sTrAy HeArT
sTrAy HeArT
Disclaimer: No gano, no pierdo. Todo es de sus respectivos autores.
Pareja: ¿Yuki x Shuichi?
TRACK 9: ANTI NOSTALGIC
“He sido un tonto por dejarte solo,
por ser tu dueño en vez de ser tu amigo.
Voy a pedirle al tiempo que no pase,
voy a encender la luz de mis promesas,
voy a esperar a ver si regresas.
Voy a olvidarme de mi para pensar solo en ti.”
Cuando terminó la fiesta de cumpleaños y el último chico fue dejado en su casa, Yuichi, Yuki y Shuichi regresaron al apartamento. Como lo había prometido, Shuichi se quedaría a dormir esa noche, ese seria otro regalo mas que le haría al niño.
Sonrió encantado, mientras veía al pequeño rubio correr hacia el montón de juguetes y se entretenía con ellos.
Kumagoro, al sentirse ignorado gruño y se alejo de Yuichi para acomodarse en las piernas de Shuichi, que de inmediato empezó a mover sus manos sobre el suave lomo del felino.
Yuki se dejo caer a su lado, enfurruñado por el desorden que habían dejado los pequeños invitados a la fiesta y negándose rotundamente a recoger y limpiar.
De inmediato, Yuichi se ofreció a ayudar, pero Shuichi no se lo permitió, recordándole que aun seguía siendo el día de su cumpleaños y que los festejados descansan ese día.
Yuki gruño por lo injusto de aquello y término retando a Yuichi a un juego de ajedrez, si el niño ganaba no haría nada, pero si Yuki ganaba, entonces él y el niño recogerían el desorden.
Como el ajedrez era demasiado aburrido para Shuichi, este decidió que mientras tanto conectaría el Xbox que le había regalado a Yuichi y jugaría un rato.
Después de ser derrotado varias veces, Shuichi decidió que había tenido más que suficiente y se acerco de nuevo a Yuki y Yuichi para enterarse como iban los marcadores.
Por lo visto el juego acababa de terminarse.-¿Quien gano el juego de ajedrez? -inquirió, mientras miraba a Yuki hacer una mueca graciosa.
-No preguntes. Creo que nunca había jugado tan mal en toda mi vida -rezongo el rubio mayor mirando con falso enfado a su hijo.
-Tienes que cuidar mejor a tu reina -sonrió el niño -Incluso Kumagoro habría podido ganarte.
-En estos tiempos ya no existe el respeto paternal -se quejó Yuki y miró al techo -Calla, pequeñajo, no me dejes quedando mal frente a Shuichi.
Shuichi contuvo la risa mientras veía como Yuki le revolvía el cabello a su hijo y este luchaba por escapar.
Inesperadamente, el escritor se puso de pie y abrazo a su pelirrosa koi, luego lo alzo en brazos como si de un niño pequeño se tratara. Sonriendo, Shuichi apoyó su cara contra aquel pecho.-Ten cuidado, daddy -recomendó el niño -No lo vayas a dejar caer.
-Gracias por tenerme tanta confianza, hijo -repuso Yuki. Luego, coloco a Shuichi con mucha suavidad sobre el sofá y le dio un beso en la frente.
-¿Por que tanto mimo, Yuki? -pregunto el cantante fascinado con todo lo que estaba sucediendo.
-Baka, ¿tiene que haber una razón? -lo beso de nuevo en la mejilla, antes de volverse a mirar a su hijo que se veía muy contento.
-Oye, hijo, ¿que pasa que no empiezas a mover las manos?
-¿A que te refieres con eso, daddy? -observo a su padre por unos instantes y entendió las palabras -¡No seas tramposo! ¡Yo gane! No tengo porque ayudarte.
-Lo haremos mas rápido si unimos fuerzas, niño perezoso -Yuki sonrió ante el puchero que Yuichi hacia en esos momentos -Yo me encargo del desorden de la cocina y tu del resto. ¿Te parece?
-Negrero, esclavista, tramposo, mal perdedor -gruño el pequeño rubio, pero lo obedeció.
En la sala, Shuichi suspiró de satisfacción. Cerró los ojos y se dejó arrullar por las voces que provenían de la cocina. Yuki Eiri, el odioso y arrogante Yuki Eiri dominado y cambiado por la dulzura y timidez de un niño. Quien lo iba a decir. Sonrió sintiendo que tal vez los tiempos de continua discusión y humillación a los que lo sometía Yuki habían llegado a su final.
El camino que tuvo que cruzar para llegar a ese momento había sido doloroso y solitario. Lleno de la completa indiferencia de Yuki, de la crueldad de sus palabras, de la crueldad de su silencio.
Si volviera a nacer no dudaría en volver a vivir todo de nuevo, aun los momentos difíciles con Yuki. Valdría la pena soportar el dolor, ya que después de todo, al final del camino, la mas grande dicha y felicidad estarían esperándolo.
Quizás todos los momentos de soledad, de angustia, de incomodidad, de ansiedad que había sentido por culpa de la frialdad de Yuki habían supuesto estar un paso mas cerca de que este pudiera finalmente recapacitar y darle aquel amor que esperaba y deseaba.
Las rosas tienen espinas...-El tiempo pasa volando -comentó Yuki, mientras regresaba al lado de Shuichi para sacudirlo con suavidad -Son las ocho y media de la noche y este pequeñajo ya está cansado. ¿Que recomiendas que haga con él ahora?
-¿Darle un baño y meterlo a la cama? -sugirió Shuichi, somnoliento.
-¿Y que más? -protesto el niño, dejando cada vez mas de lado su timidez -Si me sigo bañando, voy a desaparecer. En la escuela a la que asistía antes, la maestra dijo que la persona promedio desgasta su piel cada siete años y fabrica una piel nueva. La mía no me va a durar ni siquiera la mitad de eso. ¿Que pasara entonces?
-No te preocupes, llegado el momento en que se acabe tu piel, inventaremos algo para solucionarlo. Ve al baño, es hora de que te duches. Shuichi, ¿quieres participar en esto?
-Espera un momento -se indigno el niño -Shuichi es un invitado. No quiero que se tome molestias, aunque sea el día de mi cumpleaños.
-Ya oíste a Yuichi, él manda -convino Shuichi -Ve tu y báñalo. Yo me reuniré con ustedes cuando la orgía haya terminado.
-¿Que significa "orgía"? -inquirió el niño, mientras se encaminaba con rapidez hacia el baño y su padre lo seguía mas lentamente. Pero Shuichi no oyó la respuesta, por más que puso atención. A él le habría encantando saber cómo definiría Yuki la palabra.
