Destino de un corazón enamorado
By Itzukiai
Capitulo
8:
El
templo estaba adornado adecuadamente para la festividad. Las primeras estrellas
haban aparecido en el cielo bastante temprano, mientras una luna llena rodeada
de un halo violáceo parecía hacerles compañía.
La brisa cálida de la noche primaveral los envolvió a medida que se acercaron
al parque.
Un
enjambre de personas que caminaban junto a ellos, parecían no estar prestando
demasiada atención a esta peculiar pareja. No era demasiado extraño ver
parejas de mismo sexo caminando de la mano, quizás los turistas eran los mas
asombrados, ciertamente los japoneses eran demasiado respetuosos de la vida de
los demás como para preocuparse por ello... Aunque si algunas mujeres
suspiraban al paso de los dos, ciertamente eran muy bien parecidos y llamaban la
atención.
En
el camino habían evitado constantemente el tema Micchy y el tema Lyn, ninguno
de los dos parecía querer hablar demasiado del asunto... quizás no era el
mejor momento para ello... Charlaban animadamente, mas bien de tonterías
Hana sonreía feliz, su sonrisa iluminaba su rostro y Kaede estaba cada vez mas
enamorado de ella, esa franca sonrisa que decía todo de su dueño.
Luego
de llegar hasta el templo para hacer sus peticiones, se alejaron hacia el
festival que se desarrollaba en el medio del parque.
Pequeñas
tiendas se alzaban por doquier, donde se podía consumir desde la comida más
deliciosa o los más ricos dulces hasta la compra de raros objetos
tradicionales. Ambos se perdieron entre ellas, sin soltarse para nada de la
mano... En ningún momento lo habían hecho.
Hana
había entrelazado sus dedos de manera posesiva guiándolo de acá para allá
sin separarse de el... Rukawa estaba encantado con ello y lucia muy divertido...
Una
vocecita suave y más que conocida los hizo voltearse, solo para encontrase con
la pequeña Azuza que se aferraba con fuerza al Yukata de Hana, abrazando a su
padrino hasta casi tirarlo haciéndolo perder el equilibrio.
Con
unos brazos fuertes y una franca sonrisa suave en el rostro, el pelirrojo
levanto a la niña por los aires, haciéndola girar ante la mirada admirada de
Rukawa.
Segundos
mas tarde una agitada Ayako se acerco hasta ellos jadeando casi sin aire...
tenia las mejillas moradas y el peinado semi desarmado producto de la corrida...
Traía sus sandalias de madera en la mano y su Kimono de flores completamente
desaliñado...
Ambos
muchachos se voltearon a verla mientras Ru la ayudaba tratando de abanicarla
para que pudiera respirar.
-
¡¡¡Azusa!!!... ¡¡¡¡Niña Traviesa!!!!... Maldita sea, no vuelvas a
hacerle eso a Mami... -La
retaba ella enojada zarandeándola ligeramente
-
¡Oh!... lo siento mami... Yo... yo quedia venid con el padrino... -Se excuso la pequeña aferrada ahora a los fuertes brazos de
Hanamichi... Entonces ya mas relajada, Ayako cayo en cuenta que era la primera
vez que los veía juntos, trago saliva y trato de hablar con normalidad...
-
¡Ah!... hola muchachos, disculpen la mala educación... es que esta niña me
vuelve loca... No sabia que iban a venir por acá... Hubiéramos venido juntos,
Ryota esta con uno de los chicos...
-Dijo ella tranquila, pero sintiendo como el rostro de Hana cambiaba a una leve
incomodidad.
-
No creo que hubiera sido una buena idea
-Murmuro el pelirrojo por lo bajo, entonces vio que el rostro de Ru se ensombrecía
ligeramente por el comentario... ¿Acaso se avergonzaba de estar con él?...
Entonces Hana tomo otra vez su mano entre las suyas y la cerro en un apretón cálido...
como afirmándole que no estaba avergonzado.
Ayako vio este movimiento y sonrió delicadamente... Ella lo sabia, lo
sospechaba, había visto algo mas en la mirada de ambos chicos en esos días...
a decir verdad siempre sospecho que entre ellos había algo mas... Hana estaba
enamorado de Rukawa
-
Entiendo...
-Balbuceo Ayako... - De todas formas... ¿Porque no nos acompañan?... A
decir verdad quien tu piensas no esta y solo estamos Ryota, Kogure y Yo -
-
Y yo mami...
-Interrumpió la pequeña revoltosa asiéndose de la cabellera rojiza mientras
Hana la sentaba sobre sus hombros sosteniéndola con el brazo que le quedaba
libre - ¿Tío Zorro?... ¿Me compras un helado? - Inquirió la pequeña
buscando hacia sus ojos azules... Rukawa asintió con la cabeza dedicándole una
de sus pocas sonrisas...
-
¡Valla! Que niña tan caradura... y maleducada... ¿Cómo tío Zorro Azusa?...
¿Qué modales son esos?... Él
tiene nombre, se llama Rukawa, Kaede... -Se
quejo Ayako llamándole la atención, cuando vio que Rukawa se alejaba en busca
del puesto de helados corrió tras él hasta alcanzarlo. -¡Espera Rukawa,
voy contigo!... -
Caminaron hasta un pequeño puesto de helados. Si algo no había cambiado en el
joven zorro de ojos azules era su poco comunicación con los demás... a pesar
de la confianza que existía entre ellos, Rukawa no podía empezar la charla, en
realidad no sabia como hacerlo...
Ayako caminaba tras él dando pasos largos para poder alcanzarlo, al mismo
tiempo intentaba acicalarse su kimono, el cual parecía haber pasado por un
huracán al igual que su pelo. Una
vez que acomodo los rulos para que parecieran los de una persona normal se giro
a observarlo, sus ojos se toparon con un par de sesgados ojos azules que le
devolvieron la mirada de forma cálida.
Ayako
se sorprendió un poco pero en el fondo se alegro, al fin lo veía feliz, era
algo que nunca se había dado y se alegro de que fuera así.
-
Ejemmm... ¿Rukawa?
-Empezó diciendo entonces unos labios relajados le preguntaron de pronto
interrumpiéndola.
