ABISMO

Por Haima Yagami

Para mis queridas Kamui y Arima

 

    “Haz pensado en que el ser humano es frágil? En que creemos que no vivimos un sueño sólo porque estamos acompañados, pero si te detienes un poco y reflexionas  no se hace tan poco cuerdo pensar que al final estamos todos vagando en la nada y esto que llaman vida es producto de nuestra propia imaginación y eso que llaman muerte es el despertar de ella. Haz pensado que tal vez los locos son los más vivos, y que en aquel abismo de nuestra mente se encuentra el paso a la verdad... cuando lloras, cuando temes, cuando duele y derramas lágrimas, no serán manifestaciones de nuestra alma para atravesarlo, tal vez los dementes para nosotros son los únicos que realmente están vivos, tal vez si me oculto en mi mente pueda vivir de verdad, quizás en el fondo todos somos solos pensamientos, quizás... entonces sonriamos a la vida, burlémonos de la muerte, alcancemos la locura, olvidemos lo que hiere....”

 

- El sol ilumina imponente en el cielo, pero el viento sopla fresco, es un día perfecto para practicar, sonrió, no más bien amplió su eterna sonrisa.

- Juega, fue la fría, cortante y clara respuesta de su acompañante.

 Y era verdad  el día era luminoso, pero el viento soplaba suave y fresco.

Akira Sendoh, fijó su vista en el aro de aquella cancha de básquet y con un simple salto a más de dos metros de la zona de tiro, encestó... y comenzó el juego.

 

El viento sopló fuerte en el rostro de un sonriente joven que con su último tiro terminó el encuentro. Frente a él, Kaede Rukawa de dejó caer de rodillas al áspero suelo. Sendoh se giró, dándole la espalda, tomó sus cosas y con un: Nos vemos, se marchó, sin reparar en la media sonrisa que se formó en el rostro del joven genio de Shogoku

 

Es bueno, pensó Sendoh caminando en dirección a su casa, sólo le falta aprender a controlar sus emociones, por lo menos cuando juega tiende a desesperarse si las cosas no salen como él lo espera, y no siempre todo sale como uno lo espera... y miró a un par de muchachas que pasaban junto a él, quienes ante la sonrisa del joven se tiñeron de rojo.

“Una simple sonrisa, un simple saludo y te pueden dar el cielo no?”, Se dijo y siguió, “trivialidades!”....

 

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    -      te amo

-                       yo no

El muchacho se acercó al alto joven de amplia sonrisa, que no cambió, ni siquiera cuando le vio derramar lágrimas, y con un empujón le hizo retroceder, alejarse de él.

-                       yo no, repitió, sin apagar su sonrisa...”

 

 

Sendoh se echó el cabello hacia atrás, en la medida que podía, y se dejó caer sobre su cama. El teléfono de su habitación  sonó, contestó al notar que nadie lo hacía en la casa... una chica enamorada al otro lado de la línea, suspiró fastidiado... y otro “yo no” se hizo presente en su vida, cuantos van? Se preguntó y amplió su sonrisa...

 

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 Salía de su día cotidiano de entrenamiento junto a su equipo de básquetbol cuando le encontró, unas cuadras más allá de la salida de su instituto, en el camino que acostumbraba a tomar para volver a casa. Akira sonrió, y Ru sobre su bicicleta se sacó los audífonos de su personal y le miró sin esbozar sonrisa.

-                       juegas?, preguntó frío Rukawa y Akira no sólo amplió su clásica sonrisa sino estalló en  carcajadas: dos semanas y ya me extrañas jaja

-                        imbécil

-                       uh, cuida esa boca y bueno, pero hoy no, mañana a primera hora, es domingo no creo que te moleste

-                       ok

Ru movió su cabeza a modo de despedida y se marchó peladeando veloz, Sendoh siguió su camino, pero unos pasos y una chiquilla enamorada le salió al encuentro aferrándose a su brazo, tres cuadras más allá Rukawa se estrelló contra un árbol maldiciendo a los árboles que según el tenían patas,  los puercoespines y  las muchachas bobas enamoradas.

 

 Mañanas, tardes, días enteros llevaban juntándose a practicar, lo que más bien era mini retos.

Sendoh ya había perdido la cuenta de los encuentros y se le habían vuelto algo cotidiano como ir a pescar. Rukawa mejoraba bastante, pero bueno él, Akira Sendoh, siempre unos pasos más adelante del joven de ojos azules.

 Terminó el juego y con su ya  clásico nos vemos, Akira se volteó, pero esta vez la voz de Ru se hizo escuchar.

-                       espera

-                       que

-                       Vas a la playa?

-                      

-                       A pescar?

-                       Jaja, sí, gustas acompañarme?, Le dijo más por cortesía que por desear su compañía.

-                       Sí, espera, contestó Ru para su sorpresa y veloz tomó sus cosas caminando junto a Sendoh

-                       Tu bicicleta, le preguntó este

-                       En el taller

-                       Mm, deberían cortar todos los árboles no?

-                       No te burles

-                       Y sacar todos los autos de la calle

-                       Sendoh!!

-                       No me hagas caso.....

 

 La mar estaba tranquila, Sendoh después de unos chapuzones, empujar a Rukawa al mar, pescaba sobre unas rocas... a lo lejos la silueta de Kaede, a su parecer, nadando como perrito, cerca de la orilla. Sendoh le divisaba a lo lejos. Desde la  primera vez que le invitó a acompañarle a pescar se le hizo tan cotidiano practicar básquet con él, como ir juntos a la playa, ya hasta podía entablar una conversación con ese muchacho frío y autista e incluso le empujaba al agua saliendo con vida después de esa gran hazaña, empujar al mar al frío y  antisocial de Kaede Rukawa, no pequeña hazaña, increíble! se dijo y rió.

Sendoh se sorprendió cuando algo picó y le jaló fuerte, calló de lleno al mar...

Salió empapado, no se había sacado la polera e incluso llevaba chalas...  emergió a su lado afirmándose de las rocas un zorrito travieso de ojos azules.

-                       me lo debías, dijo

-                       ......

