sTrAy HeArT

por Noin Weiß Kreuz Yaoi

 


sTrAy HeArT

 

 

TRACK 5: GROUND ZERO

 

Por que no te bese en el alma cuando aun podía
Por que no te abrace la vida cuando la tenia
y yo que no me daba cuenta cuanto te dolía
y yo que no sabia el daño que me hacia.

Por que no te llene de mi cuando aun había tiempo
por que no pude comprender lo que hasta ahora entiendo
que fuiste todo para mi y que yo estaba ciego,
te deje para luego este maldito ego.

Me dedique a perderte
y me ausente en momentos que se han ido para siempre
Me dedique a no verte
y me encerré en mi mundo y no pudiste detenerme
y me aleje mil veces
 y cuando regrese te había perdido para siempre
 y quise detenerte
entonces descubrí que ya mirabas diferente
me dedique a perderte,
me dedique a perderte...

 

 

De repente, Shuichi tomó una decisión.
-Voy contigo.
-¿Qué? -Yuki lo miró asombrado.
-Ya me has oído, voy contigo -aseguró el cantante con firme obstinación -Finalmente cumpliré tú deseo: iré a conocer a tu hijo.
-Pero...
-Pero nada, Yuki. Sólo tardaré un minuto en meter unas cuantas cosas en una bolsa -dijo el cantante mientras se dirigía a su habitación.
Yuki lo siguió.
-Shuichi, tú no querías ir conmigo esta noche. Voy a cuidar a un niño enfermo, y créeme, ésa no es una de las experiencias más agradables de la vida.
-¿Te has arrepentido de la invitación que me has hecho hace un rato? -preguntó sin molestarse en volverse a mirarlo, mientras sacaba del armario una camisa y ropa interior.
-Bueno, no, pero no querías ir conmigo, y ahora no entiendo...
-He cambiado de opinión -metió toda la ropa en un maletín y lo cerró. Luego dio la vuelta con resolución -Sólo me falta el cepillo de dientes.
Los ojos de Yuki se entornaron cuando el pelirrosa pasó a su lado para entrar en el baño.
-Shuichi, ésta no es la forma en la que yo quería que conocieras a Timmy.
-¿Tienes miedo de que me cause una mala impresión?
Abrió el maletín para meter el cepillo de dientes y un par de cosas más que sacó del botiquín.
-Shuichi, sé razonable. Él está enfermo.
-Vamonos ya, Yuki.
El rubio lo miro fijamente.
-Definitivamente este no es el mejor momento para conocer a mi hijo.
-No me digas que estas tratando de esconder la realidad detrás de una fachada color rosa... sinceramente eso no es propio de ti, Yuki -Shuichi lo miro con ojos retadores -¿No sería mejor que nos marcháramos? Tenemos que recoger la receta y la persona a cargo del niño estará nerviosa.
Yuki maldijo en voz baja, se volvió y empezó a andar hacia la puerta.
-Está bien, si eso es lo que quieres, vamos. Pero te lo advierto, no podré traerte a casa si cambias de opinión dentro de un par de horas. Si vas tendrás que quedarte con Timmy y conmigo hasta mañana.
-Ya lo sé.
Desde la puerta, Shuichi dirigió una mirada rápida y ansiosa a su casa y luego cerró la puerta principal con llave. Yuki tenía razón, quienquiera que hubiese entrado en su casa esa noche, no volvería.
Con un suspiro, se dirigió hacia el coche, mientras guardaba las llaves.
Yuki había encendido el motor del Porsche. Shuichi se sentó a su lado.
-Esto no es una buena idea, lo sabes -le dijo el rubio.
-¿Ir a tu casa contigo? Fue idea tuya -replicó Shuichi inocentemente.
-No sabía que Timmy se iba a enfermar.
-Así es la realidad, Yuki.
Shuichi se recostó en el asiento y se preguntó qué demonios era lo que lo había impulsado a tomar aquella decisión. Hacía apenas una hora, él no tenía la menor intención de ir a casa de Yuki. Sabía que una parte de sí temía conocer a Timmy; no quería añadir una cara y una personalidad a aquel nombre. Pero al ver el brusco cambio que había experimentado Yuki, de enamorado a padre responsable, algo dentro de él lo había hecho ceder. De repente había decidido conocer al niño que ejercía esa influencia sobre Yuki Eiri.
