sTrAy HeArT

por Noin Weiß Kreuz Yaoi

 

sTrAy HeArT


Disclaimer: No gano, no pierdo. Todo es de sus respectivos autores.
Pareja: ¿Yuki x Shuichi?

 

TRACK 4: TIME IN MY HEART

 

“No se siente pasión ni se enamora uno de quien se le parece”
 

 

Un silencio incomodo, tenso y terriblemente insoportable se instalo en aquella cocina después de que Ryuichi notara finalmente la presencia de Yuki.
Sintiéndose derrotado, Yuki se puso de pie y empezó a caminar hacia la puerta. No podía estar ni un segundo más en ese lugar.

-No se preocupen. Sigan con lo suyo -les dijo Yuki antes de abrir la puerta -Lamento haber venido a molestar -miró única y exclusivamente a Shuichi -No volveré a insistirte mas, ahora lo entiendo todo.

-Alto ahí, Yuki Eiri -la autoritaria voz de Ryuichi Sakuma en su versión adulta lo detuvo cuando empezaba a girar el picaporte -usted no se va a ir hasta que hablemos.

-Sakuma-san... -iba a protestar Shuichi. Pero Ryuichi lo interrumpió.

-Shuichi, ¿por que no vas y te vistes? Mientras, Yuki y yo hablaremos calmadamente en la sala -tomo a Shuichi de los hombros y le dio un rápido beso en la frente.

-Usted y yo no tenemos nada de que hablar, Sakuma-san. Creo que ya anoche me lo dijo todo.

-No todo, aun quedan cosas por decir.

-No me interesan -aseguró Yuki mientras Shuichi pasaba por su lado evitando mirarlo.

Ryuichi espero a que Shuichi saliera del lugar.

-¡Si le interesan!, y de una maldita vez le digo que nada es lo que esta pensando.

-¿Y que se supone que estoy pensando? -pregunto Yuki enfadado.

-Que Shuichi y yo nos acostamos.

-¿Y no es cierto?

-No, no es cierto -le aseguro el vocalista de N.G gruñendo -Me habría encantado, no lo niego. Pero Shuichi no me dejo que lo tocará.

Yuki se sintió renacer al escuchar aquellas palabras. Mas calmado decidió escuchar a Ryuichi.

-Creo que estaríamos mas cómodos en la rustica sala de Shuichi.

-Estoy de acuerdo con eso, Yuki-san -dijo Ryuichi sonriendo tranquilamente mientras seguía a Yuki hasta la poco amueblada sala. Espero hasta que el rubio se sentará para él también tomar asiento y empezar a hablar -Yo necesito saber Yuki-san, que es lo que pretende con Shuichi.

-No pretendo nada malo, solo deseo volver a tener con él una relación. Que regrese a mi lado.

-¿Y que ganaría él si regresa con usted? Shuichi esta cansado de regresar una y otra vez a su lado para volver a pasar por lo mismo.

-No volverá a pasar por lo mismo -Yuki se sentía y se veía cansado -He cambiado Sakuma-san, amo a Shuichi y quiero ofrecerle una relación estable, quiero hacerlo tan feliz como él solía hacerme a mi.

-¿Y que hay de su hijo? -le pregunto Ryuichi sin ceder terreno, no entregaría a Shuichi hasta no estar completamente seguro de que estaría feliz y seguro al lado del rubio -Shuichi asegura que usted quiere regresar con él solo porque necesita alguien que cuide del niño.

-¡Eso no es cierto, maldita sea! -Yuki golpeo con el puño el brazo del sofá donde estaba sentado -Yo no estoy buscando una niñera, como Shuichi esta pensando. Lo que yo estoy buscando es una persona a la cual amar, en la cual pueda confiar y Shuichi es aquella persona. Si quisiera una niñera para mi hijo, sencillamente buscaba una agencia y contrataba una.

-Shuichi al igual que usted, tiene miedo de ser herido nuevamente. Él teme que usted vuelva a abandonarlo algún día y todos sabemos que si eso vuelve a pasar, Shuichi no lo superara esta vez.

-Se que Shuichi tiene motivos para dudar de mi, se que no he sido una persona muy amorosa ni amable, pero también se que amo a Shuichi.

-No puedo creer solamente en sus palabras, necesito hechos, pruebas...

-Las tendrá, usted y Shuichi las tendrán siempre y cuando me den la oportunidad de demostrar que lo que digo es cierto.

-Por mi no se detenga, Yuki-san. Por alguna extraña razón confió en usted. Pero le advierto que si vuelve hacer llorar a Shuichi yo no tendré mas remedio que alejarlo para siempre de usted.

-¿Me dejara el camino libre así de fácil? -pregunto levemente asombrado el rubio -¿No piensa interponerse y arrebatarme a Shuichi?

-Si el destino de Shuichi es a su lado, que así sea. El destino es una cosa con la que no se puede luchar Yuki-san. Yo creo firmemente en el destino, aunque muy a menudo somos capaces de retorcerlo de tal manera que al final parece no existir -dijo Ryuichi mirando seriamente a Yuki No importa lo que yo haga por retorcer el destino, no importa lo que haga por llamar la atención de Shuichi, nada de eso importa porque después de todo él no esta destinado a mi.  Y si Shu es feliz a su lado, yo también seré feliz por él.