-                       uh te borré la sonrisa de idiota... y Ru se fue nadando

-                       Idiota? murmuró Akira enfadado, le había arruinado la polera y casi le rompe su querida caña!, se salió bufando ignorando la mirada sorprendida que Rukawa le lanzaba a unos metros

“hay que hacerte enfadar para sacarte esa estúpida sonrisa”, pensó dolido

Sendoh siguió pescando, pero ahora sin polera, olvidó el enojo cuando lo vio emerger y volver a desaparecer en las aguas, cada vez más alejado de la orilla, parece pescadito pensó, un zorro pescadito, y su sonrisa se volvió fresca, alegre, distinta, y no era la primera vez que ese joven le hacía sonreír así.. Y de pronto algo molestó, algo en su interior rugió, algo así como una alarma, no estaba bien, no estaba bien esa sonrisa fresca y clara que Ru provocaba en él, no lo estaba. Miró el horizonte, recogió su caña, y sus cosas y emprendió camino a la arena, a su casa.

 

NO estaba bien!, se repitió y decidió simplemente terminar con esos encuentros, eran muy perturbadores, decidió alejarse, él no era de los que se involucraban... “yo no”, esas palabras resonaron en su cabeza y él sonrió, si se dijo, yo no me involucro.

**********

 

Serró los ojos y pudo ver a ese pequeño niño llorar, pequeño en comparación al alto hombre que estaba frente a él, “yo no”, recordó y se escuchó repetir esas palabras: yo no...  claro no se involucraba, en eso pensaba decidido cuando Rukawa caminaba hacia él, un día domingo a las 6 de la mañana, en una cancha lejana a las que acostumbraba a utilizar con Rukawa,  en esta ni siquiera se divisaba la costa.

-                       Juega, le dijo Ru al estar a unos pasos de él y le arrojó un balón.

-                       No, hoy juego solo, contestó sin recibir el balón

-                       ..... Ru sólo le miró para luego mirar la trayectoria del balón que Akira dejó caer, y le vio a él tomar su bolso y su propio balón para marcharse.

 No le siguió, Kaede Rukawa no le ruega a nadie, ni al maldito sujeto de los ojos más hermosos y misteriosos que conocía. Tomó el balón e hizo un simple tiro a la canasta, no entró, se mordió el labio sin poder evitarlo, “y si lo rapto”, pensó, luego esbozó una pequeña sonrisa que nadie vio, solo los pájaros que despertaban por el ruido del balón, “por qué no?”, Se dijo y el próximo tiro si entró.

 

Era el capitán del equipo, estúpida responsabilidad, pero no podía fallar, ese año sacaría a Rionan campeón, sólo que un maldito muchacho atrevido era una molestia. Pensó que había dejado las cosas claras cuando rechazó practicar con él aquella mañana, pero no, se lo siguió topando en la playa, en las canchas y eso que iba a los lugares más apartados y eso que incluso fue duro y directo: no quiero entrenar más contigo, me estorbas. Y Rukawa sólo rebotó el balón, frente a él, lo miró directo a los ojos como lo hacía en cada partido y habló: temes?

Sendoh bufó allí en esa fría cancha y ahora que recordaba, mocoso tonto se dijo, y decidió que ya era hora de dejar el camarín y salir a recibir a desgraciadamente Shogoku, quien jugaría un amistoso con ellos. Dos minutos después Sendoh se veía recibiendo al  dicho equipo, mientras Hikoichi  no paraba de hablarle de los nuevos de Shogoku y de la recuperación de Sakuragui, pero no le escuchaba del todo, una mirada penetrante le tenía molesto, sí, Akira Sendoh, el sonriente, amable, rompe corazones, estaba molesto y por un momento apagó su “amable ” sonrisa, “yo no” resonó en su cabeza y decidido enfrentó al equipo.

El encuentro se desarrollaba con normalidad, por suerte solo él escuchó las palabras  que Rukawa cada vez  que les tocaba pelear un balón, le decía, se burlaba, lo provocaba...

Un mutuo salto, la estrella de shogoku versus el capitán y estrella de Rionan.... Sendoh le ganó, Ru quedó a sus espaldas, un tiro y ahora era Rionan quien atacaba...

-                       sólo fue suerte...

A Akira se le estremeció todo cuando sintió a Ru hablarle tan cerca, susurrarle en el oído...

- mocoso!, respondió y siguió animando a su equipo...

Fue un gran partido, sólo que el capitán Riota tenía unas cuantas dificultades para dirigir y animar a su equipo, que contrastaban con las señas que Sendoh hacía y todos sus compañeros comprendían a la perfección. El encuentro finalizó a favor de Rionan, 5 puntos de diferencia, pero ese mocoso atrevido, para ser sinceros o tal vez exagerados, prácticamente lo acosó todo el encuentro, le peleó cada balón, y cada vez que quedaba a sus espaldas le escuchaba susurrarle algo al oído, Mocoso!.

 

Sendoh despidió al equipo rival y se fue a entrenar un poco, quería estar solo, lo bueno de Koshino era que notaba aquello de inmediato, y se iba sin molestar a su amigo, pero él, se dijo al verlo entrar al gimnasio, cuando él mismo lo despidió junto a su equipo, él no es así...  es diferente... le dijo un lugar de su mente que hace años no escuchaba, pero yo no, le contestó, acallándolo de inmediato, duele no? , La conciencia aun pesa, o es el corazón?...

Ru tomó un balón y encestó en el aro contrario al de Sendoh, quien fastidiado se volteó y le habló

-                       ya me voy, cerraré el gimnasio

-                       te acompaño

 no era una pregunta

-                       no, Akira no sonreía y Ru esbozó una pequeña sonrisa desconcertando a Sendoh y este más se desconcertó cuando lo tuvo frente a él, demasiado cerca

El balón que Akira sostenía en las manos se cayó, cuando unos frescos y atrevidos labios se unieron en un simple roce a los suyos, al pestañear lo vio salir a él, al dueño de esos labios, tranquilamente del gimnasio, fue tan rápido que no alcanzó a reaccionar y cuando lo hizo le vio partir.