Después de veinte minutos de risas y chapoteos, un muy empapado Yuki envolvía con una gigantesca toalla a un muy divertido Yuichi.
-Oye, niño, nada de burlas. Recuerda que yo soy el hombre de esta casa.
-Eres el hombre mojado -sonrió el niño.
-Estoy así por tu culpa, te dije que no me apetecía jugar contigo y sin embargo me lanzaste agua a la cara.
-Te ves menos serio mojado.
-Bien, ahora de castigo te bañare todos los días. Vamos a la habitación, es hora de dormir.
-¿Todos los días? ¿¡Pero por que!? -el pequeño rubio estaba muy indignado -Habíamos quedado en que seria día de por medio.
-Ya te lo dije, es para castigarte y porque Shuichi dice que así tiene que ser.
-¡Shuichi no dijo nada de que me bañaras todos los días! -se molestó el chiquillo -Sólo estas haciendo esto para ganártelo.
-A dormir -exclamó Yuki, fingiendo que le iba a golpear el trasero.
-Ya voy, ya voy -corrió a su dormitorio, riendo como nunca antes. Yuki lo siguió sintiendo su corazón latir con dicha infinita. Pronto, muy pronto, Yuichi seria un niño totalmente normal.
Shuichi ya se encontraba esperándolo sentado en la amplia cama.
Después de ponerse su pijama, el niño se deslizo en la cama y momentos después lo siguió Kumagoro, que no dudo en hacerse un ovillo muy cerca de Yuichi.
-¿Donde dormirá Shuichi? -pregunto el niño con voz suave.
-Bueno, si quieres puedo dormir contigo -ofreció el pelirrosa dándole un beso en la frente.
-No, duerme con daddy en el sofá -sugirió el niño -Yo tengo a Kumagoro y el me protege. Ya casi no me da miedo. Daddy si estará solo esta noche, así que te compartiré con él. Eso si, no apaguen la luz ni siquiera cuando me duerma.
-Vale hijo, será como tu dices. Eres muy amable en cederme esta noche a Shuichi.
-Pero la próxima vez que venga, si dormirá conmigo, ¿a que si?
-Por supuesto, Yuichi –Shuichi acaricio con dulzura el suave cabello rubio del niño –Hey, Yuki. ¿Qué has decidido del nombre japonés de Yuichi?
-¿Nombre japonés? –pregunto el niño sentándose en la cama -¿Me puedo poner un nombre japonés?
-Aquí, cuando adquieres la nacionalidad, puedes cambiarte tu nombre por uno japonés. Lo hablamos con Yuki hace unos días, pero él dice que solo si tú quieres cambiártelo iremos al registro para hacerlo.
-¡Daddy, claro que quiero! –grito emocionado el niño -¡No me gusta llamarme Timothy! –confeso el niño haciendo un puchero.
-Lo sé hijo, por eso lo acortamos y lo dejamos como “Yuichi”
-¡Pero ahora quiero un nombre japonés como el tuyo y el de Shuichi! – insistió el niño.
-Así será, otro regalo mas de cumpleaños, ¿vale?
-¡Hai! – el niño se levanto y corrió a aferrarse al cuello de su padre -¿Y cual será mi nuevo nombre, Daddy?
-¿Te gustaría llamarte de alguna manera, hijo? – le pregunto Yuki besándole la punta de la nariz –Por mas que lo intentamos con Shuichi, no encontramos uno que nos guste. Así que decidimos que quizás tú quieras algún nombre en especial.
-¿En serio puedo elegirlo yo?
-¡Claro que si, Yuichi! Después de todo serás tu quien lo lleve – le recordó el pelirrosa con una enorme sonrisa.
Por varios minutos el niño permaneció pensativo, luego levanto la mirada y poso sus ojos azules primero en Yuki y después en Shuichi. Pareció meditar mucho lo que iba a decir, por lo que el escritor y su amante pelirrosa se miraron entre ellos claramente intrigados.
-¡Ya lo tengo! – grito a todo pulmón el pequeño rubio. Sus ojos se veían más azules de tanto que brillaban.
-¿Y bien? –pregunto Yuki sonriendo -¿Qué se le ocurrió a esa cabecita tuya?
-¡Yuichi! ¡Quiero llamarme Yuichi! – el niño salto de los brazos de Yuki a los de Shuichi -¿A que es buena idea, Shuichi?
-¿Así que mezclaste el nombre tu padre con el mío, neh? –el pelirrosa le revolvió el cabello – Muy ingenioso, Yuichi.
-¿Daddy? –llamo el niño, mirando a su padre como esperando que este dijera no estar de acuerdo.
-Es mas que perfecto, hijo – lo tranquilizo el rubio con una sonrisa –No podrías haber elegido un nombre mejor.
-Ya no mas Yuichi, ¿cierto Daddy, Shuichi?
-Ya no más Yuichi, hijo. Se lo diremos a tus tíos lo más pronto posible. Ahora a dormir, te ves cansado.
-Buenas noches, daddy – el niño abrazo a su padre por el cuello para apretar su mejilla con la del rubio adulto.
-Buenas noches, pequeñajo.
-Buenas noches, Shuichi – el pelirrosa lo tomo en sus brazos, apretándolo fuertemente. Después lo deslizo con suavidad entre los cobertores.
-¡Buenas noches, Yuichi! ¡Que duermas muy bien!
Se quedaron junto al niño hasta que este finalmente se durmió. Se veía mas relajado que antes, algo que Yuki agradecía infinitamente. La presencia de Shuichi en sus vidas hacia milagros.
Salieron en silencio de la habitación, tomados de las manos. Al llegar a la sala, Yuki abrazo a Shuichi y le beso en la cabeza.-Gracias -le susurro.
-¿Por que?
-Como que porque, baka -lo amonesto el rubio dándole un pequeño golpe en la cabeza.
-Duele, Yuki -se quejo el cantante haciendo un puchero, mientras se sobaba el lugar del golpe.
Sin mucho cuidado, tomo a Shuichi de un brazo y casi lo arrastro al sofá. Se encargo de besarlo en el cuello mientras el pelirrosa sucumbía por completo a las maravillosas sensaciones que lo embargaban al sentir esos suaves, firmes y calidos labios asaltar su piel.
Yuki se aparto y lo miro.-Este es mi agradecimiento -lo beso en los labios con tanta sensualidad, que Shuichi se sentía derretir en torno a su precioso ojidorado.