-Gracias...

-No me agradezca Yuki-san. No lo hago por usted, lo hago por Shu.

-De todas maneras, gracias -Yuki sonrió agradecido, pero rápidamente la sonrisa se borro de sus labios -¿Puedo preguntarle algo?

-Supongo que si...

-¿Que hubo exactamente entre Shuichi y usted cuando yo me fui?

Ryuchi permaneció en silencio por unos segundos, Yuki pensó que el cantante no le iba a contestar nada, pero se sorprendió cuando inesperadamente Ryuichi confesó:

-Tuvimos algo breve y secreto, nunca entendimos como en medio de todo surgió ese extraño e inesperado romance. Shuichi en medio de su dolor se refugio en mi y cuando lentamente recupero su confianza y seguridad, y pudo curar sus heridas emocionales me pidió que saliéramos. Yo acepte sin dudarlo ni un instante, sabia que él me necesitaba de una manera diferente a la que necesitaba a su amigo Hiro. Además, Shuichi siempre me ha gustado, así que cuando él me pidió que lo intentáramos, yo estaba más que feliz. Solo duramos un mes y pocos días, yo fui el que termino con la relación.

-¿Por qué? ¿No se supone que estar con Shuichi era su sueño hecho realidad?

-Porque Shuichi lo buscaba a usted en mi, y yo no podía ser mas que Ryuichi, nadie más. No podía ni sabia como ser otra persona.

Yuki lo miro con asombro y se conmovió levemente al ver el dolor reflejado en los bonitos ojos de Ryuichi.

-Cada beso y cada caricia que Shuichi me daba iba dedicado a usted, él no dejaba de pensarlo a pesar de todo y hasta dormido lo llamaba. Si, así es -confirmó Ryuichi adelantándose a la pregunta que Yuki le iba hacer -dormí con Shuichi pero fue solamente una vez. Aquella vez Shuichi no era del todo consciente de lo que hacia, estaba algo ebrio y despechado, se arrojo a mis brazos y una cosa llevo a la otra hasta que finalmente termine con él en la cama haciéndole el amor, pero no fue mi nombre el que grito cuando lo poseía, era el suyo Yuki-san. Esa noche Shuichi pensaba que era usted él que lo tomaba y no se imagina la cara de desilusión que puso cuando despertó y me vio a mí en lugar de a usted acostado a su lado. Eso nos alejo un poco, yo me sentía triste porque no lograba a pesar de todos mis esfuerzos que Shuichi lo olvidara del todo. Las heridas ya estaban curadas y casi volvía a ser el mismo, pero Shuichi seguía pensando en usted.
Se que no debería de estar diciendo esto ya que es algo privado y por lo que leo en su mirada se que se siente traicionado, pero no olvide que todo esto sucedió por su culpa.

-Aunque no lo parezca, lo comprendo. Y aunque me duele saberlo, solo puedo admitir que como usted lo dice, todo fue mi culpa.

-Espero que esta intimidad revelada no llegue a oídos de Shu.

-No se preocupe, Sakuma-san. De mi parte Shuichi jamás se enterara que se lo que paso entre ustedes.

-Bien, iré a terminar de vestirme -Ryuichi se puso de pie y sonrió de manera infantil -espero que Ryuichi na no da y Kumagoro na no da puedan ser algún día amigos de Yuki-san.

Yuki sonrió forzadamente ante el inesperado cambio del cantante.

-Ehhh, si, supongo que podemos intentarlo -el rubio le ofreció su mano, no del todo seguro de querer ser su amigo.

-¡Genial! -grito Ryuichi con ojitos llorosos y mejillas sonrojadas, mientras apretaba la mano de Yuki con sus dos manos y la movía de manera exagerada de arriba hacia abajo casi provocando que el hombro se le dislocara al rubio -En cuanto se lo cuente a Noriko se morirá de envidia y se pondrá aun mas envidiosa cuando vea el autógrafo que tu me darás en cuanto pueda. Kyaaa, ojala que sea muy pronto, así podré enmarcarlo como enmarque el autógrafo de Shuichi -de algún lugar Ryuichi saco un pañuelo y empezó a morderlo de una punta mientras sus ojos pasaban de ese bonito tono claro a uno muy oscuro. Grandes lagrimas amenazaban con desbordarse -buaaaaaaaaaaa, estoy tan emocionado de que Yuki sea amigo de Ryuichi y Kumagoro na no da.

-Si, que gran honor ser su amigo -Yuki forzó una sonrisa mientras una ceja empezaba a temblarle y un tic se apoderaba de su ojo -y también ser amigo de su... eh... conejo rosa. ¿Podría por favor soltar mi mano, Sakuma-san?

-Ohhh, claro -acto seguido soltó la mano y sin decir ni una sola palabra mas se encamino hacia la habitación de Shuichi dando ridículos saltitos.

Yuki se masajeo el hombro y después la cabeza. La insoportable voz chillona e infantil de Ryuichi aun resonaba en su cabeza provocándole un leve dolor de cabeza y una leve irritación a sus nervios. Si antes ese hombre le parecía extraño, ahora le parecía extraño y anormal. Ryuichi era mas que perfecto para cierta personita que él conocía, además si juntaba a Ryuichi con esa personita se aseguraría de que Ryuichi no revoloteara mas  alrededor de su Shuichi. Con una sonrisa socarrona, Yuki saco su teléfono móvil y marco rápidamente el número de su alocado hermanito menor.