“Yo no”, resonó en su mente y lo murmuró...  un mensaje demasiado claro dejó ese pequeño contacto: “Me Gustas”, y eso fue lo que escuchó de esos labios antes de que su dueño dejara completamente el gimnasio.

 

********************

 

 

 

Huir? Se preguntó, nunca lo hacía, solo sonreía amplio y decía un simple yo no... pero ahora, ahora huía, huía del ruido de cualquier bicicleta, de cualquier cabellera negra azabache que se topara con él, pero desgraciadamente su lugar favorito era el que le hacía más vulnerable, pero no podía dejar de ir, “tal vez me gusta ser vulnerable”, se dijo, y caminó a la orilla del mar a unos metros del puente donde acostumbraba a pescar, se sentó, una hermosa puesta de sol comenzaba a deleitarle... y sentado frente al mar pudo recordar...

un niño ingenuo y dulce, cuyos ojos se ilumnaban al ver a ese joven de brillante sonrisa... su conciencia golpeando fuerte  y esas palabras volviendo a sus labios...  yo no...  el niño, adolescente enamorado aferrándose a la pierna del joven de la “amable” sonrisa, y él repitiendo esas palabras, para luego...

Un sonido lo trajo de vuelta de esos recuerdos que eran tan suyos como su amor por el baloncesto, como su conciencia, pero que no soportaba recordar haciéndose partícipe. Miró a su derecha, un joven de ojos azules sentado junto a él,  demasiado cerca se dijo, pero contrario a lo que quiso hacer,  se quedó allí, sentado junto a él.

-                       hermoso, dijo su frío y para que negarlo, atractivo acompañante

-                       sí, le contestó, las puestas de sol son hermosas

-                       no hablaba de eso

Sendoh se movió un poco lejos de ese muchacho y se quedó helado cuando una mano de Ru se posó en su pierna izquierda y se quedó quieta.

El corazón le saltó

-                       lo intentamos, escuchó a Rukawa, creo, prosiguió, que entre nosotros podemos omitir el cuento de aceptar nuestra condición.

Y Sendoh no pudo evitar sonreír a pesar de los nervios

 

-                       o no?, Escuchó a Ru y gracioso, le conmovió, porque no hablaba arrogante o cortante, esas palabras fueron dichas con temor, y recordó al muchacho de sus interrumpidos pensamientos limpiando su rostro del desprecio que se le arrojó. Podría escupirle y gritarle que no era un sucio maricón, pero no, a demás aunque lo hiciera sabía que Kaede Rukawa no era como ese mocoso ingenuo, no lloraría, no buscaría una absurda salida ante el rechazo, no, no era así. No dijo nada, siguió mirando la puesta de sol...

Cuando una estrella se hizo ver en el cielo, Rukawa se paró, y al momento, cuando sus amigas le hicieron compañía, Sendoh sintió unos brazos envolverlo desde atrás, un olor a mar y pino inundarlo y unos labios ya conocidos tocar su cuello...  Me Gustas, volvió a escuchar y no pudo controlar el estremecimiento que recorrió su cuerpo, haciéndole descansar su cabeza en el hombro del joven atrevido...  y se quedaron así: Rukawa de rodillas sobre la arena abrazando a Akira quien le daba la espalda y descansaba su cabeza en el hombro derecho de Kaede...

El sol ya había desaparecido por completo en el mar.

Rukawa suspiró: “el mar devora al sol así como tú devoras mi corazón”... Dios, ya soy todo un cursi por su culpa!, y sin soltar a Akira, manteniendo el contacto Kaede sonrió...

 

 

*******

 

NO eran pareja se decía Sendoh, no, no lo eran, sólo una simple entretención, sólo un acompañarse, entonces por qué dejaba que besara sus labios? Aunque no respondo sus besos! Replicó, pero no le apartas, se dijo... no...  no somos pareja.

 

Rukawa se quedó encestando mientras le escuchaba despedirse, su tiro no entró, tomó el balón se apoyó en la reja de la cancha y le vio alejarse, hasta que solo fue un punto en la lejanía .

 Como siempre dijo nos vemos y se marchó, con esa sonrisa que él le sabía vacía, no, él quería aquella de aquel día, en que le esperaba afuera del instituto, o aquella cuando se estrellaba contra un árbol o algo, o esa que le dedicó esa hermosa tarde cuando lo botó al mar, cuando su corazón al verlo sentado sobre las rocas se reveló contra él, se hizo paso por sobre lo que lo mantenía oculto, indiferencia, frialdad y le gritó fuerte: me gusta  demasiado, demasiado!!...

Tomó sus cosas.....qué somos? se preguntó, pero no contestó, le respuesta no le gustaba... “pero puedo cambiarla”....

*******

 

Qué hacía ahí, se dijo, sentado en un sillón que no era suyo, bebiendo una gaseosa Light que aquel joven le dio.

 Y no pudo hacer nada, su cuerpo no le respondió cuando le quitaron la gaseosa y lo besaron con hambre, no eran esos simples roces, era hambre, pasión ingenua y joven...

Y no hizo nada sólo abrir la boca  en reclamo y sorpresa cuando el beso fue más intenso y una mano atrevida tocó cierto lugar...

Y sintió a Kaede gemir en su oído, para luego descender por su cuerpo, besar su cuello... se tensó, pero nadie le obligó a aceptar la invitación de Rukawa,  pero no pensó que vivía solo, pero...  de pronto su mente se nubló, el calculador y siempre racional Akira Sendoh, no podía pensar...  esa mano... y echó su cabeza hacia atrás apoyándola en el respaldo del sillón...

Apretó los puños cuando la caricia se volvió tibia y húmeda... y se conmovió entre placer y desconcierto al sentir el temblor de Kaede, lo torpe pero certero de sus caricias, sus movimientos, que a pesar del atrevimiento no lograban ocultar su inexperiencia... posó con delicadeza sus manos sobre aquella negra azabache cabellera y le guió...