Se separaron jadeando, entrelazando sus miradas. Shuichi sentía que aquello no era suficiente, que quería mas, mucho mas, ilimitadamente mas...
Tomo a Yuki por el cuello para acercarlo a si y decirle con voz muy baja:-Aun no me has agradecido lo suficiente.
Yuki acorto la poca distancia que los separaba y fusiono sus labios con los de Shuichi, dispuesto a agradecerle todo lo que había hecho por él y por su hijo, hasta que su revoltoso y apasionado amante pelirrosa estuviera más que satisfecho.
.-.
Shuichi durmió hasta tarde el domingo por la mañana. Abrió con dificultad un ojo y descubrió que Yuki ya no estaba a su lado. Despertó definitivamente al escuchar los grititos de alegría que provenían de la cocina.
Se puso de pie, envolviendo su desnudo cuerpo con las sabanas y tambaleante se encamino al baño para ducharse.
Al terminar su rápido baño y después de vestirse, fue a la cocina para encontrarse con sus dos rubios Uesugi.-La li hooooo -los saludo lanzándoles una mirada homicida -Ustedes dos eran más lindos cuando estaban enfermos y hacían menos ruido.
-Ah, el flojo cantante de Bad Luck al fin despierta -lo saludo Yuki.
-Oh, cállate Yuki. Por tu culpa no dormí lo suficiente.
-¿Por que por culpa de daddy? ¿Que te hizo para que no te dejara dormir?
-Bueno, Yuichi. Eso te lo debe responder tu padre. Así que dirígele esa pregunta al rubio engreído que esta parado junto a ti. Yo por mi parte me regreso a la sala, a esperar que alguien se apiade de mí y me lleve el desayuno.
La tarde se esfumo rápidamente, Yuki permaneció ocupado escribiendo su novela mientras Shuichi jugaba con Yuichi, quien por cierto aprendió muy pronto a ser bueno con los videojuegos y a derrotar a Shuichi tan fácil como respiraba.
A pesar de las airadas protestas de Yuichi, Shuichi finalmente tuvo que regresar a su casa. Como Yuki no podía dejar solo al niño, el pelirrosa le dijo que con que le llamara un taxi era suficiente.
Se despidió del niño ignorando como pudo los pucheros y las miradas irritadas que este le lanzaba.
Yuki lo acompaño al primer piso, en espera del taxi que vendría a recogerlo.-Odio que te vayas -comento claramente molesto.
-Eres igual a tu hijo, se enfadan cuando no consiguen las cosas.
-Bien, él y yo esperaremos. Así disfrutare mas -le tomó la cara entre las manos y lo besó desesperadamente en la boca -Cuando te vengas a vivir con nosotros no tendremos que despedirnos -añadió persuasivo -Tendremos toda la noche para nosotros; mejor todas las noches.
Shuichi abrió los ojos con inocente sorpresa.
-Yuki Eiri, ¿no estarás utilizando el sexo para conseguir que me venga a vivir contigo, verdad?
-¿No te has dado cuenta de que estoy utilizando todo lo que creo que me puede ayudar? -le beso la punta de la nariz -además no me basta con que solo te vengas a vivir conmigo. También quiero que te cases conmigo. Así definitivamente no podrás escapar nunca más de mí.
-¿Y si resulta que eres tu el que quiere escapar de nuevo? -Shuichi se puso serio -Si te casas conmigo no te será tan fácil marcharte de mi lado ni dejarme atrás. Me convertiré en una carga para ti, una carga de la que te costara deshacerte.
Yuki también se puso serio, tan serio, que Shuichi no dudo que el frío e inexpresivo Yuki Eiri estaba de vuelta. Un nudo se instalo en su garganta, impidiéndole hablar. Amaba a Yuki como era, pero definitivamente era mucho mejor tratar con el Yuki paternal y cariñoso de ahora.
El rubio abrió la boca, dispuesto a decir algo. Shuichi paso saliva, nervioso. Cuando Yuki se enfadaba no dudaba en escupir veneno.
Lo que sea que iba a refutarle el escritor, se olvido en el instante en que el taxi hizo notar su presencia. Shuichi casi corrió a su encuentro. Antes de subirse, Yuki lo tomo por un brazo.-Te veré mañana en la noche.
-Ehhh, bueno... -Shuichi forzó una sonrisa. Eso significaba que mañana continuarían con el asunto que dejaron pendiente por la llegada del taxista.
-¿Por que no suenas entusiasmado? -le reprocho un muy enfadado Yuki apretándole el brazo de manera algo dolorosa.
-Yo, bueno -sonrió un poco para aligerar el ambiente. Le ponía nervioso volver a ver aquella expresión sombría en el rostro de su amante -no esperaba verte mañana en la noche.
-¿Tienes algo que hacer? ¿Se prolongara tu ensayo?
-No.
-Bien, entonces te veo mañana a las seis. Definitivamente tu y yo debemos hablar muy seriamente.
-Ya, pues entonces mañana a las seis en NG'S RECORDS.
Lo beso con enfado contenido, después le abrió la puerta del coche y observo como este se perdía en medio de las elegantes calles.
Shuichi se acostó aquella noche consciente de que tardaría mucho en dormirse. No sabía si la inquietud que sentía se debía al hecho de que pronto debería tomar una decisión respecto a las proposiciones de Yuki, o a que volvía a experimentar la extraña sensación de ser observado. Ni siquiera estaba seguro de si esto último tenía relación con lo primero. Después de todo, había empezado a sentirse observado justo cuando Yuki había aparecido en su vida por segunda vez. Podría tratarse de alguna reacción psicológica, relacionada con el viejo asunto del hombre como cazador rondando a su presa.
Aquel pensamiento lo hizo gemir. Dándose la vuelta, Shuichi decidió dejar la mente en blanco y sumergirse en un profundo y reparador sueño..-.
A la mañana siguiente, faltando media hora para que Yuki llegara a recogerlo, Shuichi se dio cuenta que había estado todo el día pensando en lo que su rubio escritor le ofrecía.
No se había podido concentrar lo suficiente durante los ensayos, sacando de quicio a Suguru Fujisaki y de vez en cuando a Hiro, aunque este era menos gruñón y regañón que el joven prodigio encargado del teclado.