-Hola, habla el maravilloso y guapo Tatsuha -la voz sensual de su hermano le irrito aun más los nervios -¿quien tiene el placer de hablar conmigo?

-¿Podrías dejarte de estupideces, Tatsuha? ¿Es que acaso tienes que ser anormal hasta contestando el teléfono?

-¡Eiriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! -aquel berrido aumento el dolor de cabeza de Yuki, una vena empezó a latir en su frente -Eiri, que emoción que me llames. ¿Adivina que?

-¿Que? -pregunto Yuki empezando a arrepentirse de aquella llamada.

-¿Recuerdas la casa que esta frente al templo?

-Ajá.

-¡Pues un chico bastante guapo se acaba de mudar a ella! ¡Y eso no es todo, tiene una novia súper linda! ¿Crees que quieran hacer un trío conmigo?

-¿Por que no les preguntas? -dijo Yuki empezando a perder la paciencia.

-Buenoooooo estaba pensando en invitarlo a cenar un día de estos... ya sabes que es bueno forjar amistad entre vecinos... y pues después tomar algunos tragos y...

-Tatsuha, ¿aun estas interesado en que te presente a Ryuichi Sakuma? -le pregunto Yuki interrumpiendo la parte pervertida que su hermano estaba a punto de relatar. Por un minuto que a Yuki se le hizo eterno, Tatsuha permaneció en total silencio.

-¿Hola? ¿Tatsuha, sigues ahí?

-EIRIIIIIIIIIIIII -el agudo grito taladro los tímpanos de Yuki -¿que clase de pregunta es esa? ¡Claro que estoy interesado en que me presentes a mi Honey Ryuichi!

-Bien, pues el milagro se te ha hecho. Después de meditarlo una y otra vez he decidido que si te haré el favor que tanto me has venido pidiendo.

-Hermanito me alegra de que al fin te apiadaras de mí. ¿Le pedirás a Tohma que me lo presente? Mira que miles de veces se lo he pedido a Mika pero ella se niega a ayudarme.

-No hay necesidad de pedirle nada a Mika o a Tohma, yo soy amigo de Ryuichi Sakuma y puedo presentártelo sin necesidad de intermediarios.

-¿Te volviste amigo de mi Honey Ryuichi? ¡Sugoi! -la vena en la frente de Yuki se hizo mas grande -¿verdad que esta como para una larga e interminable sesión de sexo ardiente?

-En vista de que estas tan emocionado y ansioso por conocerlo, te lo presentare lo mas pronto posible, no hay duda de que se llevaran bastante bien...

-Eiri -inesperadamente, la voz de Tatsuha se torno seria -¿como van las cosas con Shuichi?

-Mas o menos.

-¿Ya sabe de la existencia del niño?

-Sí, ya sabe que tengo un hijo.

-¿Y como se lo ha tomado?

-No muy bien que digamos.

-¿Crees que te perdonara y regresara contigo? Mika asegura que Shuichi estaba demasiado herido y resentido como para perdonarte y volver a tu lado.

-Estoy haciendo todo lo posible para que eso suceda -Yuki escucho pasos que se acercaban -tengo que dejarte ya, Tatsuha. Saluda a papá de mi parte.

-Vaaaleee y no olvides que prometiste presentarme a Ryu-chan.

-A penas el templo te de un tiempo libre avísame y arreglare todo por acá para que se conozcan.

-No te preocupes Eiri, mas pronto de lo que imaginas estaré por allá -la voz de Tatsuha sonaba emocionada -¿Eiri?

-¿Hmm?

-¿Me prestaras a Shuichi para hacer un lindo trío con mi Honey Ryuichi?

Yuki ni siquiera se tomo la molestia de contestar, simplemente suspiro irritado y oprimió el botón de apagado sin detenerse tampoco a despedirse de su hermano. Dos segundos después, Shuichi se paro frente a él con la mirada baja y los nervios de punta.

-Shuichi, tú y yo tenemos que hablar seriamente.

-No creo que tengamos nada de que hablar, Yuki.

-Yo creo que sí hay mucho de que hablar, Shuichi. Anoche me arrinconaste deliberadamente en el restaurante, me probaste y actuaste de esa manera desagradable en lugar de preguntar directamente sobre el niño.

Shuichi se dio por vencido, ahora era el momento de hablar sobre el hijo de Yuki.

-Está bien Yuki, supongo que todo esto era inevitable.

-¿Te parece bien que te invite a comer algo?

-No tengo apetito Yuki.

-¿Que tal si te invitó a tomar un delicioso Capuchino?

-Un Capuchino suena interesante.

-¿Y donde esta Sakuma-san?

-Terminando de vestirse, en unos segundos estará con nosotros.

Tal y como Shuichi lo dijo, unos segundos después Ryuichi se reunió con ellos. Yuki se ofreció a llevarlo hasta la casa de Noriko. Después de una despedida llena de lágrimas, pucheros y mil tonterías más, Ryuichi se bajo del coche sacudiendo emotivo el pañuelo a manera de despedida.
Yuki se sorprendió al mirar su reloj y descubrir que ya era más de medio día. Ni siquiera había notado en que momento el tiempo había transcurrido tan rápidamente.