 

 Era todo o nada, sintió que se jugaba la vida, pero era ahora o nunca, había por primera vez aceptado acompañarlo a su apartamento, se había aprovechado de que tenía unos libros que por esos milagros de la vida, Sendoh necesitaba, sí, pensó Ru, ahora amaba la literatura, sólo temía  ser muy ingenuo, aburrir a ese libro cerrado con candado que era Sendoh para él...  descúbrete para mí, pensó, perdiendo ya el pensar claro, tocándose como nunca lo había echo, aumentando el ritmo de su húmeda caricia para Akira...

Un gemido mutuo y Ru, sonrojado por su propio placer, se atrevió a más, se llevó todo rastro del placer de Sendoh, sintiendo el relajo que él le ofreció a su cuerpo

 

“dame tu esencia y déjame ser parte de ella”

 

amor, resonó en su cabeza, no, no me gustas, se dijo Ru sentándose a su lado, dispuesto a llegar al mismo infierno por él, te amo, y no sólo lo pensó, lo tradujo a palabras

-                       Te Amo

Akira se paró de golpe, se arregló las ropas, le temblaron las piernas y le tembló la voz, quiso escupirlo, gritarle, dejarlo llorando como a ese mocoso ingenuo, pero no pudo, y para su sorpresa se encontró inclinado junto a él, besándole los labios, para luego decir su clásico nos vemos y salir con un cosquilleo en el estómago por verlo sonreírle dulce, Kaede Rukawa sonriendo para él y repitiendo esas palabras: Te Amo...

“Yo No” murmuró, pero ya estaba lejos de él, y esa noche decidió que siempre debía, tenía que estar así, lejos de él...

 

 Se sentó sobre su cama, con una pequeña cajita de madera sobre sus piernas, la abrió aun afirmando su decisión: estar lejos de ti amor...

Y sacó una foto pequeña, su conciencia dolió, no quiero lastimarte, se dijo, miró la pequeña foto, no muy antigua, no muy reciente, y guardándola volvió a repetirlo: yo no...

“yo no”

Palabras, palabras que se vuelven daga, daga con alas y cuerpo de demonio, que vuelan a unos oídos ingenuos llevándole hasta ella, bella y monstruosa dama de negro, cuyos ojos han visto el cielo y también el infierno...

________*________

 

Huir, se dijo Ru, huyes de mí, pero olvidas que tengo piernas, y sabes?, me las dieron para correr por ti...

-                       Suéltame!

-                       No!

-                       Esto se acabó!

-                       No estarías aquí si se acabó

-                       Basta!, Se soltó violento y se alejó veloz de la costa, maldición se repetía, tenía razón no estaría cerca del mar si quisiera alejarme de ti... pero sonrió, esa sonrisa idéntica a la de él, no!, se dijo, y dolió, el tiempo no borra las heridas, las abre más, hasta que ya no sangran por quedar vacías, y la conciencia no perdona solo busca innumerables excusas hasta modificar los recuerdos, sí, porque en sus recuerdos, él ya no aparece, no sabe quienes son, el muchacho que llora en el piso frío,  ni el hombre joven que le mira con desprecio y una amplia y eterna sonrisa

-                       Soy yo, le dice una voz que le hace espantar, frente a él, tomándolo de un brazo obligándolo a mirarlo, el dueño de esos labios que le invitan a dejar conciencia y pasado atrás...

-                       Soy yo el que debería estar molesto por...

Y huye, se suelta y huye...

 

Cansancio, cansancio de buscar la oscuridad y descubrir que no existe distancia lo suficientemente grande para alejarse de él, como?, si lo siente en cada suspiro, y cuando toca sus labios es como tocar los de él, a él, que con un simple roce marcó su boca...

Enfrentarlo?, se pregunta, enfrentarlo, una bofetada, un violento golpe, un escupo, un insulto, y todo encontrará su fin...

“yo no”, resuena en su mente como delirio, como atisbo de locura y se estremece, sí, él tiene experiencia en aquello...

 

********************

 

El mar se mueve tranquilo, Ru sonríe, le llamó, es la primera vez que lo hace, su teléfono sonó y era él, y allí estaba 15 minutos antes de lo acordado, en el lugar favorito de Sendoh, esperándole, a orillas de mar, el sol dirigiéndose a esas bellas aguas.

Miedo?, Le dijo su inconsciente, miedo? , demasiado bello, miedo le repitió su conciencia, no contestó con su típica sonrisa, su falsa sonrisa, falsa porque no es de él, no es autentica, la adoptó, la robó, aquella tarde, aquella tarde de verano que se muestra ante él, como un recuerdo del cual no es partícipe...

Miedo...

Lo ve,  a unos metros de él, y extiende las manos impidiéndole que se le acerque, y su corazón se estremece al verlo bajar la vista herido...

-                       Este juego se acabó, le dice, en voz alta, y se voltea.

-                       Rukawa lo mira dolido, se acerca más a él: no es un juego

-                       Sendoh lo corrige: querrás decir no ERA un juego,  se voltea le mira y sonríe

Rukawa se muerde el labio, había logrado hacerle tragarse esa maldita falsa sonrisa y ahora... 

Sendoh volteó, y con un ademán de su mano derecha y el tono de voz más desinteresado se despidió: nos vemos...

Sarcasmo en su voz

Rabia...

Un fuerte tirón a su brazo lo volteó

Amor.....

Un tierno beso

Simplemente lo besó...

Miedo...

 

Akira se tensó, se soltó y levantó su mano dispuesto a golpearle a escupirle el rostro, reírse de él, como se rieron de ese niño, el niño de sus recuerdos “ajenos”...  pero su mano fue atrapada delicadamente por otras que la tomaron con  dulzura, para dirigirla a unos labios que la besaron con dedicación...

Temor...

El cuerpo de Akira se estremeció

No.....

Amor...

Y sus piernas no le sostuvieron, su sonrisa se apagó

Me venció...

Ru soltó  sus manos cuando lo vio sentarse y se inclinó hacia él, ignoró el ademán de Sendoh por alejarlo, le afirmó las manos y lo besó, rompió el beso cuando le escuchó hablarle, le hablaba no le respondía el beso, para que seguir, no le respondía su amor.