-
¿Qué quieres saber Ayako? -
-
¡Que perceptivo te has vuelto Rukawa!... -
-
Imagino que debes estarte preguntando mil cosas... de hecho yo me las preguntaría...
-
-
¿Por qué? ¿Cómo?... Odio esto, pero no se como preguntarte... -
-
Si, entiendo... Mitsui nos vio besándonos... nos queremos -Dijo de repente sorprendiendo al vendedor de helados - ¿Eso
era lo querías saber? -
-
Nnnno, de echo eso me lo imaginaba, lo que no entiendo es que hace Lyn en todo
esto, yo creí que eras Heterosexual... ¡Qué sé yo!... No tengo nada contra
ello, pero creí que tu estabas con Lyn... Ay muchachos me confunden-
-
No sé que decirte... Solo que me enamore de Hana... -
-
¿Y no de ahora verdad?... Esto realmente lleva ya mucho tiempo... -Pregunto Ayako mas en una afirmación que otra cosa. Ru estaba
de verdad sorprendido ¿Cómo es que se había dado cuenta? La miro sosteniendo
los helados, ya en la mano, como si ella hubiera advinando su más oscuro
secreto. Sus mejillas sintieron la
súbita subida de sangre hacia ellas, era evidente que ella sabia...
-
Si...
- Admitió algo avergonzado -
Desde la primera vez que lo vi... Aunque el no lo sabe... no se lo digas... no
quiero que piense que soy un tonto que dejo pasar tanto tiempo sin confesarle
mis verdaderos sentimientos -
Ayako
se sorprendió un poco, aunque su intuición femenina no le había fallado, ella
si sabia que tanto rencor escondía algo mas que resentimiento.
Es mas cuando el se marcho a Norteamérica sintió que Hana se
desmoronaba y no solo por lo de Ansai... El pelirrojo sufrió mucho cuando se
fue... quizás otra vez volvería a pasar lo mismo... Al fin y al cabo el tenia
su vida hecha allá.
-
Cuando te fuiste a Norteamérica él sufrió mucho... trata de no lastimarlo
esta vez...
-Dijo ella suspirando largamente...
-
¿Crees que quiero herirlo? -
-
Sé que no... Mmmmmm... será mejor que regresemos si es que queremos que los
helados lleguen a destino -Expreso
contemplando las gotas cremosas que se desmoronaban
en su mano y emprendiendo así el regreso hacia donde estaban sus amigos con su
hijita.
Mientras tanto, Hana vio un carrusel y
decidió montar a su ahijada en un caballito por unas vueltas... Estaba
empezando a arrepentirse, quizás no había sido buena idea exponer tan rápido
las cosas... Pero bueno, a decir
verdad lo tranquilizo el hecho de que Micchy no estuviera por allí... Lo que
nunca se imagino es que se toparía con Kogure frente a frente...
El
joven medico parecía tranquilo y lo saludo con la más absoluta normalidad por
lo que solo restaba esperar la pregunta que Hana sabia que indefectiblemente en
algún momento le haría...
Azuza estaba trepada en uno de los
caballitos dorados que se mecía lentamente mientras Hana la cuidaba para que no
se cayera... Kogure se acomodo la camisa y paso su mano por el pelo peinándolo
prolijamente... tomo una gran bocanada de aire y por fin hablo...
-
¿Por qué?... -Solo
logro balbucear sin mirarlo a los ojos
-
................ - Hana lo miro en silencio y entendió que Kogure no lo
reprocharía sino que simplemente estaba tratando de entender sus sentimientos -
No sé que contestar a eso Kogure... no sé que es lo que quieres escuchar de mi
boca... -
-
Lo lastimaste... -
-
Lo sé... y no intento justificar mi actitud... -Admitió Hana a lo que ahora Kogure no sabia que responder. El se
quedo quieto por unos minutos y se decidió por fin a responderle.
-
¿Por qué lo dejaste?... creí que lo querías... No quiero verlo tan triste...
¿Esto no tiene nada que ver con lo que paso?... -Pregunto titubeando refiriéndose a aquella vez que los encontró
juntos.
-
Hmmmffff... ¿Tu también?... No, no tiene nada que ver ¿Porque les cuesta
tanto entender que el Kitsune me interesa de verdad?... -
-
Es que es tonto que aparezca de la nada y dejes a la persona que vivió contigo
por tres años... así porque si... No entiendo... yo no lo dejaría... -Replico un tanto disgustado... Hana lo miro con algo de enojo ¿Quién
era él para cuestionarlo cuando había sido el primero en lastimar a Micchy?
-
Sin embargo lo hiciste... lo dejaste escapar y le rompiste el corazón... -
-
No me reproches la peor estupidez que he hecho en mi vida... -
Hana
sonrió ligeramente sin que su compañero lo viera, el sabia... imaginaba que
Kogure lo seguía queriendo y que a pesar de todo el cariño que se tenían como
amigos, mas de una vez lo había encontrado mirándolo como con envidia. Kogure
trago saliva tratando de resistirse a sus propias palabras...
-
Es decir... yo... -Balbuceo
sonrojándose, pero Hana lo interrumpió.
- Mira no tengo porque darte
explicaciones, pero lo que sí puedo decirte es que hace muchos años que quiero
al Kitsune, es mas... mucho
antes de lo de Micchy y él lo sabia bien... -
-
¿De verdad?... ¿No es algo de ahora?... -
-
No... Supongo que eso de que el primer amor no se olvida tiene algo de cierto...
-Suspiro
el pelirrojo con una sonrisa juguetona en el rostro
-
Aun así no te entiendo... -
-
¿Tu crees que dejaría a Micchy por cualquier cosa? -
-
Imagino que no... pero... -Kogure
guardo silencio por un momento entonces una pregunta se formo en su cabeza -
¿Y qué harás si el se va? -
-
No quiero pensar eso ahora...
-Dejo caer Hana sorpresivamente sosteniendo a Azusa en sus brazos...
-
Pero lo sabes... ¿No?... ¿Crees
que ese antipático dejara su brillante carrera por quedarse contigo aquí?... Sé
bien que tu no té iras allá... te conozco... ¿Qué harás entonces?... -
-
Es cierto, no podría irme... pero... no hablemos nada mas ahora... allá
vienen... -Una
mirada a lo lejos dejo ver a Ayako y a Rukawa que venían con un par de helados
en cada mano...