-¿Te parece bien este lugar, Shuichi? -pregunto el rubio de manera casual.

-Si -Shuichi se permitió sonreír un poco -solo si aquí preparan un buen Capuchino.

-No solo es un buen Capuchino -Yuki le devolvió la sonrisa -es el mejor de la ciudad.

Entraron y se sentaron en la mesa mas apartada, para lo que iban a hablar era necesaria mucha intimidad.
Pidieron los Capuchinos y solo cuando el camarero dejo las aromáticas bebidas y se marcho haciendo una leve reverencia, el rubio disparo la primera pregunta de manera directa.

-¿Desde cuando lo sabes? -le pregunto Yuki mirándolo fijamente.

-Lo de tu hijo lo se desde hace muy poco. De casualidad escuche una conversación entre Seguchi-san y Mika-san.

-Se llama Timmy -la voz de Yuki era un poco áspera.

-Timmy -repitió Shuichi con suavidad. Ya tenía un nombre para referirse al hijo de Yuki: Timmy.

-Tiene siete años -continuó Yuki con frialdad -es rubio de ojos azules.

-¿De verdad? -Shuichi no supo decir otra cosa.

-Así que esa escena de anoche se la debo a los chismes de Tohma y Mika -dijo Yuki en tono meditativo, mientras sorbía su bebida.

-Ellos no sabían que yo estaba escuchando su conversación acerca del niño.

-Timmy.

-Lo de Timmy -repitió Shuichi sintiéndose infeliz.

La insistencia de Yuki de que usara el nombre de su hijo era deliberada y Shuichi lo sabía. Quería obligarlo a pensar en el niño como un individuo.

-La escena de anoche, como tú la llamas, se debe a que estaba furioso porque no me lo habías dicho. Quería obligarte a confesar por que me has pedido que me case contigo. Me has asegurado que, a pesar de todo lo que me hiciste, nunca serías capaz de mentirme. Bueno, por lo que a mi concierne, mantener a Timmy en secreto esta muy cerca de ser una mentira.

-Estás actuando como si te acabaras de enterar de que tengo una amante en vez de un hijo.

-No puedes entender como me siento -Shuichi cerró los ojos con desesperación -Tú nunca me has entendido. Reconstruir lo que una vez tuvimos, es un error. Como de costumbre, tú sólo estás buscando la manera más rápida de conseguir lo que quieres. Hace unos meses era acostarte con alguien tonto como yo y vengarte por lo que te había hecho Kitazawa. Ahora necesitas una niñera para... para Timmy.

-Maldición Shuichi -los ojos de Yuki eran implacables y amenazadores -¿De donde demonios sacas que te quiero como niñera para mi hijo? ¡A veces eres realmente estúpido! En momentos como este me da por pensar que tus neuronas se han atrofiado.

Shuichi se puso pálido. Se sintió como si Yuki lo hubiera golpeado. Miro con asombro a Yuki y apretó los puños.

-Como siempre tú tienes la ultima palabra y toda la razón -murmuro el pelirrosa con fiereza.
Yuki levantó la cabeza bruscamente. Sus ojos dorados buscaron los violáceos de Shuichi.

-¡Demonios, Shuichi! -exclamó irritado, soltando la taza de manera brusca sobre la mesa -No quise decir lo que has entendido.

-¿No quisiste? Creo que lo has hecho de una forma muy clara. ¿Me llevas a casa o me voy en un taxi?

-No dejare que te muevas de aquí -gruño el rubio -Shuichi lo siento, no quise decir lo que entendiste. Solo lo dije porque estaba enfado.

-Parece que siempre me eliges para desahogarte -replicó el cantante.

-No me gusta que pienses que solo te quiero a mi lado para convertirte en la niñera de Timmy. Ya se lo dije a Sakuma, si yo quisiera a una niñera simplemente iría a buscarla a una agencia y ya. Yo te quiero a mi lado Shuichi, porque descubrí que la vida no es vida sin ti, porque te amo, porque no soporto mas despertar sin el calor de tu cuerpo, sin tus besos de buenos días, no soporto mas vivir en aquel apartamento vacío en el que flota tu aroma. No lo soporto más, Shuichi. Estoy enloqueciendo sin ti.

Al escuchar la desesperación con que Yuki decía esas palabras, el pelirrosado no atino mas que a verlo de una manera indescifrable.