Yuki conducía aprisa. Su atención se dividía entre la enfermedad de Timmy y la actitud de Shuichi. Aquella no era la forma en que él había planeado que se conocieran.
Encontró la farmacia sin ningún problema y dejó a Shuichi en el coche mientras entraba a recoger la receta. Cuando volvió, contempló la cara del cantante a través del parabrisas. En ella no se reflejaban las emociones internas que lo embargaban y Yuki se preguntó en qué estaría pensando aquel chiquillo loco.
Mientras volvía al coche, se le ocurrió que tal vez Shuichi había decidido ir a su apartamento porque quería ver a su hijo bajo condiciones que no eran las ideales. Shuichi quería enfrentarse a la realidad, pero quizá sólo lo animaba el deseo de encontrar algo desagradable que lo ayudara a romper los raídos lazos que aún lo ataban a él.
Yuki arrancó de nuevo y se dijo que ya era demasiado tarde. La suerte estaba echada. La realidad esperaba.
-¿Yuki? -la voz de Shuichi lleno el tenso silencio.
-¿Si?
-Pensé que al niño lo cuidaban Mika-san y Seguchi-san.
-Así es, ellos lo cuidaban. Pero de la noche a la mañana Mika me dijo que definitivamente ni ella ni Tohma seguirían cuidando del niño mientras yo me iba por ahí de seductor contigo.
-¿De donde sacaste a la persona que esta cuidando al niño?
-Me la recomendó Tohma. Es realmente una chica discreta, confiable y amable.
-Yuki, ¿como haré para hacerme entender a Timmy? Tu sabes que eso del idioma ingles nunca ha sido mi fuerte. Apenas se una que otra palabra.
-No te preocupes, Shuichi. Timmy sabe hablar japonés.
-¿En serio? -preguntó asombrado y admirado el pelirrosa -Un niño tan pequeño hablando dos idiomas, ¡genial!
-Sabe hablar japonés, pero aun es muy difícil para él leerlo o escribirlo. Pero es un niño muy inteligente y pronto aprenderá a hacerlo. Siendo él mitad japonés era natural enseñarle a que hablara el idioma de su padre. Ya hemos llegado, Shuichi.
Había poca iluminación en las calles, pero la luz de la luna permitía ver edificios residenciales que mostraban inequívocos signos de opulencia. Shuichi jamas imagino regresar de nuevo a aquel lugar, pero el destino había guiado sus pasos de nuevo a aquel sitio en el que fue feliz e infeliz al mismo tiempo.
Yuki estaciono el Porsche y se bajó sin decir nada. Se dirigió hacia el ascensor sin pararse a mirar si Shuichi lo seguía.
Adentro del ascensor Yuki y Shuichi se miraron fijamente, recordando simultáneamente que en aquel estrecho lugar sucedió su primer beso.
El pelirrosa fue el primero en romper el lazo de sus miradas y observo el pequeño panel que indicaba en brillantes números rojos el piso en el que iban, mientras con cierta nostalgia luchaba por enterrar los recuerdos de aquel estremecedor primer beso que Yuki le dio en aquel sitio.
En cuanto las puertas del ascensor se abrieron, Shuichi salió lo mas rápido que pudo, pero titubeo un poco al pararse frente a la puerta del apartamento de Yuki...
Un lugar lleno de tantos recuerdos, de tantos momentos, de tanto amor, de tanto dolor...
Consciente de todas las emociones que envolvían a Shuichi en ese momento, Yuki saco las llaves y abrió la puerta con manos casi temblorosas.
Tan pronto la puerta se abrió y Yuki la cruzo, una delgada chica de unos veinticinco o veintiséis años pareció tranquilizarse al ver a Yuki.
