algo hermoso”

FIN

 

Nota: Sí, sí, ya lo sé, soy una psicópata, ¿cuántas veces me lo han dicho? Como sea, este “bonito” fics está dedicado a todas las fans de Rukawa, para que se desilusionen de él y me lo dejen a mi solita. En cuanto a Sendoh, no se preocupen, de seguro encontrará a alguien que lo ame como él se lo merece ¿Quién se ofrece?