-                       Déjame, solo te haré daño, se tomó la cabeza con ambas manos, el corazón dolió, y Ru se estremeció al verlo presionarse con fuerza la cabeza. Le tomó las manos, y le sintió  temblar, las vio, a ellas, quebrando al amor de su vida, ellas, lágrima traicioneras

-                       ¿Quién te lastimó?

Sentía que ellas eran la llave a ese hermoso libro serrado  que era Sendoh

Pero este se paró, limpio las lágrimas, ocultando nuevamente la llave, pero Ru no se dio por vencido

-                       Quien?

-                       Un niño ingenuo, enamorado lleno de esperanzas, falsas esperanzas, no, se dijo, ese no era yo... y cuando quiso alejarse, los brazos de Ru le envolvieron y se quebró...

- Una bofetada, le dijo, Ru lo apretó con fuerza, una marea de insultos que sientes como daga, 13 años y un muchacho puede llegar a sentirse nada, el poco tiempo que pasa, de nada le sirve... voz ida, lejana...

“- te amo

-                       yo no

el muchacho lloró, lo miró con amor, te amo, repitió, y con su corazón enamorado, se acercó a él, su amor su adolescencia dándole valor...

Un escupo, un desprecio, una bofetada, esas palabras: “Yo No”, me das asco, y esa sonrisa, esa hermosa, pero falsa sonrisa... pero el amor es más fuerte no?...así el joven enamorado lo creyó y sin siquiera limpiar de su rostro ese acto de desprecio tan ruin, tan bajo, llorando se aferró a la pierna del joven más alto, del joven que le enseñó a jugar básquetbol, del joven que le enseñó a abrochar sus zapatos, a pescar, a nadar a amar y no ser amado...

un insulto más, un nuevo y violento golpe y yacía allí, en el piso, llorando... ”

Sendoh serró los ojos, sólo de pie gracias al abrazo de Rukawa, y la marea de recuerdos lo siguió ahogando y como si Ru pudiese entender lo que pasaba guardó silencio...

“- yo no,   palabras que se hacen dagas y llevan al muchachito a buscar un escape,  “debo huir, estoy enfermo solo daño, debo Huir”. pero la muerte es justa....

y despierta sobre sábanas blancas aquel día después de intentar crear con sus propias manos alas eternas para volar lejos, para huir... pero esas pastillas no ayudaron...

y despierta en sábanas ajenas aquel día, en otra habitación ajena y fría, aquel día despierta allí y cuando la abandona, es sólo para ir a otra cama, a otra habitación más ajena, más fría y más blanca...  y despierta en ella por todo un año...  tiembla...”

Pero la boca de Ru lo trae devuelta a la realidad, lo arranca de ese abismo, lo besa, y lo estrecha fuerte entre sus brazos...

Sí, esa sonrisa no es suya, la adoptó para seguir viviendo, se la robo al hombre que fue su todo, al hombre que escupió el rostro del muchachito enamorado, su rostro y lo llevó al borde del abismo, entre la locura y la cordura, le regaló esos dolores de cabeza, ese sentirse, verse y creerse ajeno a sus propios recuerdos, le robó su propia sonrisa...

Se soltó del abrazo suave de Rukawa, te equivocas, le dijo, sin voltear a ver sus rostro, yo no he superado el “cuento” de aceptar mi condición

 Y se marchó...

Ru se sorprendió, no le siguió, se quedó de pie, las estrellas alumbrando en el cielo, el viento soplando fuerte  y Sendoh desapareciendo de su vista, lejos de él, lejos de su corazón...

 

 Se sentó en su cama, la habitación oscura, él no vivía sólo, vivía junto  a sus padres, “odio llenarme de recuerdos ” Akira Sendoh pensó, pero.....

Un año despertando en ajenas sábanas blancas,  en una habitación de igual color, una año en donde la vio llorar a ella, cuyo amor fue grande, pero no lo suficientemente grande como para perdonar los errores de un niño enamorado, su hijo.

No sólo él, ese hombre, aunque duela y le parezca patético decirlo, pero es la verdad, su primer amor, no sólo él le humilló, el alto y silencioso hombre que tenía por padre, al entrar a la blanca habitación de hospital simplemente lo abofeteó: ¡¡No quiero un hijo maricón, ni un maldito cobarde que busca la salida más fácil!!! , la primera frase larga de su padre...

Su madre lloró: no sabes cuanto daño me haces!. Lloró para mostrarle dolor y decepción en su rostro, tanta decepción, para luego al voltear el rostro verlo a él...

 y se quedaron solos...

Lo vio sacar del bolsillo de su pantalón un pequeño papel, que fue su estúpida y enamorada carta de adiós, leerla frente a él, burlándose de sus palabras, del amor puro e ingenuo que le profesaba, para al terminar, romperla con desprecio frente a sus ojos, arrugarla y arrojarla a un pequeño papelero

-                       me das pena

y luego burlarse más, acusarlo del llanto y del dolor de su madre, del enojo de su padre, arrastrándolo con cada burla con cada hiriente frase, palabra, a aquel abismo...

-                       sólo les haces daño, solo das lástima

sí, él solo hacía daño...

- enfermo, enfermo, enfermo

-                       madito marico...  apretó fuerte su cabeza con ambas manos, al instante la soltó

Y ese amor se apagó, adoptó su sonrisa, la disfrazó de amabilidad, apartó los recuerdos de su mente, para así poder enfrentarlo, y aun era capaz de hacerlo, sonriéndole de igual a igual, bastardo a bastardo, diciéndole: pude seguir adelante.....

O no?...

y la puerta de su habitación se abrió, era su madre...

-                       baja a cenar

fría y cortante

-                       esta bien muchas gracias...

 su respuesta, respetuosa y amable...

Cenó y sonrió nuevamente, más cuando a su lado, quien le rompió el corazón de niño enamorado hablaba de sus nuevos proyectos.

-                       y tu Akira como van tus clases?

-                       De lo mejor, gracias por preocuparse

-                       De nada

Ambos sonrieron...