-Ahora está descansando, Yuki-san, pero cada vez está más inquieto.
-¿Cómo va la fiebre? -preguntó Yuki.
-No ha aumentado, pero su frente sigue ardiendo y cada vez que despierta dice que le duele el estómago.
-¿Ha vomitado?
-No, aún no -la chica dirigió una mirada rápida a Shuichi, que en ese momento dejaba su maletín sobre aquel sofá que le había servido de cama cada vez que discutía con Yuki y este lo echaba de la habitación.
Si, definitivamente ese lugar estaba lleno de demasiados recuerdos... unos muy dolorosos, por cierto.
--Yo... yo siento haberles estropeado la noche.
-No digas eso -dijo Shuichi con una sonrisa tranquilizadora -Has hecho lo que debías al llamar a Yuki.
-Trate de hacer todo lo posible por solucionar el problema y no molestar para nada a Yuki-san, pero realmente Timmy-chan se puso muy mal.
-No hay problema Madoka. De todas maneras yo ya venía para acá cuando llamaste.
-Me alegra saber que no los incomode con mi llamada -la delgada mujer sonrió aliviada y se inclino levemente ante Shuichi -Es un placer y un honor conocerlo Shindo-san. Mi hermana menor es una gran fan suya.
-El placer es mío, Madoka -dijo Shuichi sonriendo ampliamente -hágale llegar un saludo especial a su hermana y mis sinceros agradecimientos por ser mi fan y apoyar mi carrera.
-Ella estará loca de la dicha en cuanto se lo diga y estará aun mas feliz cuando sepa que usted y Yuki-san están de nuevo juntos. La prensa se regodeo con la noticia de su supuesto rompimiento y la partida de Yuki-san a Nueva York. Pero mi hermana ya sabía que todo era pura mentira. Yo por mi parte me alegro mucho de que no sea cierto nada de lo que divulgo la prensa. Ustedes están hechos el uno para el otro -la chica miro su reloj, sin ser consciente de toda la tensión que se formaba en el lugar después de sus palabras -Ya no creo que pase mi autobús, así que será mejor llamar un taxi...
-Nada de eso, Madoka -Shuichi miro fijamente a Yuki -Yo me quedare con Timmy mientras Yuki la lleva a su casa.
-Está bien, Shuichi -respondió el rubio indeciso -quédate cuidando a Timmy. Yo no tardaré más de veinte minutos. ¿Estás lista, Madoka?
La joven asintió.
-Voy por la novela que usted tuvo la amabilidad de regalarme.
Yuki se asomó desde la puerta en la que estaba esperando a Madoka.
-¿De verdad no te importa quedarte solo con Timmy unos minutos?
-No.
Lo miró inquisitivamente pero en ese momento llegó Madoka y no pudo decir más.
-Buenas noches, Shindo-san.
-Buenas noches, Madoka -se despidió el cantante con una dulce sonrisa y una educada inclinación.
Después de que la puerta se cerrara y quedara por fin solo, Shuichi se dedico a mirar alrededor con melancolía. El lugar estaba tal y como lo recordaba.
Avanzó hacia el pasillo que llevaba a la habitación de Yuki y antes de abrir la puerta se le ocurrió que aquel toque formal y sofisticado en el mobiliario no parecía muy adecuado para el hogar de un padre y un niño.
Entró a la habitación y sonrió con tristeza cuando se encontró observando una pequeña figura que estaba hecha un ovillo debajo de las sábanas.
Sabía que su reacción se debía a que no su mente no dejaba de recordarle que una mujer había compartido la vida de Yuki. Y la expresión más evidente de esa presencia había adquirido la forma de un niño pequeño de pelo rubio. Cuando Shuichi se inclinó sobre Timmy para tocar su frente con la palma de la mano, el niño abrió sus hermosos ojos azules.
Por un instante, lo miró asombrado.
-¿En dónde esta mi papá? -preguntó el niño en un pastoso japonés.
De repente, Timmy Uesugi se incorporó y vomitó sobre los pies de Shuichi.