-
Toma pequeña...
-Dijo el joven de ojos zorrunos sirviéndole un helado a la niña una vez que
llegaron hasta ellos.
Hana
estaba por protestar cuando extendió su mano y le dio uno al pelirrojo, también
uno a Kogure. En ese momento Ryota se les unió saludando al resto del grupo,
mirando con cierta desconfianza a Rukawa...
Azuza
comía ávidamente el helado aun sostenida de la cabeza del pelirrojo. Entonces
comenzaron a caminar lentamente hacia un lugar donde sé hacia un pequeño
numero de teatro a orillas de un lago.
Kae
caminaba al lado de Hana charlando animadamente, a la par del pelirrojo mientras
se turnaban para llevar en hombros a la pequeña que estaba encantada de tener
tanta atención.
Entretanto,
los otros tres avanzaban detrás siguiéndolos.
Se detuvieron un momento a mirar la función de títeres donde la pequeña
se bajo para sentarse junto a los otros niños... Entonces Rukawa acerco su
rostro al de Hanamichi y sensualmente lamió la comisura de sus labios con su
lengua, cerrando sus ojos de manera muy sexy.
El pelirrojo se ruborizo con fuerza y tembló como una hoja
-
¿Q-que haces Kaede?... -
-
Tenias helado en los labios Do`ahou -Dijo
con toda naturalidad mientras una mueca de sonrisa curvaba sus labios, Kogure
contemplo la escena desde lejos y se dio cuenta que Hana le había dicho la
verdad, sinceramente ese pelirrojo se había enamorado de su compañero.
Sakuragi
se separo un momento del zorrito para acercarse a Ayako, momento que aprovecho
Ryota para hablar con Rukawa y no en un tono muy amigable.
-
Si lo lastimas, te juro que te las veras, conmigo -
-
...................... -Rukawa lo miro fríamente pero entendió la preocupación
de Miyagi, de su boca solos escapo una frase segura... - No, no lo haré... -
-
Lo harás... -
Afirmo Ryota sinceramente... pero viendo que el rostro del joven de ojos fríos
se volvía un tanto melancólico se sintió culpable y siguió - Mira Rukawa,
no tengo nada en contra tuyo... de hecho no me caes tan mal como antes, pero
Mitsui es mi amigo y Hana lo es mucho más... Ellos se querían mucho por eso no
entiendo este cambio repentino... ya uno salió lastimado... realmente no quiero
que el otro sufra también... Menos el, que la ha pasado tan mal cuando tu no
estabas... -
-
Lo se... no dejare que le pase nada -
-
Mas te vale... -
Expreso alejándose en busca de su familia, movió la cabeza en tono disgustado -
Mas te vale... -Repitió otra vez ya a lo lejos de forma amenazante.
Ru
no estaba sintiéndose nada bien, parecía que sus amigos lo estaban juzgando
duramente, de la noche a la mañana había pasado a ser el malo de la película...
En realidad se estaba sintiendo un poco mal. Hanamichi noto este cambio del
zorro y tomo fuertemente su mano. Tuvieron la oportunidad de perderse un momento
de los demás.
Hana
noto su tristeza y lo acorralo contra el tronco de un árbol.
- ¿Estas bien Kae? -Pregunto
preocupado llevando su mano hasta su blanquecino rostro, como respuesta recibió
un suave roce de labios y una caricia en su pecho que lo hizo estremecer
-
¿Vamos Hana?... Por hoy ya fue bastante, quisiera estar a solas contigo -
-
Okey, vamonos... creo que para un día ya fue suficiente -Respondió hundiendo su nariz en el cabello zorruno que olía
deliciosamente a shampoo de manzanas.
Salieron
prontamente de allí, una vez que se despidieron del resto del grupo dejaron el
festival, lo cierto es que querían estar solos.
Caminaron
de regreso a la casa de Rukawa en un silencio molesto, cada uno perdido en sus
propias meditaciones... en sus cosas...
Rukawa
comenzó a dudar preguntándose si el pelirrojo seguía pensando en Mitsui...
sus ojos lucían algo tristes, tal vez no era tan fácil abandonar a la persona
que amo durante tanto tiempo...
¿Le
pasaría a el lo mismo cuando hablara con Lyn?
Ciertamente
el festival los reencontró con parte de sus amigos y no había sido fácil
digerir todas las cosas que les habían dicho por separado cada uno de ellos...
Las palabras de Kogure sonaron duras y aun retumbaban en los oídos de
Hana, hasta ahora se había negado a pensarlo pero era indiscutible que conforme
pasara el tiempo su “jugador estrella de la NBA” debería volver a
Norteamérica, era evidente...
Hana
sintió una pesadez en su corazón que lo lastimaba... tenían que hablar... tenían
que aclarar las cosas aunque eso le doliera en el alma.
-
Estas muy callado Do`ahou ¿Que te pasa?... -Pregunto
Rukawa seriamente sacándolo de sus meditaciones
-
Solo pensaba Kitsune... -
-
¿En? -
-
En que será de mí cuando tu te vallas... -Explico
Hana con angustia en sus labios y una huella de dolor en los ojos. Ru se quedo
frío... sus ojos abiertos, sus labios temblequeando... cuando en ese mismo
momento habían llegado a la puerta de su casa.
Sin
responderle al pelirrojo, lo invito a subir... casi sin hablar, con un solo
gesto que le indico a Hana que quería que entrara. Sakuragi lo siguió
convencido y se acomodo sentándose en el sillón del living...
Rukawa
arrojo las llaves lejos las cuales cayeron sobre una mesita haciendo bastante
alboroto, aun sin contestar se interno en la cocina...
Cinco
minutos mas tarde regreso al living con una bandeja que tenia dos tazas de te
caliente, probablemente de hiervas, ya que su perfume inundaba el salón de
manera agradable, también traía un tarro de miel para endulzarlo y unas
galletitas de chocolate...
Dejo
todo sobre la mesa que enfrentaba el sillón y lo miro a los ojos...
Los almendrados ojos cafés le devolvieron la mirada algo angustiados...
Ciertamente todavía estaba esperando una respuesta de su parte.