En conclusión y después de mucho meditarlo, decidió que Yuki era muy sincero con lo que le ofrecía. Como el mismo rubio lo había dicho, su desagradable comportamiento meses atrás, era debido a la frustración y presión por la que pasaba en ese entonces. Presiones por parte de su padre para que se casara con Ayaka, intervenciones de Mika y Tohma en su vida, y saber que su hijo permanecía lejos de él siendo torturado psicológicamente por su madre eran cosas que obviamente enloquecían a cualquiera. Ahora que todo estaba solucionado, podía ver claramente que Yuki ya no estaba bajo el dominio de los demonios que parecían atormentarlo cuando lo había conocido.
Shuichi sabía que en definitiva, seguía enamorado de Yuki y que lo amaría por siempre. Sólo necesitaba estar seguro que Yuki realmente lo amaba también y que ese supuesto amor perduraría tanto como el de él. No soportaría que Yuki lo abandonara y se llevara consigo a Yuichi, impidiendo que pudiera verlos a ambos.
Sí, tenia que admitirlo. Se había enamorado de esos dos rubios obstinados y maravillosos.-Hey, Shuichi -lo llamo Hiro, sacándolo de sus pensamientos -Tu rubio tormento ya esta aquí.
-¿Eh? -el pelirrosa regreso al mundo real -Ah si, gracias por avisarme, Hiro.
-Su hijo es muy lindo, ¿sabes? -Hiro le guiño un ojo -Ayaka esta encantada con él.
-¿Trajo a Yuichi? -pregunto muy sorprendido, mientras se colocaba una chaqueta azul.
-Sí, y alcance a escuchar algo de Seguchi-san y Mika-san encargarse de él esta noche.
-¿Y que paso con Madoka?
Hiro no sabía ni quien era Madoka, ni que responder. Simplemente se alzo de hombros y se encaminaron fuera del edificio hablando animadamente.
Yuki lo esperaba sentado en su coche. Se despidió de Hiro y se subió en el vehiculo. Yuki se lanzo sobre él para darle uno de sus ardientes besos. Shuichi se lo devolvió con el mismo ardor, feliz de ver que Yuki ya no estaba enojado con él por lo sucedió la noche anterior. Se sonrojo al escuchar el comentario morboso de Hiro y sin mirarlo ni una vez a la cara, le pidió a Yuki que arrancara.
Ya en camino al restaurante, el rubio le contó que Madoka tendría esa noche que cuidar a su hermana que tal parecía haber pescado una fuerte gripa que la tenia postrada en cama.-Me tomo muchas horas convencer a Mika y a Tohma que cuidaran de Yuichi por esta noche. Aunque Mika se negaba empecinadamente, Tohma accedió y a mi hermana no le quedo mas remedio que rendirse y aceptar.
-Seguchi-san fue muy amable al aceptar.
-Los dos quieren mucho al niño, solo que Mika no le agrada que lo deje solo para irme contigo por ahí. Tonterías de ella. Debería de darse prisa y tener sus propios hijos a ver si se le quita esa actitud de amargada que tiene.
Shuichi soltó una risita.
-Por cierto, Yuichi te envía algo.
-¿Que? -pregunto el cantante con ojos brillantes.
De la guantera, Yuki saco algo del tamaño de un folio. Shuichi agrando su sonrisa al recibir el hermoso regalo.
-¡Que lindos se ven! -dijo el cantante sin poder despegar la vista de la foto donde un sonriente Yuichi posaba junto a su padre, que tenia una graciosa cara de resignación.
-Fue idea del pequeñajo. Nos la tomamos esta mañana. Yo no quería salir en ella, pero al final me convenció.
-No estas sonriendo como Yuichi -refunfuño Shuichi.
-No estaba muy feliz de posar en una foto, créeme que no tenía ganas.
-Bueno, al menos lo intentaste.
-Atrás tiene algo escrito, léelo -lo invito el rubio.
Shuichi le dio la vuelta y vio con asombro la prolija escritura del niño. Los kanjis estaban escritos perfectamente. No había duda de que el niño era un genio y dominaba pronto la escritura japonesa.
El mensaje decía: "Para Shuichi, el segundo hombre mas bueno del mundo".-¡Con dedicatoria y todo! -el pelirrosa estaba emocionado -me siento como alguien importante.
-Y lo eres -le aseguro el rubio extendiendo una de sus manos hasta el rostro del cantante para regalarle una caricia -eres muy importante no solo para Yuichi, sino también para mi.
-Es un regalo hermoso.
-Me alegra que te gustara, Yuichi también se pondrá feliz. Ahora dame las gracias.
-¿Por que? -Shuichi le lanzo una mirada de pocos amigos -el regalo fue de Yuichi, no tuyo.
-Pero fui cruelmente obligado a posar para esa foto y además, fui yo el que te lo trajo -se detuvo ante un semáforo en rojo y aprovecho para posar su dorada mirada en Shuichi -merezco que me des las gracias, ¿no?
-No eres tímido para pedir las cosas que quieres, ¿verdad? -Shuichi sonrió, acortando la distancia que los separaba y lo beso.
-En este mundo no consigues las cosas que deseas a menos que las pidas en voz alta -observo el cambiante semáforo y echo a andar de nuevo el coche -¿Como van los arreglos de la casa?
-Muy bien -respondió con mucho entusiasmo el cantante -Esta semana quedaron en venir los pintores. Hiro me recomendó que pusiera un espejo en una de las paredes de la sala para hacer que esta se vea más grande. Es buena idea, ¿verdad?. Oh si, también vendrá el encargado de colocar las alfombras y al final de semana un jardinero.
-Es una casa algo destartalada. Se te ira algo de dinero arreglándola y dejándola como nueva.
-Es un placer invertir en ella. Dentro de poco será la digna casa del gran Shindo Shuichi.
-¿Realmente te gusta tanto esa casa?
-Es mi hogar.
-Yo te estoy ofreciendo un hogar, Shuichi. Te estoy ofreciendo mi hogar y el de mi hijo. Y cuando tu vivas en el, te pertenecerá también a ti. ¿Sabes lo que significa eso?
-Si -dijo en voz baja el pelirrosado -se lo que quieres decirme con eso.
-¡Bien! -exclamo el rubio dando un profundo suspiro -Últimamente parece costarte mucho entender ciertos asuntos.
-¡Gracias! Ya se que soy un baka.
-No digas cosas como esas, Shuichi. Yo se que eres una persona inteligente.
-No me siento inteligente. Nunca lo he sido del todo y la prueba esta en lo estupido que fui al quererte tanto cuando tu no me veías mas que como una molestia en tu vida.
-Tu no eres ningún estupido.
-¿No?