 

Veinte minutos después, Yuki cruzaba la puerta de entrada. Shuichi estaba ocupado con Timmy en el baño, al oírlo, lo llamo.
-¡Ven, Yuki!
-¿Que demonios pasa? -preguntó entrando como tromba.
No tardó en darse cuenta de la situación. Una extraña expresión de mortificación apareció en sus ojos dorados. Dedicó una rápida mirada a Shuichi, que estaba descalzo sobre una alfombrilla gris, ayudando con amabilidad a un inquieto y afiebrado Timmy a enjuagarse la boca.
-Lo siento -murmuró Yuki.
-No tienes la culpa de nada -observó Shuichi -No ha dejado de preguntar por ti.
-Daddy -Timmy extendió los brazos hacia el rubio -Me duele la pancita.
-Lo sé, hijo. No te preocupes, voy a darte algo que te curará. Pero antes voy a ponerte un pijama limpio -Yuki acarició con ternura la cabeza de su hijo.
Timmy permitió que volvieran a vestirlo sin decir nada. Cuando Yuki terminó y lo convenció para que tomara la medicina, Timmy estaba medio dormido.
Shuichi observó a Yuki acostar el niño. Luego se limpió los zapatos. Recordó que la alfombrilla estaba sucia. Buscó en un armario del baño hasta que encontró una esponja y unas toallitas de papel.
Yuki lo miró con un gesto de desagrado cuando se agachó para frotar la alfombrilla.
-Oye, yo haré eso -dijo gruñon -Ve a la sala. Dentro de unos minutos me reuniré contigo.
Shuichi se encogió de hombros y salió. Era obvio que Yuki no quería que él conociera tan pronto los aspectos más desagradables de vivir con un niño, pensó divertido. Se dirigió a la sala y se sentó en el sofá. Unos minutos después, apareció Yuki.
-Te serviré una copa de vino tinto -le comunicó -no hemos podido terminar el que empezamos en tu casa.
-No llenes mucho la copa.
-Toma -le entrego la copa al pelirrosa.
-La fiebre de Timmy no parece muy alta. El médico tenía razón.
-Sí -Yuki carraspeó -Siento lo del vómito. Los niños no tienen mucho control cuando están enfermos.
-No me sorprende. ¿Has dicho que tiene siete años?
-Está a punto de cumplirlos. Estos últimos días han sido muy duros para él. Trasladarlo de Nueva York a Tokyo no ha sido fácil y menos acostumbrarse al cambio de horario. Menos mal que los niños se adaptan fácilmente.
Shuichi asintió pensativo, mientras observaba el perfil de Yuki.
-¿Y qué opinas de los chicos grandes?
Yuki le dirigió una mirada triste.
-Nosotros no somos tan adaptables. Una vez que decidimos lo que queremos, no nos sentimos satisfechos hasta que lo conseguimos.
El sonido de un lamento procedente de la habitación de Timmy, puso en alerta a Yuki.
-Ahora mismo vuelvo -murmuró preocupado el rubio.
Pero se equivocaba, Timmy había recaído y cuando el niño volvió a dormirse de nuevo, Shuichi y Yuki estaban agotados.
-Tengo la corazonada de que ésta va a ser una noche muy larga -dijo Yuki con tono débil -No debí haber accedido a que vinieras conmigo.
-Nos turnaremos para cuidarlo -sugirió el cantante con repentina decisión.
-No seas tonto -Yuki lo miró como si estuviera loco -es mi hijo, debo cuidarlo yo solo.
-Hace un par de horas estabas diciendo que querías casarte conmigo y si eso sucede me convertiré en el otro padre de Timmy -dijo con suavidad el pelirrosa -esto me permitirá saber en qué voy a meterme si es que acepto tu proposición.
-Yo quería que lo conocieras primero -explicó Yuki, frustrado.
-Se llega a conocer a alguien mejor cuando está enfermo, ¿no es así?
Yuki apoyó la cabeza en el respaldo del sofá y sonrió con tristeza.
-No sé porque tengo la sensación de que lo único que has hecho en toda la noche, ha sido ponerme en evidencia.
-Sí, eso es lo que he estado haciendo -Shuichi lo miró burlón.
-No va a ser fácil y tú lo sabes.
-¿Qué es lo que no va a ser fácil?
-Mira, ya sé por que estas aquí. Para reunir armas que puedas usar después para convencerte de que es mejor que rechaces mi oferta. Estas buscando razones para alejarte de mí. Ya sé que tú piensas que si esta noche conoces lo peor olvidarás por completo todo afecto que yo todavía te pueda inspirar.
-No lo sé -dijo Shuichi con sinceridad -Lo único que sé es que estoy aquí y que durante el tiempo que esté, no hay ninguna razón por la que tengamos que estar dando vueltas y más vueltas al asunto de tu hijo. Ahora, ¿por que no me prestas una cobija para poder taparme esta noche?
Yuki se enderezó de repente.