Rukawa se acerco hasta su lado y se agacho hasta quedar frente a frente con el
pelirrojo. Miro un momento el suelo mientras apoyaba sus manos en las rodillas
del pelirrojo... No era fácil
agacharse, los yukatas no tenían la misma maniobrabilidad que los pantalones
deportivos, y si lo tenían en verdad él había olvidado como se usaban...
Tomo
una bocanada de aire y aparto sensualmente su cabello de la cara llevándolo
hacia atrás. Sus ojos brillaron iluminados por la tenue luz de la lámpara. Por
fin se decidió a hablar.
-
¡No voy a irme!... -Afirmo
clavando sus sesgados ojos azules en los suyos. Hana quedo petrificado,
enmudecido, solo el latido fuerte de su corazón interrumpió sus pensamientos
-
¿Huhhhh? -
-
Que no voy a irme... Decidí quedarme en Japón... Aquí... Contigo... -El joven de ojos fríos le tomo la mano con cariño y la llevo a
su propio rostro brindándole calor, intentando que el pelirrojo contestara,
pero la magnitud de lo dicho por aquellos labios no llegaba a dejarse entender
para Hana.
-
¿P-por... porque?... -Balbuceo
aun conmocionado
- Tengo mil razones para quedarme, pero
la principal es que te amo... no quiero separarme de ti otra vez... -
Hana
seguía sin responder, ciertamente nunca había sido demasiado rápido para
entender las cosas y esta ves no era la excepción... ¿Qué se quedaría en Japón?...
¿¿¿¿Qué clase de locura era esa????... ¿Y su carrera en la NBA?
No...
el no iba a permitir esa locura por mas bien que sonara eso para su corazón
enamorado...
- ¿¿¿¿Estas loco Kitsune?????...
Tienes una carrera allá... -
Hana
sonó preocupado en cambio Kaede se decepciono, el pensaba que le daría gusto,
que seria feliz de tenerlo con el para siempre. Algo en los ojos de Hana lo
asusto y se puso de pie alejándose ofuscado camino a la ventana.
Abrió el balcón terraza dejando que la fresca brisa primaveral lo golpeara.
Hacia
un poco de frío y segundos después empezó a tiritar involuntariamente. De
pronto sintió que algo cálido que cubría sus hombros, se giro para
encontrarse con una chaqueta que Hanamichi estaba dejando caer sobre su
espalda...
-
Sinceramente no te entiendo... -Balbuceo
suavemente el pelirrojo acomodándose a su lado, ambos estaban apoyados en el
barandal del balcón...
-
Pensé que te daría gusto que me quedara...
-Explico Kaede serio evitando mirarlo a los ojos para que no viera lo nublado
que se habían puesto los suyos que intentaban en vano retener las lagrimas...
-
Dios Kitsune... Claro que me da gusto que te quedes aquí... - Afirmo el pelirrojo - Pero creo que si te quedas, echaras a
perder tu carrera... No quiero ser el culpable de ello... -
-
Do`ahou... mírame a los ojos y escucha bien lo que te voy a decir... - Expreso tomando el rostro de Hana en sus manos y sosteniéndolo
firmemente enfrentado del suyo - Quiero regresar a Kanagawa, ya logre mis
metas, ahora quiero ser feliz... ¿De que sirve ser el numero uno en un lugar
donde no tienen idea de mis costumbres?... donde debo forzosamente sonreír todo
el tiempo para la prensa, cuando tu sabes bien que no soy afecto a demostrar mis
sentimientos... Si, es cierto que una de las razones por las cuales quiero
quedarme eres tu, quizás sea la mas importante... pero no es la única, no te
sientas culpable de algo que ya he decidido desde el mismo momento en el que
contemple el monte Fuji desde el avión que me traía de regreso... -
Hana
lo miraba con los ojos como platos ¿Realmente estaba pasando todo eso por la
mente de su zorrito? Entonces cuando menos se lo imaginaba de su boca salió una
frase que mejor se debía haber guardado...
-
Guauuuu... Si que has cambiado Kitsune, Aun no puedo creer que hiles oraciones
tan largas, yo creí que tus frases solo tenían algunas palabras -
Kaede
lo soltó de repente con la ligera sensación de querer acogotarlo, el le estaba
abriendo el corazón y ese torpe se desquitaba con una idiotez... Tal vez
Sakuragi no había cambiado tanto y de a ratos aparecía el viejo Hanamichi “Tensai”
Sakuragi que conocía muy bien...
Con
disgusto se alejo de el volviendo a entrar al living, seguido por Hana quien
violentamente lo tomo del brazo deteniendo sus pasos. La chaqueta cayo al suelo
dando un golpe seco...
-
¿Kaede?.... -
-...................-
-
Kaede... - Insistió
- ¿Estas enojado? -
-
¿Cómo no voy a estar enojado?... Te estoy abriendo mi corazón y me sales con
una idiotez... -
Intento liberarse y Hana lo asió aun mas fuerte atrayéndolo hacia si...
Inclino su cara y acaricio el largo cuello zorruno con sus labios, apenas rozándolo...
El pelirrojo apreció que el cuerpo de su compañero temblaba ligeramente de
manera placentera, aflojándose...
-
Tonto... claro que te escuche... Y me da gusto que te quedes... - Hablo suavemente a su oído - Pero quiero que lo pienses
bien... - Dijo alejándose lentamente y mirándolo a los ojos... - Es una
decisión muy importante, no la tomes a la ligera... -
-
No lo hice... y ya es una decisión tomada... Hablare con Lyn en cuanto regrese,
le diré la verdad y traeré todas mis cosas de regreso a Kanagawa -
-
¿Y tu familia Kae...? ¿Ellos están allá? -
Pregunto Hana sosteniendo su cara con ambas manos
-
Me importan un rábano... ellos no van a querer regresar y tienen su vida allá,
en cambio mi vida esta aquí... contigo... -
Susurro el joven de ojos fríos mientras ocultaba su rostro en el cuello del
pelirrojo de manera regalona, ambas manos se asieron con sensualidad a su
espalda subiendo y bajando de manera rítmica - Te amo... - Le susurro
casi en su oído, entonces sintió un temblequeo placentero en su pelirrojo
compañero y su suave voz respondiéndole al oído.