-No. Solo te dejaste llevar por lo que sentías por mi. Fuiste sincero y transparente. Entregado y amoroso. Yo fui el estupido, cabeza hueca que no supo valorar lo que tenía entonces. Estaba demasiado furioso para valorar cualquier cosa, excepto mi propia necesidad de castigar a alguien -sus manos se crisparon sobre el volante -Sólo hay una cosa que me gustaría saber, Shuichi -añadió, mientras se detenía frente al restaurante.
-¿El qué? -el cantante estaba tan tenso como el rubio. Las cosas estaban llegando a un punto crítico.
-Hace meses te acostaste conmigo porque me amabas, ¿por que lo haces ahora? ¿Que te empuja a volverte acostar conmigo de nuevo?
-Hablando de preguntas pesadas... -dijo el cantante con la boca seca.
-¿Y bien?
-No esperaras que te conteste con sinceridad, ¿verdad?
-Sí. Tu siempre has sido sincero conmigo, Shuichi.
-Y esa fue una de las cosas que me convirtieron en un blanco fácil hace ocho meses, ¿no es cierto?
-No estamos hablando de lo que pasó antes que me fuera a New York. Estamos hablando de la anterior semana.
-Tú estas hablando de ella, no yo.
-No puedes esquivar mi pregunta durante mas tiempo, Shuichi -le advirtió el rubio lanzándole una mirada de obsecada determinación.
-No me metas prisa, Yuki.
-No lo estoy haciendo, sólo insisto.
-Eres imposible -se quejó Shuichi saliendo del coche y dando un portazo.
Inesperadamente. Yuki permitió que cambiara el tema, y el pelirrosa se lo agradeció desde lo más profundo de su corazón. La velada fue un éxito.
Sería un tonto si no formalizaba una relación con Yuki, decidió de repente Shuichi durante el postre. Pero una pequeña parte de él aún tenía cierto recelo a volver a convivir con aquel rubio cascarrabias. Ya había vivido una vez con él y las cosas fueron bastante desagradables para ambos. Claro que ahora también viviría con ellos Yuichi, además de que podía ver que realmente Yuki había cambiado. Por lo menos había cambiado con él, porque con el resto del mundo seguía siendo el malgeniado antisocial de siempre.
Yuki y Yuichi lo necesitaban. Y él necesitaba a esos dos rubios en su vida.-Necesito más tiempo, Yuki -le dijo media hora después, mientras el rubio aparcaba el Porsche frente a su desastrosa casita.
Yuki no fingió ignorar de que hablaba Shuichi, apagó el motor y se quedó mirando la calle fijamente.
-Hace cuatro meses eras más valiente.
-Hace cuatro meses era demasiado impulsivo.
-Tengo miedo de darte demasiado tiempo. Seguirás buscando razones por las cuales es mejor no volver a vivir conmigo -se volvió para mirarlo -Te arriesgaste e irrumpiste una vez en mi vida, debes tener valor para volver hacerlo. El Shuichi que yo conozco lo haría.
-El Shuichi que tu conociste ha aprendido a ser un poco mas cauteloso -el pelirrosa lo miró con una suplica en sus ojos.
-¿Que quieres de mi? -le pregunto el rubio con aspereza -Supongo que aun sigues empecinado con eso de que me formalizo contigo solo para conseguirte como niñera para mi hijo. No puedo pretender que Yuichi no existe, no puedo borrar mi comportamiento de antes, no puedo garantizarte que no volveremos a discutir como lo hacíamos cuando vivíamos juntos. Pero te quiero Shuichi, y estoy convencido que me quieres. De una u otra forma, voy a conseguir que me des otra oportunidad.
Antes de que el cantante pudiera contestar, Yuki había salido del coche y andaba a su lado. De repente, lo agarró de la mano y le sonrió con una sensual promesa.
-Al menos hay un lugar en el que tú y yo nos comunicamos mejor aun de lo que lo hacemos charlando, ¿no estas de acuerdo, Shu?
-Si -murmuró el pelirrosa.
-¿Me invitas a entrar?
-Yo... claro... -lo miro preguntándose si Yuki tendría la menor idea de que apenas existía nada que pudiera negarle -aunque la odies, esta también es tu casa.
Subieron los escalones que conducían a la puerta principal de la casa de Shuichi cogidos de la mano. Sin decir una palabra, Yuki le quitó las llaves al cantante y abrió. Poco después estaban dentro de la poco amueblada casa. Con una sonrisa, Shuichi deposito con cuidado la foto de Yuichi y Yuki sobre el inmenso televisor.
Sin previo aviso, Yuki lo tomó en sus brazos.-Ya sé lo que te hice hace cuatro meses -murmuró contra el alborotado pelo rosado -Ya sé que tienes muchas dudas respecto a mí. Pero, ¿alguna vez has dudado de los efectos que produces en mí cuando te abrazo de este modo?
-No -confeso el cantante, mientras apoyaba la cabeza en el calido pecho de su rubio -Nunca he dudado de eso. La pasión siempre fue real.
-Debí haberme dado cuenta de lo que teníamos, de lo que me ofrecias -murmuró el rubio, afligido.
Permanecieron un momento en silencio, conscientes de la emoción que iba inundando sus cuerpos. Luego, Yuki cogió a Shuichi en brazos y se dirigió a la habitación de este. Hizo un alto en el umbral y frunció ceño al ver la amplia cama.
Adivinando que pensaba, Shuichi aclaró:-Sakuma-san y yo nunca... ya sabes... aquello no sucedió en esta cama...
Yuki se relajo visiblemente. Recorrió la habitación sin molestarse en encender la luz. En las sombras, parecía muy alto y varonil. Sus dorados ojos brillaron en la oscuridad, cuando se volvió y se sentó en el borde de la cama. Extendió un brazo. Shuichi meditó un momento y luego avanzo para permitir que sus dedos se entrelazaran.
-Jamás sabrás lo desesperado que estuve cuando me marche a New York y me di de cuenta del daño que te hice. Me pasaba las noches despierto pensando en ti, imaginándote a mi lado. Pensaba en todas la cosas que te diría cuando te encontrara, en las explicaciones y disculpas que te daría. Pero sabía que todo dependería de tu buena voluntad para perdonarme. Contaba conque tendrías compasión y... -le rozó suavemente la boca con la suya -... y con tu amor.
La violácea mirada de Shuichi se clavó en la dorada de Yuki. El pelirrosa sabía que era lo que su amante quería y su urgencia por dárselo era casi irresistible.