-Aun no me crees, ¿verdad? -pregunto Yuki, sin saber como interpretar la mirada de Shuichi -Mientras estuve en Nueva York solucionando la custodia de mi hijo y escribiendo mi nueva novela, no pude dejar de pensar en ti, aun cuando me lo propuse una y otra vez. Hace apenas un mes termine de escribir la novela y cuando la leí completa para mirar que retoques necesitaba, descubrí que tú estabas plasmado en cada página, en cada palabra, en toda la historia... Sin darme de cuenta, te puse allí, como el dulce protagonista -con voz modulada, Yuki empezó a relatar un trozo de su novela: "-Aquel guapo chiquillo parecía hecho de todo tipo de materiales terrenales... tal parecía que Dios cuando había decidido crearlo y habiendo agotado todos los materiales sólidos en los demás seres humanos, entro en un dilema y después de profunda meditación, hizo esto: Tomó la belleza del cielo, las suaves curvas de la olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo
del sol, las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento, la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola, el exquisito canto de las aves, la suavidad de la pluma del cisne, la pureza de la nieve, la dulzura del azúcar, la travesura y curiosidad del gato, el ardor del fuego y la fiereza de un tigre. Mezcló tan desiguales ingredientes hasta formar a aquel chiquillo y al terminar tan maravillosa obra humana, lo puso sobre la faz de la tierra para amar y ser amado. Y aquel chiquillo tan especial, la creación mas perfecta y única de Dios, se encontró en su largo vagar por la tierra a un ser tan opuesto a él, como lo eran el día y la noche. Aun así, ese chiquillo amo a aquel ser tan diferente hasta que aquel ser decidió renunciar a él y se marchó.
Sin mirar atrás, abandono a aquella perfecta creación divina y mientras seguía su camino, Dios preocupado se acerco a aquel hombre para preguntarle: < ¿Por que has abandonado a tan único y maravilloso ser humano? >.
El hombre sorprendido contesto: Señor, el chiquillo que pusiste en mi camino me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla intensamente, llora sin motivo, se divierte haciéndome perder la paciencia y es por eso que me fui de su lado y renuncie a él, perdóneme Señor, pero NO PUEDO VIVIR CON ÉL.
< Bien, -contestó Dios -si esa es tu decisión y tu explicación, yo la acepto. -Y luego desapareció ocultándose una vez mas en su inmenso cielo >.
Pasó una semana, y el hombre volvió al lugar donde había abandonado al chiquillo y lloro desconsoladamente al no encontrarlo por ningún lado. Al verlo llorar tan desgarradamente Dios se volvió a materializar ante él y le pregunto: < ¿Por que lloras? >.
Entre sollozo y sollozo el hombre respondió: Señor, me encuentro muy solo desde que renuncie al chiquillo que pusiste en mi camino... él cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermoso a la vista y suave al tacto. Devuélvemelo, ponlo de nuevo en camino, por favor, porque NO PUEDO VIVIR SIN ÉL".

Cuando Yuki termino de relatar esa parte de su novela, miro a Shuichi expectante. El cantante le devolvió la mirada, mostrando cierta sorpresa en sus irises violáceos. Después, aquella mirada se mostró enternecida, impresionada y emocionada. Yuki aprovecho aquella conmovida mirada violeta y puso su mano sobre la de Shuichi apretándola amorosamente.

-Al igual que el hombre de mi novela no puede vivir sin su chiquillo, yo tampoco puedo vivir sin ti, Shuichi.

-Yuki, yo...

-Sshh -Yuki acerco la mano de Shuichi a sus labios y la beso -Déjame que te aclare de una vez por todas las cosas.

Shuichi no dijo nada, solo se limito a mirar a Yuki y a través de su mirada le dijo que continuara, que estaba dispuesto a escucharlo hasta el final.

-Cuando tu apareciste en mi vida, cuando ese Dios que te moldeo con tanta perfección te puso en mi camino, yo estaba pasando por una etapa de furia, desconfianza e irracionalidad. La presión de mi padre para que me casara con Ayaka era insoportable, la constante manía de Mika de intervenir en mi vida y la agobiante amistad de Tohma eran algo que fastidiaba mi poca paciencia, y para colmo el no poder conseguir en ese momento la custodia de Timmy empeoraron las cosas haciendo que finalmente mis nervios y mi mal genio se desbordaran hasta el punto de que todo eso mezclado con lo que Yuki Kitazawa me había hecho, terminara convirtiéndome en una persona cínica, mordaz, desconfiada y totalmente insensible. Sabía que no podía volver a confiar en nadie, porque todos parecían simplemente querer usarme, burlarse de mi, manipularme. En ese entonces pensé: "Si el mundo esta dispuesto a usarme, ¿por que no habría yo de hacer lo mismo?". Y entonces empecé a usar y tomar todo lo que la gente me daba sin preocuparme por nadie mas que por mi mismo. Hasta que me harte, me canse de todo y decidí aislarme del mundo, me encerré aun mas en mi y me dedique a escribir como loco de día y de noche sin descansar. Durante todo ese tiempo no sentí el menor interés en volver a tener aventuras. Además, la mayoría de las personas que me conocían fueron lo bastante inteligentes para mantenerse a distancia de mi ira, de mi crueldad.

-Menos yo -agrego Shuichi en un susurro.

-Menos tú -acepto el rubio con suavidad -Pero yo creía que habías visto algo de la rabia que me invadía, ¿no fue así, Shuichi?

-Sí -admitió con la mirada fija en una de las tantas ventanas de aquel agradable lugar -La vi.

-Pero no te importo. Te arriesgaste conmigo porque viste algo más que la ira, ¿no es así?

-Me engañe estúpidamente.