 

¿Quién te dañó?, escuchó en su mente a Kaede preguntar, recordó

Quien?¿, Quién me dañó, quien me enseñó a dañar a otros?, El hermano menor de mi madre, se dijo, que ha vivido desde que recuerda con ellos, él, un psicólogo exitoso, que encontró su nota de despedida, quien convenció a sus padres de internarle por un año por su depresión agresiva, cuando era un joven estudiante muy exitoso, una promesa de excelente psicólogo, como decirle que no?, y además, más de una vez al verlo burlarse de sus sentimientos no soportó y se le arrojó encima, hasta que entendió que solo lo provocaba para encerrarle, para llevarle más y más a aquel abismo, pero lo entendió demasiado tarde, y su cruel amor consiguió encerrarle...  y allí encerrado, aprendió a sonreír como él, su querido tío, su joven y exitoso tío, y solo un año después logró salir de esas paredes blancas, de esa fría habitación, huir del abismo...

No volvió a mostrarle ningún tipo de afecto, sólo un falso respeto, retomó sus estudios y siguió, encontrando un enfermo placer en decirles no a otros, en ver lágrimas en otros, tratando de provocar en otros lo que él sintió, hasta que el placer se le hizo patético, hasta que él llegó y cambió su actitud a una sonrisa dulce y falsa, más dulce y falsa de lo habitual, un lo siento y un Yo No...

No Rukawa, yo no soy para ti...  amor...

*******

 

Cómo van tus clases?, no, esa no era la pregunta que quiso hacerle, más bien, como va tu relación con ese maldito bastardo que se atreve a tocarte, nadie tiene derecho a ensuciarte amor, si yo me negué ese derecho nadie debe hacerlo no?...

Mordió su labio y se sentó sobre su cama, llevaba horas sin poder dormir,  desde aquel día en que lo encontró inconsciente encerrado en el baño, sus noches se hacían eternas....

Una cosita pequeña y adorable, casi muerta!!, nunca se lo perdonaría...

“Yo no”, recordó, y que más podía decir, demonios era el hijo de su hermana!!, lo mataban, le quitaban la ayuda que le daban, su carrera, su futuro ... sí, y a pesar de su carrera de su vida aun no podía dejar esa casa, maldición! Y como si cada mañana podía verlo allí...

 Pensó que lo volvería loco, Akira era tan frágil, siempre escuchó con mucha atención sus teorías de la vida, una vida que no es tal es solo un sueño, somos todos pensamientos, entonces atravesemos el abismo juntos, ve tú, si lo logras te seguiré yo... tonto... cuando supo ese corazón para sí, temió, eran tantas cosas, él era un hombre, él era su sobrino, ambos eran hombres!!, pero importa?, si somos pensamientos no importa... pero si lo somos no sabemos que lo somos, entonces importa....

 “Te amo”, de verdad sintió asco, asco en pensar en lo que sería de él, de los dos, asco en pensar en que élracional, inteligente , podría llegar a ser... un patético maricón, porque nunca lo hubiese aceptado y aunque al tocar a otras lo deseara a él, se lo seguía negando, pero siempre sería así, sí, mientras lo tuviera cerca, lejos de otros sería así, además, sonrió , con su típica sonrisa esa que su niño le copió, mi niño me ama, nunca ha estado con otro, ese tonto es sólo un pasatiempos, bueno hay que aceptar que mi dulce pequeño tiene hormonas, él me ama, si no lo hiciera no sonreiría como yo

-         me gusta tu sonrisa, ríe para mí Alexander

-         tu también tienes una linda sonrisa pequeño Akira

-         no soy pequeño

-         sí,  lo eres

-         no

-         .......

Y aunque llegara algo a pasar sabe que tiene la llave de la puerta que lo traería de vuelta, son solo dos palabras, y Akira caería rendido ante sí,  lo sabe, lo leyó de su carta, esa que no se atrevió a guardar, pero memorizó frase a frase...

....Un te amo sería demasiado, reconozco que te daría el cielo por ello, mi vida, aunque esta fuera solo un pensamiento, pero tu desprecio yo no lo soporto.... perdóname por huir, pero necesito  hacerlo, perdóname por amarte, pero no sé como dejar de hacerlo, perdóname por ser un cobarde, perdóname...Alexander te amo, y no lo siento.... cuida de mis padres, sé que nunca me lo perdonarán, pero creo que tienes razón, soy frágil, yo no puedo...

-         Akira... cruza el abismo, yo cuidaré de ti.... fue lo primero que pensó al verlo abrir sus ojos en esa blanca habitación, cruza y no mueras tu muerte sería mi llave al infierno... y sabes yo también soy frágil... y sabes en el fondo yo también te amo, pero eso nunca debes saberlo, por lo menos no si estamos de este lado, y el abismo de mis teorías se ve tan lejos...

 

 

 

************

“No lo he superado”, volvió a recordar Rukawa, las palabras de Akira y se sintió tonto, debió haber ido despacio, pero le era difícil controlarse, y no arrojarse sobre él, para borrar a besos y caricias a ese maldito bastardo que tuvo la suerte de ocupar el corazón de su Akira...

Gruñó y se revolvió en la cama, pero no, no se daría por vencido, no...

Los días siguieron su curso junto con el torneo de básquetbol interescolar  y como era de esperarse llegó el día del encuentro entre Shogoku y Rionan

 

Se habían seguido viendo, pero era sólo para entrenar y al finalizar, Akira decía su clásico nos vemos, y Ru se quedaba solo, maldiciendo...

El partido fue uno de los mejores de la temporada, Rukawa y Sendoh se lucieron, mostrando el fruto de su práctica juntos, Akira demostró ser un gran capitán y por apenas tres puntos, Rionan se quedó con el juego...

Akira sonreía suave, mirando a Rukawa, quien le miró y bufó. Pero no todo estaba perdido para Shogoku, aun le quedaban encuentros para poder clasificar de segundos al campeonato nacional.