-
Yo también... -Ru
quedo shockeado, busco de inmediato sus ojos cafés... ¿Acaso sabia lo que
acababa de decirle? Le estaba diciendo que lo amaba... pero... ¿Cómo?... ¿No
era que el nunca se lo había dicho a nadie?... Sintió un calorcito muy fuerte
en su corazón, tan fuerte que lo envolvió desde adentro abrazándolo con
ternura...
-
Tu me dijiste que nunca le habías... -Balbuceo
mirándolo a los ojos
-
Lo sé... pero te amo... no puedo evitar sentir esto por ti -Explico Hana interrumpiéndolo perdido en la cercanía de su
zorrito.
Rukawa
no necesito nada mas, esa sinceridad era suficiente para el... No supo como se
enterró en sus brazos... ni como terminaron apoyados en el sillón, besándose
apasionadamente mientras gemían al sentir sus cuerpos que empezaban a despertar
a las caricias. Se sentó sobre sus caderas para mirarlo sonriente...
El zorrito de ojos azules dejo resbalar su mano deslizándola por el
Yukata de seda que llevaba e pelirrojo, Hanamichi gimoteó de placer al sentir
el contacto de su mano tibia y húmeda sobre su piel ardiente.
Rukawa
desengancho las trabas y abrió el Yukata del pelirrojo sintiendo toda la
extensión de su cuerpo... La bronceada piel de Hana se estremeció acompañada
de un gemido suave de goce. El cabello negro caía sobre el pecho de Hana
contrastando con su piel, una lengua ardiente recorrió uno a uno los músculos
del pelirrojo, una mano atrevida se deslizo hacia la parte baja del cuerpo de su
compañero para encontrarse con un pequeño Bóxer de algodón que se ajustaba
modelando sus musculosas curvas...
Hana
tenia los ojos cerrados y los labios sutilmente apretados en una mueca de
felicidad, un ligero tono rosado teñía sus mejillas denotando su excitación,
unas pequeñas gotas de sudor daban a su piel un tono ligeramente plateado que
brillaba en la oscuridad... Su rojos cabellos se revolvían contra el almohadón
despeinándose... Rukawa sabia que no podía estar equivocado... ¿Cómo iba a
regresar a Norteamérica cuando se encontraba absolutamente hechizado por el?
La
urgencia de hacer sentir de la misma forma a su compañero desespero a Sakuragi
quien se incorporo hasta quedar sentado como él... Ru se sobresalto sintiendo
las manos que se aferraban a su espalda ansiosa, casi con hambre, mientras
Hanamichi introducía su ávida lengua robándole un apasionado beso... El
Yukata negro fue resbalando lentamente por sus brazos hasta que en un movimiento
se libero de el... Con su cuerpo y su corazón golpeando como loco, intento
desabrochar el Yukata de Rukawa, pero este se lo impidió tomando sus manos
entre las suyas deteniéndolo. Hana se asombró sin entender...
-
Déjame a mi... -Manifestó
Rukawa alejándose por un momento.
Sakuragi
lo siguió con la mirada apoyándose en el sillón sobre su brazo derecho...
Estaba intrigado... MUY INTRIGADO... entonces una música suave empezó a sonar
en el ambiente, solo la luz de la mesa del teléfono alumbraba el living cuando
la silueta zorruna se dibujo entre las sombras...
Se
veía absolutamente sexy, su semi largo cabello renegrido rozaba sus hombros
haciendo resaltar aun más su piel si se podía, sus músculos dibujaban con las
sombras, la silueta atlética del jugador redondeándose entre contoneos sexys y
ardientes, sus ojos azules brillaban en la oscuridad como si fueran los de una
gato... o mejor como los de un zorro al acecho, nunca mejor el apelativo...
Su
boca lucia roja, entreabierta, con un ligero brillo en los labios que invitaba a
robarle un beso... Se quedo de pie frente al pelirrojo separado tan solo por Un
metro de distancia. Entonces para su enorme sorpresa Kaede comenzó a mecerse
suavemente, al ritmo de la música suave, de manera sensual, atrayente, hipnótica...
Al
pelirrojo se le desencajaron los labios, trago saliva nervioso...
¿Era
su amado Kitsune quien bailaba de esa manera provocándolo en sus más bajos
instintos?
Con
las manos suaves Ru recorrió una y otra vez su Yukata demarcando su cuerpo,
casi acariciándose, entonces lo desabrocho pausadamente al ritmo de la música
y comenzó a bajarlo. Lento, echándole miradas llenas de un calor que el
pelirrojo no pudo descifrar en el momento. Hana sintió que podía llegar a arráncale
el Yukata de un mordisco si es que se acercaba un poco mas.
Estaba
prácticamente al borde de la locura cuando la prenda cayo pesadamente al piso,
el baile sé hacia interminable, excitante... Hana estaba al borde, cuando las
zorrunas manos de su compañero se deslizaron sobre su piel arrebatándole en el
proceso la única prenda que aun lo vestía...
El
cuerpo desnudo de Rukawa se acomodo una vez mas sobre sus caderas, rozando
completamente su piel mas sensible... besos y mas besos que no tenían fin
aparente, continuaron aumentando su desesperación. Los ojos azules se clavaron
en los suyos y cuando el pelirrojo se digno a abrirlos, salido de la nada sintió
un frío húmedo que resbalaba con lentitud desde sus tetillas, siguiendo por la
piel de su pecho y contorneando su esternón casi hasta llegar a su ombligo...
Cuando
se recupero de la impresión pudo ver la chispa juguetona tras los zorrunos ojos
azules que se escondían bajo el flequillo renegrido... El zorro se había
divertido dejando caer sobre su piel una cucharada de miel del tarro que estaba
en la mesita...
Hana
no podía razonar claramente... ¿Estaba en realidad su Zorrito haciendo todo
eso o eran locuras de su afiebrada imaginación fantasiosa?