-No -dijo Yuki -Te enamoraste de mí. Lo supe entonces. Lo supe y me odié por dejar que te pasara, aun cuando trataba de convencerme de que eras un chiquillo tonto y confiado y que merecías lo que te esperaba. Nunca quise llevarte a la cama más de una o dos veces, Shuichi. Lo único que quería probar es que podía amarte y dejarte cuando me cansara de ti. Pero muchas semanas después de conocerte y vivir contigo, me desperté una mañana y me di cuenta de que comenzaba a perder el control de las cosas. Me estaba enamorando de ti y sentí pánico. A decir verdad, yo estaba enfadado conmigo mismo, había cometido un error y no sabía cómo. Había dejado que tu dulzura y encanto me atrapara, y eso no formaba parte del plan. Tenía que huir, por eso decidí irme a Nueva York.

Shuichi permaneció en silencio, escuchando con el alma en vilo.

-Entonces, para completarlo todo, recibí un correo electrónico de mi abogado. Allí se me informaba que por fin los tribunales me daban la custodia de mi hijo. Eso me motivo aun mas a irme para Nueva York y alejarme de ti lo que supuestamente seria para siempre. Pero como ya te dije, ni siquiera allí pude sacarte de mi mente. Y aún cuando no hubiera obtenido la custodia física de Timmy, tarde o temprano hubiese llamado a tu puerta. No me importa lo que digan los chismosos amigos de Ayaka; un hombre soltero con hijos no sólo se casa con otra persona para darle una niñera a su hijo. Podría contratar a alguien que lo hiciera. Te quiero para que seas mi pareja, mi amante y mi esposo en todo el sentido de la palabra. Quería convencerte de ello antes que conocieras a Timmy.

-¿Por que nunca antes me hablaste de... de Timmy? -todavía le resultaba difícil a Shuichi pronunciar el nombre del niño. De alguna manera, el cantante sabía que no quería dar al niño una identidad real. Sería más fácil no interesarse por él.

-Tú sabes que no era el tipo de persona que contara su vida privada. Ni siquiera te había contado del todo mi historia con Kitazawa.

-Tienes razón -acepto Shuichi -Todo lo que supe de tu vida me lo contó Mika -Shuichi apretó entre su mano la mano de Yuki -Pero, ¿por que no me lo dijiste en cuanto regresaste? Tuve que enterarme por medio de Mika y Tohma de la existencia del niño.

-Te puede sonar extraño, pero estaba reservándolo para el caso de que fallara mi intento de reconquista contigo -explico Yuki con calma -Pensé que si fracasaba, siempre me quedaba el recurso de usar artillería pesada, por llamarlo de algún modo. Me dije que podrías ser capaz de resistirte a mí, pero era probable que no te resistieras a mi hijo. En cierta manera no quería hablarte de Timmy antes, porque quería estar seguro de que me amabas por mi mismo. Yo sabía de antemano que ibas a amar a Timmy. No quería tu consentimiento por él... a menos que no tuviera otro medio de conseguirte.

Al oír el comentario de Yuki, acerca de ser amado por él mismo, Shuichi sintió un inmenso desconsuelo. Yuki quería estar seguro de él y viceversa. Era irónico y desalentador al mismo tiempo.

-Yo.. yo quiero regresar ya a mi casa, Yuki -pidió Shuichi con mirada suplicante.

Yuki termino su Capuchino y luego de dejar algo de dinero sobre la mesa, salió de allí caminando muy pegado a Shuichi. Le abrió la puerta del coche y de inmediato Shuichi se refugió en el cálido interior.
El silencio que los acompaño duro hasta que Yuki se estaciono frente a la casa de Shuichi.

-¿Shuichi? ¿Estas bien?

-Creo que has dado por hechas muchas cosas, Yuki -fue todo lo que dijo Shuichi abriendo la puerta del coche y se bajó de el.

Yuki lo siguió por el camino que conducía a la puerta principal, le quito las llaves de la mano y las introdujo en la cerradura.

-No he dado por hechas muchas cosas. Estoy seguro de nuestros sentimientos, Shuichi. He tenido cuatro meses para pensarlo, pero debo reconocer que no he llevado la situación demasiado bien. Debí haberte hablado de Timmy antes.

-Claro que debiste haberlo hecho -dijo Shuichi, entrando en su casa.

-Debo reconocer que me he equivocado, Shuichi, pero eso no cambia nada.

-No se que pensar de todo esto, Yuki -el cantante dejó caer su chaqueta amarilla encima de una mesa -Además, aun no me has contado quien es la madre de Timmy ni que paso con e... -su voz se ahogó al mirar hacia la cocina y ver que la puerta trasera se cerraba bruscamente.

Shuichi gritó, más por rabia que por miedo. Estaba demasiado furioso para asustarse. Rápidamente corrió hacia la cocina.

-¡Shuichi! ¿Que demonios pasa? -Yuki lo agarró de la cintura justo en el momento que el cantante atravesaba la puerta -¿Que diablos te pasa?

-¡Alguien estaba allí! -jadeó, tratando de liberarse de las manos de Yuki -Un intruso estaba en mi casa. Ha salido por la puerta trasera. Suéltame, Yuki.

-No seas baka. Llama a la policía. Yo intentaré darle alcance -decidió Yuki y salió corriendo.

Shuichi se quedó mirando hacia afuera durante algunos segundos antes de levantar el auricular. No podía creer que alguien hubiera entrado en su casa. Aquello era una violación a su intimidad. Tal vez debiera pedirle prestada una pistola a K-san, y conseguirse un perro; un perro grande. ¿Cómo se atrevía alguien a entrar a su casa sin su permiso? Sus manos temblaban de ira mientras marcaba el teléfono de la policía.