Deslizo sus dedos a lo largo de los brazos de Yuki. Su boca se curvó en una dulce y ansiosa sonrisa.-Oh, Shuichi, ¿cómo estuve de apunto de perder todo esto que me das y me haces sentir? -se tumbó y atrajo a su pelirrosa hasta que quedó encima de él.
Yuki le recorrió la espalda con las manos hasta llegar a la cadera. Luego, se apoderó de sus labios en un ardiente beso.
Shuichi podía sentir los efectos del deseo de Yuki y la necesidad del rubio parecía tener, como siempre, un canal de comunicación directa a todos sus sentidos. Se estremeció ligeramente entre sus brazos e hizo el beso más intenso. Recorrió con su lengua los labios de Yuki y cuando estos lo invitaron a entrar, Shuichi acepto más que gustoso.
Estuvieron así durante un momento interminable, dejando que la sensual tensión creciera. Entonces, Shuichi empezó a desnudar a Yuki. El rubio observaba, quieto, mientras su dulce amante le desabrochaba la elegante camisa negra con dedos temblorosos por la emoción. Había una sonrisa sensual en los labios del escritor, mientras Shuichi se acercaba a la hebilla de su cinturón.
Cuando la camisa estuvo desabrochada, el pelirrosa miró los ojos entornados de Yuki. Le pasó una uña por una tetilla, provocando que al rubio se le cortara la respiración. Sus manos agarraron los brazos de Shuichi.-Si vuelves hacer eso, verás lo que te pasa -advirtió, lanzando una mirada de destellos dorados.
-¿Que, esto?
-Sí, eso exactamente -Yuki dio la vuelta bruscamente y lo dejó atrapado debajo de él -Ahora recibirás tu castigo.
La cremallera del pantalón de Shuichi sonó cuando su rubio la bajo para deshacerse de la molesta prenda. Pronto siguieron la camisa y el bóxer. Ya desnudo, miro a Yuki a la cara mientras este acariciaba su sexo con un erótico movimiento de mano que lo hizo emitir un gemido desde lo más profundo de su garganta. Se arqueó contra Yuki, mientras la excitación crecía en él.
-Ahh... parece... co... como... si... lleváramos años sin hacer esto... ahhh... Yu... Yuki -gimió el cantante, moviendo las caderas. Rindiéndose ante la deliciosa caricia masturbatoria a la que estaba siendo sometido -estuvimos... en esta misma... situación el sábado... no... tuviste piedad... no me dejaste... dormir.
-Eso es porque nunca tendré demasiado de ti, Shuichi. Cuando me respondes de esta manera quiero más y más. Soy un hombre insaciable cuando se trata de ti.
-In... insaciable... arrogante... gruñón... y... y exigente -le dijo con una sonrisa que era una promesa -Pero... ahhhhh... quizás yo también... ahhhh.... sea un poco... un poco insaciable, arrogante y... y exigente en lo que a ti concierne.
Yuki sonrió y lo soltó para incorporarse y quitarse el resto de su ropa con movimientos rápidos y eficientes que revelaban la profundidad de su ansiedad. Volvió a acostarse junto al agitado Shuichi y lo abrazó con fuerza.
El pelirrosa se las ingenio para colocarse encima de Yuki y empezó a depositar suaves besos en aquel tentador pecho, mientras el rubio murmuraba ansiosas palabras de deseo tan viejas como el tiempo.
En un rápido movimiento, Shuichi atrapo la virilidad de su rubio entre los labios. Fue tan inesperado y estremecedor que Yuki grito y se revolvió violento contra aquella furtiva y caliente boca. Sus manos se movieron sobre la rosada cabeza, haciendo un poco de presión para imponer un ritmo enloquecedor.
Se agito desesperado, sintiendo como una ola de calor lo sofocaba. La lengua de Shuichi, se movió aun mas rápido produciendo en Yuki una magia increíble que debilitaba su cuerpo y lo llenaba de nostalgia.
Aferro con suavidad el cabello rosado, para detener a su hiperactivo koi y hacerlo ascender a sus labios, fundiéndose en un fogoso e intimo beso.
Sus manos se movieron con rapidez sobre la espalda dorada de Shuichi, despertando en este aun mas la pasión y la lujuria.
Cuando los dedos largos y delgados del escritor se movieron mas allá de la espalda del cantante, este gimió expectante ante lo que sabía que venia.-Ahhh... ¡Yuki!
-No... puedo... esperar mas -gimió el rubio sintiéndose morir. Necesitaba poseerlo de inmediato. No tenía duda de que su adorado Shuichi estaba más que preparado. Con ansiedad contenida lo agarro de las caderas para guiarlo hacia donde quería tenerlo.
El pelirrosado se levanto apenas un poco para acomodarse sobre el sexo del rubio y con deliciosa lentitud de dejo caer, apoyando sus manos en el pecho del escritor. Aferrandose a aquella nívea piel para no sucumbir al impacto de su unión.
Apenas conteniendo un grito de satisfacción, Yuki apretó con sus manos las caderas de Shuichi para obligarlo a moverse a su ritmo.
Consciente del poder que podía ejercer en esa posición, Shuichi sonrió y disminuyó la velocidad de sus movimientos, a pensar de la presión de las manos de Yuki, hasta obligarlo a aceptar su ritmo lento y enloquecedor.
El rubio tardó algunos segundos en darse cuenta de lo que su pequeño amante pretendía hacer. No entendía su resistencia, pero al mirarlo a la cara y ver la excitación reflejada en sus ojos violáceos, supo con exactitud lo que estaba pasando.
Sonrió débilmente.-¿Jugando... a... que... eres... un jinete?
-Ummmm -Shuichi se mordió con suavidad el labio inferior -Creo... creo que... ahhhh... me gusta ser el que lleva el mando. Deberíamos de hacer esta posición mas seguido, ¿no crees?
-Estoy... dispuesto hacerla las veces que quieras tener... el control.
-Gracias... estas... estas muy generoso esta noche -se movió tentador y Yuki sintió que se quedaba sin respiración.
-Pero creo que por... esta noche... ya esta bien -dijo el rubio jadeando.
-No... no estoy de acuerdo.
-Eso lo veremos -Yuki dio la vuelta para quedar encima de su amante.
La fuerza de su peso y estatura lo aplastó contra el colchón. Shuichi decidió dejar de jugar a los jinetes y se entregó al cálido abrazo. Todo signo de diversión había desaparecido del rostro de Yuki. Su expresión reflejo la necesidad que le invadía. Shuichi gritó suavemente al sentir su propia respuesta dentro de si.