La respuesta le llego enseguida cuando una lengua caliente se deslizaba
limpiando la piel del pelirrojo del dulce pegote... Ahora si que tembló... y
con fuerza, la excitación lo estaba venciendo y el apenas había tocado a
Kaede... Entre gemidos desesperados luchando contra su cuerpo lo llamo nervioso
-
Awwnnn... Detente Kaede... no puedo mas... -Rogó desesperado
Su compañero parecía hacer oídos
sordos a sus ruegos porque en ese mismo momento una nueva gota de miel rodó fría,
esta vez sobre su sexo, sobresaltándolo, aunque no tanto como la sensación de
ser limpiado de inmediato por una boca sedienta y tibia...
Hana
tenia la piel verdaderamente caliente, nunca se había sentido así, no sabia si
era eso, pero al parecer el amor que sentía por Rukawa exacerbaba sus sentidos
llevándolo hasta el borde, hasta donde nunca había podido llegar mas que en
sus remotos sueños de adolescente...
Un
gemido realmente fuerte le indico a Ru que debía parar ahora, ambos tenían la
respiración mas acelerada que nunca, la garganta ronca de donde solo salían
gemidos... El pelirrojo se alegro un poco que las provocaciones zorrunas
hubieran cesado porque no sabia cuanto mas iba a aguantar, llevo la mano a las
caderas zorrunas volteándolo sobre su pecho para tener la boca del Zorrito a su
disposición.
Sin
previo aviso Rukawa se volvió a enderezar acomodándose el mismo dentro del
cuerpo del pelirrojo. Ambos temblaron por la invasión repentina quedándose un
momento estáticos mientras sus cuerpos se acomodaban al otro. Entonces fue el
zorrito quien empezó un movimiento frenético, dejando al pelirrojo con la boca
abierta y completamente sumergido en sus sentidos... Pronto el rugido ronco de
la garganta de Hanamichi le confirmo que ya había terminado, los espasmos del
pelirrojo lo llevaron a terminar el también, dos respiraciones se hacían una,
un solo corazón latía... y ambos temblaban de placer.
Ru
se dejo caer sobre el pecho de Hana, completamente agotado pero sumamente
feliz... El pelirrojo pudo sentir el cuerpo de su compañero vibrar de placer...
Hasta podía jurar que oyó un ronroneo suave, como si fuera un gatito contra su
piel... En realidad parecía no poder creer lo que acababa de pasarle, se sentía
atropellado por un avión, en general siempre había sido quien tomaba la
iniciativa, aunque Micchy lo había echo un par de veces, jamás se había
sentido tan avasallado por alguien, el Kitsune prácticamente lo acababa de
excitar hasta hacerlo gritar, suplicar, rogar por el... Sinceramente no podía
creerlo...
Una
vez mas tranquilos Ru se movió suavemente para no lastimarse, separándose de
Hana pese a que se sentía muy agradable estar así, luego se acomodo a su lado
dejando caer su cabeza húmeda sobre su pecho... El corazón de Sakuragi todavía
galopaba ferozmente, una mano firme recorrió su espalda abrazándolo con
fuerza, Rukawa lo miro intrigado porque vio que unas lagrimas se habían
agolpado en los ojos de Hana.
-
¿Hana?...
-Llamo suavemente pero el pelirrojo solo lo miraba resbalando su mano entre sus
cabellos azabache, continuo así por unos minutos hasta que por fin emocionado
hablo.
-
Te amo Kaede... mucho... -
El
zorrito no contesto, se emociono hasta lo más profundo de su corazón pero la
mejor respuesta que podía darle era sentir el calor de su boca, su cuerpo
temblaba, la emoción que sentía era indescriptible... Nunca había sentido
algo así... mejor dicho si lo había hecho... una vez, de adolescente, cuando
el pelirrojo lo beso por primera vez en aquel parque antes de salir corriendo.
Ese
día sintió que el mundo se detenía, el estomago le ardía y el corazón le
latía con la fuerza de un Tsunami... Ese hombre era el único que le hacia
sentir que valía la pena vivir... Con todas las cosas malas que le habían
pasado igual Hana seguía destilando optimismo por sus cuatro costados y eso lo
atraía como abeja al polen...
Sintió
un movimiento en su compañero para ver como se estiraba suavemente hasta tomar
un vaso de la mesita, atrayéndolo hasta ambos. Él bebió un sorbo agua fresca
intentando en vano de apagar un poco la sequedad que reinaba en su estomago...
Con un movimiento le hizo un gesto preguntándole si él quería un poco pero
este negó con la cabeza sin moverse de su pecho
-
Tu corazón late muy fuerte Do`ahou...
-Le dijo Rukawa colocando su mano sobre el pecho firme de su amante...
-
Late por ti Kitsune... -Asevero
Hana
-
Quiero saber algo... pero quiero que me contestes con la verdad... -
- ¿Huhhhhh? Ah... Okey... ¿Dime que quieres saber? -
-
¿Aun sientes algo por Mitsui? ¿Lo extrañas? -Pregunto algo turbado... Hana sonrió levemente evitando mostrárselo
para que no se sintiera mal...
- Claro que lo extraño... -Afirmo
el pelirrojo observando a su compañero que se había quedado inmóvil...
-Pero no es lo que tu crees, lo extraño porque son muchos años de
compartir las mañanas y la vida juntos... -
Kaede retomo sus caricias suaves sobre
el abdomen del pelirrojo, pasando sus dedos en un circulo suave... Solo el
sonido de la suave música ambiente los seguía acompañado, el CD había dado
ya dos vueltas pero a ninguno de los dos parecía importarle demasiado. El
zorrito de ojos azules seguía perdido en sus meditaciones, como si la respuesta
no le hubiera convencido del todo, como si no llenara las expectativas que
tenia. Una mano suave recorrió su hombro suavemente a la vez que la otra mano
giro su mentón enfrentando su rostro. Una gota que cayo desde los sesgados ojos
azules fría sorprendió al pelirrojo sinceramente.
-
¿Por qué dudas de mi Kaede? ¿Crees que te estoy mintiendo? ¿Que mis
sentimientos no son reales? -Inquirió
Hana preocupado
-
........ es que fue mucho tiempo... -
-
¿Y?... -
-
Miyagi me comento que se querían mucho... que pensaban que eran la pareja
perfecta... -
-
¡Eso no es verdad!... Nos pelábamos como cualquier pareja... Mírame
Kitsune... -Dijo
él perdiendo sus ojos cafés en los de su compañero... - Yo té Amo... eso
nada ni nadie lo va a cambiar... Desde que regresaste me devolviste las ganas de
vivir... Vamos... ya déjate de pensar tonterías... -Le gruño cerrando
suavemente sus labios sobre los suyos...