Bastante tiempo después Yuki descansaba sentado en la poco amueblada sala mientras saboreaba una copa de vino tinto.
Observaba a Shuichi con una mirada incierta, sin saber como actuar con él. Estaba todavía tenso e inquieto, a pesar de que ya había dado un par de sorbos a la copa de vino tinto que Yuki le había servido, después de irse los policías. El cantante estaba sentado cerca de él con una expresión que reflejaba su agitación interna.

-Estas cosas suelen ocurrir con más frecuencia en el mundo entero. Menos mal que todavía no tienes cosas de gran valor. Tal vez haya sido mayor la sorpresa del intruso al descubrir que ha entrado en una casa casi vacía.

-Olvidas el televisor. Ni siquiera lo ha tocado.

-Quizá llegamos antes de que haya tenido oportunidad de robarlo.

-¡Estaba aquí, en mi casa! ¡Andando por este suelo, tocando mis cosas! ¡No tenía derecho a estar aquí! -bebió otro sorbo de vino y miró desafiante a Yuki.

-Lo sé, Shu-chan -dijo el rubio gentil.

-¿Estas seguro de no haber encontrado el menor rastro de ese desgraciado cuando saliste en su busca? -insistió por enésima vez.

-Shuichi, la mayor parte de tu jardín esta cubierto de grava. No se pueden ver las huellas. Es imposible decir en que dirección se fue.

-Lo sé, lo sé.

Los policías le habían dicho que vigilarían la zona, pero no le dieron muchas esperanzas de poder capturar al intruso.

-Hubiera sido mejor que hubiese salido yo mismo detrás de él en vez de haberme entretenido dandote explicaciones.

-¿Crees que yo te habría dejado ir sin que me dieras alguna explicación?

-No -reconoció Shuichi con un suspiro de aflicción.

Yuki movió el vino que quedaba en el fondo de su copa.

-¿Por qué no vas a mi apartamento y te quedas esta noche? -preguntó con tono casual -No creo que puedas dormir aquí solo después de lo que ha pasado. Debes de estar muy nervioso.

-No estoy nervioso, sino furioso.

-Me consta -dijo Yuki con una sonrisa.

-Esta es mi casa, Yuki -el cantante lo miro a los ojos -He invertido ya mucho dinero en ella y pienso seguir haciéndolo. No estoy dispuesto a consentir que un intruso piense que puede meterse y coger lo que quiera.

-Pero no se ha llevado nada, Shuichi -arguyó Yuki -No había nada que pudiera llevarse, excepto el televisor y no lo ha tocado. Parece que no le gustaron la mesa y las pocas cosas que tienes en la sala y la cocina.
-Iba a comprar un reproductor de DVD la semana que viene -explico Shuichi con tristeza -Pero ahora con lo sucedido ya no estoy tan seguro de querer comprarlo.

-Bueno, si vas a vivir aquí durante una temporada, en lo primero que debes invertir, es en unas buenas cerraduras -dijo bruscamente Yuki.

-¿Que quieres decir con si voy a vivir aquí durante una temporada?

El rubio le dio un largo trago a su vino.

-Sabes lo que quiero decir. Tarde o temprano te vendrás a vivir a mi apartamento como mi esposo.

-¡Por amor de Dios! ¡Me acaban de robar, Yuki! En lo único que puedo pensar es que alguien ha entrado en mi casa. ¡Y tú estas sentado ahí, diciéndome que no me preocupe porque pronto me voy a casar contigo!

-No te han robado -le recordó Yuki -No tienes aquí nada que él pudiera llevarse. Ya sé que no es el momento mas apropiado para hablar de nuestro futuro. Es obvio que estas muy nervioso. Siento mucho haber tocado el tema, pero eso no cambia nada. Te casarás pronto conmigo -la dureza de su voz se suavizo -Ven, acércate -le pidió, tratando de persuadirlo a la vez que rodeaba con sus brazos el tenso cuerpo -Tómalo con calma. Estás muy tenso -y comenzó a darle un masaje en los músculos del cuello y los hombros.

Shuichi no se sentía seguro de necesitar un masaje. Aún estaba tratando de entender todo lo que había pasado aquel día; todo, no sólo el hecho de que alguien hubiera invadido su casa. Pero las cálidas manos de Yuki eran asombrosamente persuasivas y antes que se diera cuenta de lo que estaba pasando, empezó a relajarse bajo su contacto.
Yuki no volvió a hablar hasta que advirtió que la tensión de Shuichi empezaba a desaparecer. Estaba contento porque su contacto conseguía tranquilizarlo. Cuando pensó que había llegado el momento mas adecuado empezó a hablar.

-Me gustaría que conocieras a Timmy.

Los músculos de Shuichi se volvieron a endurecer bajo sus manos.

-No se si eso es una buena idea, Yuki -murmuro.

-Ahora que ya sabes que existe, debes conocerlo -dijo Yuki de manera casual -Sé sensato, Shuichi. ¿Por que no pasas esta noche en mi apartamento?

-Ya te he dicho que quiero quedarme aquí.