-Ohhh... Yuki...
-¿Me deseas, Shu-chan?
Había un nuevo elemento en la brusca pregunta, un elemento que Shuichi no pudo identificar.
-Más que nada en este mundo -su voz apenas era un murmullo sin aliento.
-Quiero oír cuanto me deseas.
-Tú... ya lo sabes -susurró, aferrandose al rubio, mientras que todos sus sentidos empezaban a pedir una tregua. Pero Yuki se negaba a darle reposo.
-Ya lo sé -acepto el escritor -pero quiero oírte decirlo. Necesito oírlo, Shuichi.
-Yuki... ya lo sabes... puedes saberlo con solo tocarme... -la rosada cabeza se agitaba sin reposo sobre la almohada.
-Di lo que sientes en este momento... por favor... Shuichi -movió las caderas, penetrando aun mas profundo. Tocando el punto mágico del cantante.
-Ahhhh... no...
-Dilo y los dos quedaremos libres.
Shuichi le mordió los hombros antes de dejar que las palabras que nunca mas pensó decirle nuevamente a ese sensual rubio brotaran con violencia.
-Te amo, Yuki. ¡Te amo!
Una mezcla de triunfo, gratitud y alegre alivio hicieron que los dorados ojos de Yuki brillaran como oro puro.
-Oh, Shuichi, pero ni siquiera la mitad de lo que te amo yo -lo beso y se movió aun mas fuerte, mas profundo.
Shuichi enlazó sus piernas mas arriba de la cintura de su rubio, apretándolo como si jamás lo fuera a soltar. Sabía que hacer el amor con Yuki era mucho más que una conjunción física de dos cuerpos. Lo urgió a moverse mas rápido, con más vehemencia, deseando poseerlo por completo. Como siempre él también se entrego, sin guardarse nada, rindiéndose ante la pasión de Yuki sin condiciones.
Se estremeció al sentir la mano de Yuki moverse entre sus cuerpos para tomar su adolorida virilidad. Los experimentados movimientos lo condujeron a un pináculo inimaginable de éxtasis. Se puso tenso, como Yuki y ambos emitieron un grito de liberación. Después, el rubio musitó su nombre... con una suavidad que Shuichi jamás había oído. Se quedaron fuertemente abrazados mientras el fuego se extinguía por completo. Después, por fin llegó la calma.
Durante largo rato, el cantante observo las sombras de su habitación mientras escuchaba como la respiración de su rubio amante se normalizaba por completo, y empezó a recorrer con sus dedos los hombros y la sudorosa espalda. Yuki estaba todavía acostado encima de él.
Cuando por fin levanto la cabeza y lo miró, Shuichi pudo ver la más infinita satisfacción reflejada en los ojos color oro.-La verdad te hará libre -susurro Shuichi -¿Satisfecho?
El rubio frotó con suavidad su boca sobre la del pelirrosado.
-Sí. Casi no lo dices de nuevo.
-Pero si ya sabías que te amaba.
-Tenía que oírlo -dijo moviendo la cabeza con impaciencia -Tenía que hacerte pronunciar de nuevo esas palabras para que los dos pudiéramos oírlas. ¿Entiendes?
-Antes, cuando te las decía, las ignorabas.
-No las ignoraba. Fingía que no te escuchaba. Pensé que a mi regreso las dirías de nuevo tan rápido como antes, pero me equivoque. Ha sido muy difícil volver a sacarte esas palabras, Shuichi.
-Tenía mis razones para ser precavido contigo.
-Lo sé. Y no sabes cuanto temí que después de tanto decírmelas se hubieran agotado. Pero lo único que me importa ahora es saber que aun pueden salir de tus labios. Tú me amas y yo te amo. Es más que suficiente.
Beso la mejilla a Shuichi antes de quitársele de encima para tumbarse a su lado.
-Ahora que me detengo a pensarlo -se acerco mas al pelirrosado para aferrarse a su cintura -Esta casa es perfecta.
-Lo sé, por eso la compre.
-No entiendes, baka -lo amonesto el rubio con su típica impaciencia -me refiero a que es perfecta para vivir los tres. Me encargare de los arreglos que hacen falta y traeremos los muebles de mi apartamento para llenar los espacios. Es lo suficientemente amplia como para vivir cómodamente y arreglaremos el jardín para que Yuichi pueda jugar en el.
Shuichi se puso rígido entre sus brazos.
-No vamos a vivir los tres aquí.
-¿Prefieres otro lugar? Mi apartamento apenas tiene una habitación y es la que esta ocupando Yuichi. Estaba pensando en mudarme a otro mas amplio, pero creo que ya no es necesario porque tu casa empieza a llenar mis expectativas.
-No entendiste, Yuki -susurro el cantante -quiero vivir en esta casa, solo.
Por un instante, el rubio no se movió, luego se apoyó en un codo.
-¿Que demonios estas diciendo?
Shuichi tembló ante la voz de hielo conque Yuki le había echo la pregunta.
-Aun no te he dicho que acepto mudarme de nuevo contigo.
-¿Pero que diablos te pasa? Por supuesto viviremos juntos. ¡Después de todo nos vamos a casar!
-Yo nunca he dicho eso -protesto inquieto.
La frustración y la ira asomaron a los ojos de Yuki. Había tanta frialdad en su mirada, que Shuichi se sorprendió de no caer congelado allí mismo.
-¡Pero acabas de reconocer que me sigues amando como antes!
-Te amo, pero...
-Nada de peros. Me amas. Vamos a vivir juntos y nos casaremos.
-Tal vez mas adelante acepte. Aun no estoy seguro de poder vivir contigo y Yuichi...
-Tú me amas -repitió Yuki, con una amenaza oculta en cada palabra -Acabas de reconocerlo. Tienes que casarte conmigo.
-También te amaba hace cuatro meses y entonces no pensaba casarme contigo -le respondió Shuichi enfadado -Siempre das por hechas las cosas, Yuki. He confesado que te sigo amando, pero eso es lo único que voy a reconocer esta noche. Todavía tengo mucho que pensar respecto a nuestra frágil relación. Vuelvo a decirte que necesito tiempo.
El rubio lo miró un momento, luego se levantó de la cama.
-No sé porque diablos no aceptas. Antes no tenías problemas para colarte en mi apartamento e imponerme tu molesta presencia. Ahora que doy mi permiso y quiero tenerte a mi lado, te niegas hacerlo. Ya estoy cansado de tratar de alcanzarte y que te escapes de mis manos cuando por fin siento que ya te tengo.