 

Lo siento

Escuchó Rukawa a sus espaldas, pero no dijo nada, siguió sentado sobre la arena mirando como el mar se devoraba por completo al sol

Akira se sintió un poco triste, no le gustaba verle así, tal vez Rukawa sentía sus palabras como una burla, y él no se burlaría jamás de ese muchacho de bellos ojos azules. Se sentó a su lado, buscó su mirada, pero Ru la esquivó. Para ser sinceros el resultado del encuentro le importaba simplemente nada, sólo no quería decir algo que estropeara el momento e hiciera a Akira salir otra vez huyendo

-                       ya dije lo siento

Kaede le escuchó y se cruzó de brazos, Sendoh rió y sintió un nudo en la garganta al pensar que el enojo de Rukawa era real, se desconcertó, su  corazón dolió y sin pensar le tomó del rostro y le dio el mejor de sus besos...

 Pero Ru no respondió y Akira suspiró tranquilo al dejar su boca, de verdad no sabía como habría reaccionado si Rukawa respondía el beso, pero que demonios estaba haciendo!!, cuando él mismo acabó con lo que tenían y el comportamiento de Rukawa le dejó claro que ya no eran nada, entonces...

-                       lo intentamos de nuevo, Ru preguntó, no había respondido el beso por miedo a volver a presionarle...

-                       Akira le miró incrédulo: el beso? Preguntó 

y Ru sonrió

-                       bueno, si gustas, pero me refería a nosotros dos, nos queda menos de medio año, no sé si te iras a...

 miedo, angustia....

-                       lo haré, me iré al terminar el año a EE.UU.

-                       me lo imaginaba, un nudo en la garganta, te irás, huirás de mí cierto?, pensó Kaede ...

-                       y no, gracias

-                       bueno, pero el beso

Sendoh rió

-                       ¿Por qué no?

Un beso, un beso que le dejó a Akira más que claro cuales eran sus sentimientos y a Ru le supo a un dulce a dios, tan dulce que duele...

Impotencia...

La noche vio a  Akira Sendoh partir, y junto al mar y las estrellas vio a Rukawa Kaede derramar sus primeras lágrimas y murmurar un adiós...

.....

adiós...

adiós que resonó...  en el corazón de Sendoh, haciéndole volver, retroceder sus pasos, al pensar en lo que vería al llegar  a casa: el hombre que casi le vuelve loco, la decepción de su madre, el desprecio de su padre, no, no quería llegar...

volvió para verle allí, un brillo sobre su rostro...

Esperanza

Ru sintió una mano helada posarse sobre sus mejilla limpiando sus lágrimas

- podría esperarte para irnos juntos

Akira Sendoh  inclinado junto a él...

Kaede se aferró  a ese cuerpo, lo abrazó fuerte y sin poder controlarse sollozó escondido en su pecho

Sendoh lo abrazó y con esa dulzura que creyó perdida besó sus cabellos, y se quedaron juntos allí, los dos...

El viento sopló fuerte y con el ruido del mar, y con las estrellas de testigos Sendoh le contó su historia, Rukawa su vida solitaria y tranquila,  con una familia adinerada, pero ajena que le mantenía, cuya definición de hijo implicaba sólo dinero, comida y techo.

  Juntos se juraron amor, no de ese eterno, no de ese inviolable, mágico, inalcanzable, sólo de ese amor que un simple mortal puede entregar a otro, sólo de ese amor que crece y se fortalece con el tiempo, la confianza, la fidelidad,  la sinceridad, sólo de ese amor que cada uno puede llegar a entregar, nada de falsas promesas, nada de palabras bonitas, nada de elaborados poemas, ninguno era un niño enamorado, solo dos jóvenes que  decidían intentarlo, estar juntos, uno al lado de otro, uno junto al otro...

Un beso coronó su relación, el comienzo de su relación...  y la luz de la luna fue silencioso testigo al entrar curiosa por la ventana de una habitación cuyo solitario dueño ya nunca más lo sería...

Decir que esperarían, era mentir, decir que sus cuerpos jóvenes serían capaz de esperar, era engañarse, cuando la puerta del cuarto de Kaede Rukawa se cerró, quedando los dos solos en su interior, el deseo en cada cuerpo creció,  se hizo un volcán  y estalló, besos apasionados, llenos de hambre, de amor, de pasión, caricias torpes, ansiosas, por descubrir la piel del otro por descubrirse mutuamente, por probar, por dar, por amar... cuerpos jóvenes intentando ser uno, no, lográndolo...

Una noche estrellada, un gemido de placer...

El viento entrando por la ventana... 

Un gemido de entrega...

Sendoh le contempló, desnudo y dispuesto para él, demasiado, pensó, demasiado perfecto...

Kaede sonrojado extendió sus manos tomó su rostro y lo atrajo hacia si para un beso...

Un beso, y el rostro de Akira se le escapó de las manos...

Placer?, recordó la tibia, inexperta y húmeda caricia de su Kaede... y sonrió...

Placer y amor...

Tomó con suavidad el sexo de su chico y le devolvió la dulce y tierna caricia, tal vez más experta pero no por eso dejando de ser la primera caricia que Sendoh diera así...

 Y Ru arqueó la espalda, se aferró a la almohada y gimió fuerte cuando las manos de Akira fueron más atrevidas y unos dedos buscaron llegar a un lugar prohibido para otros, pero para él no...

Y lo preparó como pudo,  se tomó todo el tiempo que quiso, lo besó y lo recorrió entero una y otra vez, sin cansarse de probar esa bella y blanca piel. Y se sintió dueño del cielo, si es que existe uno, pero cuando de esos  labios, dueños de sus únicos besos sinceros, dejaron escapar esas palabras, se convenció...

- te amo

Las palabras de Rukawa, y él si creyó en un cielo...

Y entró por completo al cuerpo de su Kaede, su jugador, su pareja, su amante, su amor...

Y se movió suave, besando su cuello, se movió suave, respondiendo los besos, respondiendo esas palabras.

- también te amo mi amor...