-Lamento decirte que tendremos que compartir este sofá -dijo entre dientes -y si estas decidido a ir al fondo de una vez, debes hacerlo por completo, tendrás que dormir conmigo.
-Yuki, no pienso acostarme contigo -contestó Shuichi tenso -Lo digo en serio.
-No te preocupes -gruño el rubio, poniéndose de pie -Tengo a un niño enfermo y créeme, no me siento especialmente apasionado. Además, como bien sabes, Timmy esta ocupando mi habitación y mi cama y estando así de enfermo es mejor dejarlo dormir solo.
-Este sofá es apenas para una persona.
-No te preocupes. Este sofá es un sofá-cama. Nunca te diste cuenta, pero si lo empujas de este lado se despliega y se vuelve cama -Shuichi lo miro sorprendido. ¡Miles de veces había dormido en ese estúpido e incomodo sofá y hasta ahora se enteraba que se podía convertir en una cómoda cama! -y puedes estar tranquilo -continuó hablando Yuki mientras acomodaba unas improvisadas almohadas -como veras es lo suficientemente ancho. No tendrás ningún problema en esquivarme. Podremos compartir este sofá-cama sin llegar a rozarnos ni una sola vez.
Es probable que esta ultima afirmación hiciera que Shuichi se callara y no protestara más. De pronto Timmy gritó de nuevo desde la otra habitación.
-Es tu turno -dijo Yuki con calma. Sus ojos dorados tenían un brillo de reto.
Shuichi lo miró por un instante. Luego dio la vuelta en silencio para ir al lado de Timmy. Media hora después, cuando lo dejó sumido en un sueño intranquilo, salió para encontrarse con una sala silenciosa y oscura. A pesar de la negra oscuridad, pudo ver a Yuki durmiendo inquietamente. Shuichi se detuvo a centímetros de aquel amado rostro y lo acarició durante un rato. Sus pensamientos estaban volviéndose peligrosamente tiernos. Estaba a punto de inclinarse para besar aquellos tentadores labios cuando Timmy gritó llamando a su padre.
Inmediatamente Shuichi retrocedió al tiempo que Yuki se sentaba y parpadeaba mientras miraba al cantante.
-Descansa un poco -murmuró el rubio y salió corriendo.
Shuichi respiró profundo y se sentó en la orilla de aquella improvisada cama. Pensó que debía intentar descansar. Desde luego aquella noche no tendría que preocuparse por defenderse de un asalto apasionado por parte de Yuki Eiri.
Pensándolo bien, el problema de buscar un sitio dónde dormir era insignificante. Timmy no mejoraba. Poco después de medianoche, Shuichi se quedo solo en boxers para estar más cómodo, pero Yuki pareció no darse cuenta, o no importarle. El rubio se quedó dormido con los pantalones puestos. Para las tres de la mañana, los dos se levantaban como autómatas cada vez que Timmy lloraba. La noche se convirtió en una interminable serie de viajes al baño con Timmy.
Shuichi se quedó dormido alrededor de las tres y media de la mañana. Despertó con un sobresalto tres horas después y se dio cuenta de que el lado del sofá-cama que Yuki había ocupado estaba vacío. No había vuelto de su último viaje de la habitación donde descansaba su hijo.
Se incorporó lentamente y se coloco el pantalón. Luego salió al pasillo para dirigirse a la habitación de Timmy. Cuando entró encontró dormidos al padre y al hijo en la cómoda cama.
Aquella escena lo hizo sonreír. Decidió que sin importar la actitud de Yuki hacia él, era un buen padre. Eso decía mucho de un hombre, y Shuichi lo sabía. El mundo necesitaba muchos buenos padres.
Se acercó despacio a la cama, con la intención de tocar la frente de Timmy; la encontró más fresca. Pero al agacharse a tocar la frente del niño advirtió que un calor anormal emanaba del cuerpo de Yuki.
-Oh, no -murmuró y puso su mano sobre la frente del rubio.
Su piel estaba demasiado caliente. Yuki abrió los ojos y lo miró.
-Estás demasiado caliente, Yuki -le dijo con suavidad el cantante -Creo que Timmy te ha contagiado.
-Será mejor que no te acerques a mí -le ordenó Yuki con decisión -Me parece que voy a vomitar -se levantó con dificultad y se dirigió al baño.
Apenas pudo llegar.
Aquel era sin lugar a dudas, uno de los momentos menos elegantes en los anales de la seducción, penso Yuki poco tiempo después, cuando se encontraba de nuevo tumbado en la cama con el ceño fruncido.
Maldijo su suerte mientras se incorporaba una vez mas y corría nuevamente al baño para vaciar su revuelto estomago.
Este si que era su peor momento y para su desgracia, Shuichi estaba presenciándolo todo desde primera fila...

 

CONTINUARA...