-Tú no sabes lo que siento o puedo soportar emocionalmente, Yuki -confeso Shuichi tembloroso, mientras se sentaba e intentaba alcanzar su ropa interior -¿Crees que esta vez sobreviviré si me vuelves a dejar de nuevo? ¿Cuanto tiempo durara este amor que me sientes, Yuki? ¿Cuanto tiempo pasara antes de que decidas que te equivocaste al regresar y vuelvas a dejarme a un lado sin importarte si me destruyes o no en el proceso?
-Mi amor por ti es como el tuyo por mi, Shuichi. ¡No tiene fecha de caducidad! Se lo que sientes y lo que eres capaz de soportar, porque te amo y porque he sido testigo de lo que eres capaz de hacer. Eres fuerte, vivaz, obstinado, lleno de vida y animo, todo esto te permite enfrentarte a la vida y sus golpes -furioso, se puso los pantalones y se abrochó el cinturón con movimientos rápidos y precisos -No puedo ser mas sincero de lo que he sido contigo. Eres a la única persona sobre la tierra a la que le he confesado que la amo. Te quiero en mi vida y en la de mi hijo, para que la llenes de color, de alegría, de gritos y tonterías. Quiero volver a escuchar tu risa, verte con tus tontos disfraces, recibir tus besos de bienvenida, que me cuentes lo mucho que Tohma te hace trabajar, lo malo que es K-san y lo que siempre solías contarme antes. Deseo esperar tus regresos después de tus giras y conciertos por todo el país, abrazarte y besarte para demostrarte lo mucho que te extrañe durante tu ausencia. Te amo, tanto que nunca imagine que fuera posible en mi este sentimiento. Se que te hice daño y me arrepiento. Si pudiera, devolvería el tiempo y actuaría correctamente, pero lamentablemente no puedo hacer eso, y por lo visto tampoco puedo hacer que me disculpes y lo olvides todo.
-¡No entiendes! -grito Shuichi, lamentando el perder la paciencia -No es solo por no estar seguro de ti, sino también por Yuichi.
-¿Y que tiene que ver el niño en todo esto? ¡Es obvio que lo amas!
-¡Por eso mismo pienso que no es acertado que crezca en un ambiente homosexual!
-¡A mi solo me importa que crezca en un ambiente lleno de amor y comprensión! Lo que dices son excusas baratas. Se de niños que viven con padres homosexuales y al crecer se casan con personas del sexo opuesto. ¡No seremos una mala influencia para mi hijo!
-Pero...
-¡Pero nada! Lo único que no considero acertado es que su otro padre venga a mi apartamento a acostarse conmigo para después largarse dejándome atrás, como si hubiera pasado la noche con una prostituta a la que nunca más tendrá que volver a ver.
-¡Esa es una acusación horrible, desagradable e injusta, Yuki!
-¡Pero así es como yo lo veo! ¡Como yo me siento! -recogió su camisa, se la puso y con las medias en la mano, se volvió y se dirigió hacia la puerta -Shuichi, tú no vas a concederme tu perdón y yo no voy a seguir rogando por el.
-¡Yuki! -grito Shuichi aterrorizado.El aludido se detuvo un momento en el umbral de la puerta y lo miró fijamente.
-No se cuanto tiempo te tome darme una respuesta definitiva, pero cuando lo hagas comunícamelo. Ya sabes donde encontrarme.
Shuichi se dejo caer en la cama, sintiéndose de repente pesado. Cerro los ojos mientras sentía los pasos de Yuki alejarse por el pasillo. Un momento después, la puerta principal se abrió y luego volvió a cerrarse con violencia. Finalmente oyó el motor del Porsche en marcha. Cuando de nuevo cayó el silencio de la noche, Shuichi reunió fuerzas para levantarse.
Fue hacia el armario y busco unos pantalones cortos y una camiseta. No tenía sentido quedarse en la cama, no podría dormir. Con movimientos cansados y lentos, se dirigió hacia la cocina y de manera mecánica empezó a prepararse una taza de té. La cabeza le daba vueltas.
Disgustado, se pasó el dorso de la mano por los ojos y echó el agua hirviendo sobre la bolsita de té que había colocado en una taza. No podía ni quería llorar de nuevo por Yuki, ahora tenía demasiadas cosas en que pensar.
Pero descubrió que era muy difícil pensar con lógica a medianoche. Las únicas palabras que tomaban forma coherente en su cerebro, eran las que había pronunciado delante de Yuki hacía apenas unos minutos.
Lo amaba.
Debía vivir de nuevo junto a él. Es verdad que había sufrido demasiado con las crueles palabras y la partida de Yuki. Pero él ahora estaba de regreso y había confesado que lo amaba. ¿No se suponía que moría por escuchar aquellas palabras salir de los sensuales labios de su rubio?
Si amaba a Yuki y este lo amaba a él, ¿entonces porque no permanecer juntos?Mientras daba un sorbo a su té, Shuichi reconoció que no tenía ninguna razón valedera para retrasar por más tiempo compartir su vida con Yuki. Era consciente que a pesar de lo opuestos que eran, estaban hechos el uno para el otro. Lo había sabido al conocerlo, aquella noche cuando se burlo de su canción y lo llamo "cero talento". Y esa certeza había sido precisamente lo que lo había hecho ser tan imprudente al principio, sentirse tan decidido a borrar la frialdad y la soledad de los ojos de Yuki para sustituirlas por amor.
Era cierto que Shindo Shuichi era optimista por naturaleza. Sabía que en este mundo no existía eso de empezar de la nada. Tenía que construir sobre los cimientos del pasado.
El mismo Yuki había superado su pasado con Kitazawa y había continuado su vida, construyendo un presente sobre las ruinas del dolor causado.
Su amado Yuki había sido lastimado por Kitazawa y de la misma manera, como buscando devolver el golpe, Yuki lo había lastimado a él, al siempre ingenuo y confiado Shuichi Shindo.
Algunos pasados eran más complicados que otros, pensó el cantante con ironía, pero eso no quería decir que dos personas de caracteres opuestos no pudieran construir algo sólido y duradero.
Yuki no debió haber perdido la calma esa noche, pensó Shuichi con una renovada oleada de enfado. Ambos sabían que ya estaba a punto de ceder y aceptar lo que el rubio le ofrecía. No había razón para que se hubiera marchado. No había motivo, a menos que tuviera en cuenta el punto débil que representa la eterna impaciencia y mal humor de Yuki Eiri.
CONTINUARA...