-Está bien, no quiero obligarte a nada.

-Vaya, gracias -murmuró despectivamente.

-No te enfades, Shu-chan -le pidió Yuki tomando una de sus manos para envolverla en la seguridad de su propia mano. Su contacto era cálido, gentil y firme. Agachó la cabeza para besarle la curva del cuello -Solo quiero que vengas a mi apartamento donde pueda cuidar de ti. Si algo malo llegara a sucederte, enloquecería. No quiero perderte nuevamente Shuichi. Tú eres lo única cosa buena que he encontrado entre las ruinas de mi vida. Sólo Dios sabe cuanto siento haberte herido.

-Ya no importa Yuki, como veras pude sobrevivir.

El rubio le acarició el alborotado cabello rosa.

-Si, no hay duda de que eres un chico fuerte, Shuichi.

-Un chico que aprendió a ser fuerte gracias a los golpes bajos que le dio la vida -aceptó el cantante con voz áspera -aprendí a endurecerme, a desconfiar. Casi me volví como tú, Yuki. Creo que eso es lo que nos hace falta a los seres humanos... recibir un golpe que nos despierte y nos haga más fuertes, mas seguros, incapaces de volver a caer.

-A pesar de todo no eres como yo, Shuichi. Tu corazón no puede llenarse de ira, de rencor, de venganza, como el mío. Tú jamas serás capaz de destruir, de dañar y de odiar como yo solía hacerlo.

-Soy perfectamente capaz de odiar, Yuki -afirmo el cantante obstinado -después de todo, sabes a la perfección que te odio...

Yuki lo tomo entre sus brazos.

-Tú no me odias, Shuichi. Los dos lo sabemos.

El cantante se movió dentro de los brazos masculinos.

-¿De verdad?

-Si -confirmo el rubio haciendo mas estrecho el abrazo -supe que no me odiabas cuando hace unos días atrás me abriste la puerta -sonrió con un dejo de satisfacción -vi la mirada que apareció en tus ojos antes que te recobraras de la impresión de verme. No había odio en ellos.

Shuichi no quiso saber qué había visto Yuki en su cara durante esos breves segundos.

-Tienes razón, no te odio -reconoció cansado -Si fuera así, no hubiera salido contigo estos últimos días. Pero eso no significa que este dispuesto a retomar las cosas donde las dejamos.

-Por favor Shuichi, no trates de levantar barreras infranqueables entre nosotros.

-Yuki, sinceramente no creo que este sea el momento más adecuado para discutir nuestra relación. Ya he recibido hoy demasiadas impresiones. Creo que es hora de que te vayas a tu casa.

-Sigo pensando que deberías irte conmigo. Estoy seguro de que no pegarás ojo en toda la noche si te quedas solo. Además, mañana es día festivo, puedes pasar el día con Timmy y conmigo, eso te dará una buena oportunidad para conocer a mi hijo.

-No, Yuki. Y ahora que lo recuerdo, no me contaste al fin lo que sucedió con la madre del niño.

-Bueno, ella... -Yuki se interrumpió al sonar su teléfono móvil. Frunciendo el ceño lo saco del bolsillo de su pantalón y con voz ansiosa contestó:
-¿Sucede algo, Madoka? -hizo una pausa -esta bien, Madoka, ya sabe que puede llamarme cada vez que algo se presente -otra pausa -Esta bien, voy para allá inmediatamente y deje de preocuparse. Estoy seguro de que no es nada serio. Yo llamaré al médico desde aquí. Llegaré lo más rápido posible -Yuki presiono un botón y se volvió a guardar el teléfono en el bolsillo.

Su cara había adquirido una expresión de angustia. Cuando se volvió a mirar a Shuichi había desaparecido en él todo rastro de sensualidad.

-¿Que sucede? -pregunto preocupado.

-Era la persona encargada del cuidado del niño. Dice que Timmy tiene fiebre y que se queja de dolor de estómago. ¿Puedo usar tu teléfono para llamar al médico?

-Por supuesto -Shuichi observo a Yuki ponerse de pie y marcar el número del pediatra. Cuando termino de hablar, Yuki parecía un poco más tranquilo pero aún estaba serio.

-Dice que por los síntomas descritos debe tratarse de una indigestión. Él llamará a una farmacia de guardia para encargar una receta y yo la recogeré camino a casa. Dice que si Timmy no ha mejorado mañana a medio día debo volver a llamarlo -Yuki se volvió para dirigirse hacia la silla en la que había dejado su abrigo negro -lo siento. Shuichi, éste es uno de los inconvenientes de tratar de ser padre y tener una vida social al mismo tiempo. Debo ir a casa -se puso el abrigo, sacó de un bolsillo las llaves del coche -intenta no pensar en lo que ha pasado aquí esta tarde. Estoy seguro de que el ladrón no volverá. Ahora ya sabe que no hay nada que merezca la pena robar. Además, se imaginará que has llamado a la policía y que ésta vigilará la zona.

De repente, Shuichi tomó una decisión.

-Voy contigo.

-¿Qué? -Yuki lo miró asombrado.

-Ya me has oído, voy contigo -aseguro el cantante con firme obstinación -Finalmente cumpliré tú deseo: iré a conocer a tu hijo.

 

CONTINUARA...