Un
beso apasionado los perdió por un momento, mientras Ru entrelazaba sus manos
con el cabello pelirrojo de su amante, unas manos fuertes lo asían de la
espalda haciéndolo sentir protegido y un par de atléticas piernas se enredaron
con las suyas. El beso fue
terminado por falta da aire y cuando el CD empezaba su cuarta vuelta Rukawa se
puso de pie alejándose hasta apagarlo, luego se perdió en el baño un momento
y al salir se giro para encontrarse con el pelirrojo semi dormido en el sofá.
Hana
tenia los ojos cerrados, las pestañas de color castaño se arqueaban sobre sus
mejillas, sus labios estaban ligeramente entreabiertos, curvados en una mueca de
satisfacción y una respiración rítmica traía tranquilidad a su rostro.
Se
acerco hasta él trayendo una manta, no quería despertarlo... se veía tan
tranquilo... Pero cuando dejo caer sobre su piel la cálida manta, el se despertó
asustado.
-
¿Nani?... ¡Oh! Lo siento... me dormí, será mejor que valla a casa... -Dijo desperezándose levemente
-
No te vallas, quédate conmigo
-Le pidió Rukawa mientras Hana restregaba sus ojos hasta hacerlos enrojecer...
-
Mañana tengo clases Kitsune, no puedo ir en Yukata a trabajar... -Le explico el pelirrojo
-
Ponte lo que quieras, ahí tienes mi ropa... -Señalo Rukawa y Hana sonrió levemente...
-
Realmente no quieres que me valla... ¿No es verdad? -
-
¿Tu quieres irte? -
-
Demonios Kitsune no contestes mi pregunta con otra pregunta... Claro que no... -
-
Entonces cállate y quédate... -Le
dijo ofreciéndole la mano para ayudarlo a levantarse a lo que el pelirrojo lo
miro intrigado - Vamos a la cama... ¡tonto!... ¿O quieres caerte del sillón?...
-
-
JAJAJAJAJA... no me había dado cuenta, tienes razón vamos... -Tomo la mano que su compañero le ofrecía y se dejo guiar hasta
la habitación.
La
cama grande lucia cálida y cómoda... Hana se tumbo sobre ella pesadamente
mientras se acomodaba sobre el colchón, estaba desnudo... tenia que ponerse
algo antes y cuando se iba a incorporar para hacerlo otro cuerpo lo jalo
nuevamente sobre la cama, acoplándose al suyo, envolviéndolo completamente.
El
pelirrojo tuvo una extraña impresión, como si a pesar de estar desnudo
estuviera cubierto, la calidez del cuerpo de Kaede lo abrigaba en una sensación
maravillosa, así que olvidándose de la ropa se abrazo fuertemente a el y
lentamente ambos se quedaron dormidos...
Era
la primera vez que dormían juntos... pero no seria la ultima...
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Aquella
mañana la escuela estaba bastante revolucionada... Una caravana de adolescentes
embobadas estaba paradas en la puerta del gimnasio, cuchicheando como nunca y
casi podía decirse que en sus ojos tenían forma de corazoncitos. Los veinte
pares de ojos se reflejaban en la elegante figura que estaba sentada en la
grada.
En
el medio de la duela, una alta y atlética figura vestida de gris plateado se
erguía seria, mientras acomodaba su cabello color de fuego para que no lo
molestara. El pelirrojo estaba poniéndose
nervioso
¿Cómo
iba a llevar la clase adelante con tanto griterío histérico?...
Refunfuño
enojado, quizás no había sido tan buena idea que él lo acompañara a dar
clases.
A
un costado de la duela, Rukawa estaba sentado en las gradas. Tenia el pelo aun húmedo
luego del baño de la mañana, los ojos azules que parecían perdidos, en
realidad solo estaban enfocados en la larga figura del pelirrojo siguiendo cada
movimiento.
Llevaba
puesta una camisa blanca, semiabierta, que dejaba ver parte de su pecho, unos
pantalones negros ajustados realzaban su figura, sobre sus hombros un sweater
gris azulado descansaba cubriéndole la espalda, un par de zapatos de gamuza
completaban su vestimenta mientras su cabello estaba recogido por los lentes de
sol.
Cuando
el grupo estaba dando vueltas alrededor de la duela tratando de entrar en calor,
Hana se acerco hasta Rukawa para hablarle con disimulo
-
¡TEME!... Si esas niñas siguen haciendo escándalo no me van dejar dar clases
tranquilo -Protesto
el pelirrojo cruzándose de brazos
-
................ -
-
En realidad es culpa tuya... ¿Quién te manda a vestirte así? -Vocifero Hana con tono enojado
-
¿Huhhhhhh? ¿Yo?... ¿Y que tiene mi ropa?
-Reclamo Rukawa mirándose y no encontrándose nada reprochable en su aspecto
-
Nada Kaede... es que te ves... Sexy... Me distraes a mí y a las niñas -Gruño el pelirrojo dejándolo asombrado mientras caminaba de
nuevo hacia el centro del grupo...
Ru
desapareció un momento mientras Hana daba instrucciones a sus alumnos dividiéndolos
en dos equipos para empezar el partido... en ese momento apareció Rukawa con la
mirada provocadora y un muy apretado uniforme que si bien no le iba chico,
tampoco era muy grande que digamos, por momentos el pantaloncito no dejaba nada
a la imaginación de no ser por las calzas cortas que llevaba debajo. El griterío
y el rumor de murmullo aumento aun más...
-
¿Y yo donde juego, profesor? -Le
pregunto desafiante. Hana se dio vuelta para mirarlo con los ojos sumamente
abiertos...
-
Naaaaahhhhh... ¿Es broma no Kitsune? -
-
No..... -
-
¿Huuhhhh? ¿De que hablas Zorro? -
-
Quiero jugar vamos... tengo ganas de entrenar un poco, aparte... ¿así ya no te
distraigo verdad? -
Le dijo curvando su boca en una sonrisa burlona. Hana sonrió por dentro
mientras ordenaba los equipos incorporándolo a uno de ellos, entonces cuando el
zorro se disponía a irse lo jalo un momento del brazo.