Y la razón los abandonó, pero no temió, estaba lejos del abismo, Ru fue el ángel que lo tomó y lo llevó lejos de él, podría perder la razón haciéndole el amor, pero nunca llegaría a aquel abismo y si lo hacía, no temía, porque sabía que tenía a quien le buscaría, por quien volver, al fin tenía por quien volver, no como lo hizo antes, volver por despecho, por orgullo para gritar: ¡puedo seguir adelante!, no ahora tenía por quien volver, y no hay sentir más grande que volver a casa sabiendo que tienes a alguien que espera tu llegada...

 Ese lugar es tu hogar...

- mi amor

Un gemido mutuo, Ru aferrado con sus piernas a la cintura de su Akira, quien cada vez hacía los movimientos más rápidos, más certeros, gemidos, más placenteros y tembló en sus manos, atrapado por ese cuerpo, por ese corazón, y se sintió lejos, lejos de todo, pero junto a él, lejos los dos, en un lugar aparte, solo placer, solo amor...

 Sólo tú y yo...

Un gemido ronco y ambos terminaron juntos...

 

Un suspiró enamorado... Akira dejando con cuidado el cuerpo de Ru, besándolo suave acomodándose  junto a él, en aquella cama pequeña solo para uno,  y acaso no eran uno?

Y le acarició, repitió el te amo, lleno de tranquilidad y escuchó el de Ru quien le besaba dispuesto a reclamar ahora más protagonismo... Sendoh rió... y sin miedo se entregó, sumiso, dulce, enamorado, se aferró a ese otro cuerpo que ya sentía suyo, sollozó de placer y amor, besó, amó..... y cuando el sol se mostraba imponente en el cielo, coqueteándole al mar...  dos amantes y amados, dormían abrazados y cada minuto amándose más...

 

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“ Aunque sea un pensamiento, quiero serlo contigo, y aunque exista un abismo y deba cruzarlo, quiero hacerlo de tu mano”

 

 

- me voy

el hombre alto y frío no dijo nada, sólo siguió leyendo su periódico

su madre chilló molesta

- te morirás de hambre!!!

- No!, escuchó a su esposo, ningún hijo mío se morirá de hambre, seguirás recibiendo tu mesada y algo más

- Gracias

Y ese sujeto no sonreía, a Sendoh le extrañó

 - con ese muchacho, escuchó decirle, salir del rincón de la habitación donde se encontraba y preguntarle, algo oculto revelándose en sus ojos: te vas con él?

- Sí, y sin importarle la reacción de sus padres, quedarse sin mesada, habló: le amo... y vio con sorpresa como el rostro de ese hombre cambiaba, angustia?..... MENTIRA!!! , Gritó, y él sonrió, era la última vez que lo haría, la última sonrisa falsa y vacía que ocuparía, pero no lo logró no la encontró y solo sonrió con sinceridad, demasiado amor: si, lo amo

Se echó su bolso al hombro, su madre sollozando sobre el sillón, pero no le importó, valían más las lágrimas de Kaede, su padre le ignoró y cuando dejaba la casa para caminar un poco más allá hacia la cancha de básquetbol, sintió unos pasos tras él...

Ya estaba en el patio delantero de su casa, a pasos de la reja de entrada, el sol alumbraba imponente, esa mañana de día domingo...  un pajarito cantó y escuchó una voz...

- no lo hagas, no te vayas

Se volteó, él, alto de cabellos rubios, de ojos como un par de esmeraldas, de belleza que para él ya no era nada, nada ante la belleza de su Rukawa, le miraba, le suplicaba...

- no me abandones...

Se sintió enfermo...

Unas manos se extendieron a él... las rechazó, sin violencia, sin desprecio...

-         te amo, Alexander confiado lo dijo, era la llave, no lo perdería, no quería perderlo!!

Te amo, se dijo en un inaudible murmullo Akira, y recordó su carta: Un te amo sería demasiado, reconozco que te daría el cielo por ello, mi vida, aunque esta fuera solo un pensamiento...

Ironía, ironía es la vida, esas palabras ahora dichas....

Puedo olvidar todo, abrazarlo fundirme en él, amarlo tenerlo pero...

 yo no soy un pensamiento, pero yo sé que es amar entre unos brazos sinceros, y Dios yo, yo ya no le amo, no, no le amo....Sendoh sonrió suave, libre... Alexander palideció: no cruzarás el abismo cierto, no me esperaras?, entiendo, pequeño entiendo....

 Rabia, pérdida, esos sentimientos que te hacen creer que todo es un sueño, no, quieres creer que todo es un sueño y al despertar todo seguirá como antes, él al alcance de tus manos y tú con unas simples palabras, tú con un simple...

Realidad, realidad que te golpea al verlo sonreír y ya no es como aprendió a hacerlo... ya no es por ti...

Realidad....

Se sintió estúpido. Y volteó para seguir su camino, abrió la puerta del patio, la salida ante él, y sin dudar la atravesó: yo no, le respondió, yo no te amo,   ya no y nunca más...

 Akira lo vio bajar la vista y él sonrió, no de burla, sonrió suave por ver  a quien venía a su encuentro...

Realidad

 

Kaede Rukawa le tomó el bolso, lo besó suave en  los labios y se marcharon juntos...

 

Mi Realidad...

 

 

Sendo viviría con él, lo esperaría por un año, perfeccionando su ingles, el de ambos, perfeccionando su juego, contaban con toda la ayuda de sus entrenadores, así se irían juntos a buscar el triunfo en un lejano país, juntos a jugar baloncesto... para una vida así... juntos...

 

FIN

 

 Nota autora: jeje primero, antes de dar explicaciones, este fic va dedicado a dos queridas

amigas: Kamui y Arima, fue mi humilde regalo de cumpleaños para ellas, espero haya sido

 de su agrado. Es mi primer SenXRu y ellas son las culpables... bueno para los que me conocen

 y saben de mi gusto por los HanaXRu, lo siento, snif snif, pero me lo pidieron,  y estuve casi un

 año haciéndome la desentendida jeje snif snif, aaaa lo sé soy una traidora,  jejeje pero es bueno

 variar un poco, escribiendo este fic lo confirmé, y ahora podré leer sobre parejas distintas, aaaa

más yaoi!.. Bueno cualquier comentario, reto a haimayagami@hotmail.com besos Haima ...