-
¿Sabes que?... -Le
susurro evitando que nadie los escuche - Ahora te ves más provocativo que
antes... _
Rukawa se sonrojo ante la libidinosa mirada de su compañero... Lo odiaba, no
sabia como, pero se las arreglaba para hacerlo estremecer...
El
juego comenzó tranquilo, realmente a Hana le costaba concentrarse, su mirada se
perdía en la cabellera azabache que encestaba una y otra vez ante la mirada atónita
de todos sus compañeros ocasionales. Solo uno se atrevía a retarlo y era un
joven muy activo de cabello castaño y ojos verdes que a Rukawa simplemente le
recordó al pelirrojo de adolescente. Ese si que le estaba dando trabajo porque
tenia una magnifica habilidad para correr... De la misma forma en el otro equipo
había otro muchacho con una gorra roja en la cabeza que peleaba mano a mano con
aquel engreído...
Ru
pensó en lo mucho que se parecían a ellos cuando eran adolescentes, y por
dentro se sintió bien, ¿Seria que ellos también podrían enamorarse en el
futuro?
La respuesta le llego de pronto cuando en una discusión, el engreído alumno de
cabello castaño le arrebato la gorra a su compañero en una pelea...
Una
larga cabellera rubia descendió de ella acomodándose entonces pudo darse
cuanta que ese magnífico jugador principiante era una hermosa señorita de
cabello rubio.
Anonadado
se acerco hasta Hanamichi mientras contemplaba la pelea que parecía haber
tomado algo mas que temperatura...
- ¿Do`ahou?... ¿Q-que?... ¿Es una niña?... -Balbuceo señalándola
con disimulo, Hana asintió con la cabeza bajando la mirada
- Ya Kitsune deja de reírte, es frustrante que el mejor jugador de este año
sea una chica... Solo puede ayudarnos a entrenar, por lo demás no puede jugar
-Admitió el pelirrojo mientras corría a separar a los dos jóvenes antes de
que se mataran a golpes...
La
clase concluyo con tranquilidad y entre empujones y molestias el gimnasio quedo
por fin vacío. Con la ayuda del Kitsune acomodaron todo el lío ocasionado y
guardaron la cesta con balones. Por ultimo fueron cerrando los vestidores hasta
llegar a la oficina de Hana.
Kaede
se dejo caer cansado en un sillón mientras el pelirrojo recogía sus cosas
-
¿No piensas cambiarte Kitsune? ¿O quieres que lo haga yo? -Pregunto el pelirrojo deslizando su mano por la extensión de su
pierna derecha
El
zorro gimió placenteramente y se dejo robar un apasionado beso, sintió una
mano que lo escudriñaba metiendose por dentro del pequeño pantaloncito y su
cuerpo comenzó a responder a las provocaciones. Hana suspiro al sentir la mano
ávida de su compañero imitándolo... Ahora
eran los dos los que estaban excitándose
-
Detente Kae, me pareció haber oído puerta, alguien viene -Murmuro Hana entre gemidos
Amos
se detuvieron separándose, tratando de recuperar el normal color de sus
mejillas mientras intentaban disimular, unos pasos secos se oyeron atravesar el
pasillo rápidamente para detenerse frente a su puerta.
Kaede
seguía tirado en el rincón, donde el cómodo sillón lo albergaba. Unos golpes
en la puerta les hicieron saber que estaban en lo cierto.
Unos
ojos verdes se clavaron en los azules mientras con un abrazo seco el zorro
estaba siendo saludado muy efusivamente
-
Kaede... amor... ¡Tantos días sin verte!...
-Sé abalando la joven ahogándolo con sus brazos.
-
¿¿¿¿Lyn???? ¿N-no regresabas mañana? -
-
Si... Pero adelante mi viaje para verte... ¡Oh!... ¡Hola Sakuragi!... -Saludo Lyn cortésmente, entonces volvió a su amado para
colgarse de su cuello tratando de conseguir de el una respuesta,
La
cara de Kaede estaba de un encendido tono rojizo profundo... ciertamente la
incomodidad lo ganaba. Hana entendió esto perfectamente y tomando el bolso
sobre los hombros se dio vuelta para dirigirse a ellos...
-
Bueno creo que tienen mucho de que hablar...
-Le aventó las llaves a su compañero y con vos grabe le dijo - No te
olvides de cerrar bien al salir... -
Rukawa se paralizo sin saber que
contestar limitándose a asentir con la cabeza, Hana salió rápidamente de allí
con la mala sensación en el cuerpo y como siempre preguntándose si realmente
estaba bien lo que hacían.
La
respuesta le llego al sentir el perfume del zorrito en su ropa, si realmente
estaba feliz y no debía... no podía arrepentirse...
Entretanto
Lyn miro a Kaede y solo con verlo se dio cuenta que algo había pasado... algo
grabe... algo de lo que ella no estaba enterada.
-
Te extrañe... -Le
susurro ella colgándose de su cuello e intentando besarlo, Rukawa aparto sus
brazos y se alejo unos centímetros de ella... - ¿Pasa algo amor?
-Pregunto bastante turbada ante esta actitud esquiva de su prometido
-
Lyn... Debemos hablar... Tengo algo muy importante que decirte... -Le soltó de repente
-
¡Me asustas!... ¿Que pasa?... ¿Es grabe? -
-
Bastante -Explico
él, entonces se acerco hasta ella y la tomo por los hombros haciendo que sus
miradas se cruzaran por un momento... - Lo siento... no te mereces esto...
pero... ¡Debemos terminar! -
Los
gatunos ojos verdes se abrieron como platos... Sus labios temblequearon un
momento y sus oídos apenas podían reconocer las crudas palabras que habían
salido de aquel que creía haber conocido tan bien... Cuando pudo reaccionar
entendiendo el frío significado de esas palabras contemplo los labios
enrojecidos de Rukawa y entendió que algo no andaba del todo bien, entonces
entre temblequeos involuntarios solo se dio vuelta para mirarlo a los ojos y
balbucear la única palabra que se dibujaba en su mente
-
¿Quéeeeee?... -