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por Noin Weiß Kreuz Yaoi

 

TRACK 3: RAGE BEAT

 

Yuki estaba confundido y esa sensación no le agradaba. Le resultaba demasiado extraña y lo hacia sentirse incómodo. Se sentó a la mesa, frente Shuichi, y trató de descubrir el origen del radiante buen humor del pelirrosado.

Aquella noche todo lo concerniente a Shuichi era demasiado llamativo y atrevido. Llevaba una cortisima camisa roja que apenas le cubría el pecho y resaltaba la perfección de su piel, cintura y estomago. El descarado pantaloncito era de cuero y tremendamente ceñido y corto (mas que de costumbre) dejando al descubierto sus sexys y bien formadas piernas. Llevaba un arete en la oreja izquierda y un piercing falso en la nariz.

Yuki jamas lo había visto así, la ropa que usaba en ese momento era natural que la llevara en el escenario, no en una cita normal y el arete y piercing era algo totalmente novedoso en Shuichi que nunca antes había parecido interesado en llevar ese tipo de accesorios tan de moda en los jovencitos como él.

Pero eso no era lo único que lo confundía. Aquella noche el comportamiento era tan llamativo como su ropa. Más de una vez, Shuichi había coqueteado con él de una forma extravagante. Cada vez que él había intentado entablar una conversación seria, Shuichi cambiaba de tema. Había charlado alegremente acerca del clima y su experiencia en su ultimo concierto. Saltaba de un tema a otro como una mariposa vuela de flor en flor. Yuki no sólo estaba confundido, sino que empezaba a irritarse, lo cual no era un buen signo; se había prometido ser amable, paciente y cariñoso con Shuichi.

Hasta hacia unos pocos días, Shuichi había parecido lleno de incertidumbre. Yuki había percibido destellos esporádicos de las brasas del amor en los ojos de Shuichi y había tenido que hacer un gran esfuerzo antes de salir de su casa para vencer la tentación de volver a encender la pasión en él.

Yuki se había torturado durante largos meses recordando aquella dulce excitación. Pero estaba decidido a no presionarlo en ningún sentido. Quería que Shuichi confiara en él lo suficiente para pedirle él mismo que lo amara.

Entonces, se preguntaba Yuki apesadumbrado, ¿qué había pasado con su dulce, inocente e infantil Shuichi?

-He tenido una conversación muy interesante con Hiro, Ayaka y algunos amigos de ella mientras almorzábamos –dijo Shuichi con tono ligero, mientras un camarero dejaba delante de él una exquisita ensalada –hemos hablado acerca de lo mentirosos, traicioneros e interesados que son algunos hombres y lo peligroso que es enamorarse de ellos.

Yuki frunció el ceño, presintiendo el peligro.

-Y supongo que fue una charla muy interesante, ¿verdad? –pregunto Yuki de manera cautelosa.

-Sí –sonrió Shuichi –Yo sólo me limite a escuchar. Una de las amigas de Ayaka, menciono lo difícil que es encontrar un hombre honesto como Hiro o yo. Hacia meses estaba saliendo con un chico guapo, justo cuando estaba mas enamorada de él descubrió que el muy mentiroso no solo estaba casado, sino que tenía dos hijos.

Yuki carraspeó y levantó su vaso repleto de cerveza. Vio cómo Shuichi empezaba a comer su ensalada con un entusiasmo casi vengativo.

-Por otra parte, Kalos, otro amigo de Ayaka que es gay, dice que estuvo saliendo por años con un hombre divorciado que había obtenido la custodia de sus cuatro hijos y que el muy descarado había descargado en el pobre Kalos todas sus obligaciones. Al parecer la ex-pareja de Kalos no quería hacer frente a los problemas de una paternidad solitaria y desafortunadamente para Kalos lo condeno a ser niñero y cuidandero de sus hijos las 24 horas del día, mientras él recuperaba su soltería y tenía aventuras siempre que quería y podía, olvidándose no solo de Kalos sino de sus hijos. Yo pienso que ese hombre mentiroso e interesado solo estaba buscando cederle sus responsabilidades a otra persona para él dedicarse a disfrutar la vida. ¿Qué opinas tu, Yuki?

El rubio dio un largo trago a su cerveza.

-Me parece demasiado aventurado de tu parte decir que un hombre con hijos busca compañía, ya sea masculina o femenina, solo para evitar los problemas de una paternidad y obligar a otro a cargar con esa responsabilidad.

-Bueno, yo no soy el único que lo dice, Kalos parecía muy seguro de lo que decía y él debe saber mejor que nadie puesto que tuvo que criar a unos mocosos que no eran de él y que absorbían todo su tiempo mientras su verdadero padre gozaba la vida.

-Eso no lo hace experto en hombres solteros con hijos.

-No se porque, pero pienso que sus observaciones son correctas, excepto por una cosa.

-¿Cuál? –Yuki entorno los ojos.

Shuichi continuó en un tono que pretendía hacer casual.

-Bueno, Kalos piensa que hay una gran cantidad de personas ansiosas, de aceptar a un hombre ya sea soltero, viudo o divorciado con hijos.

-¿Y tu no estas de acuerdo? –pregunto Yuki con extrema suavidad.

-Bueno, tal vez tenga razón –Shuichi frunció los labios –pero con franqueza, no conozco a muchas personas, ya sean hombres o mujeres, ansiosos por conseguir una familia ya formada. Piensa en los problemas: los recién casados no podrán disfrutar de una luna de miel, apenas tendrán tiempo de estar solos. Y, sobre todo la persona puede llegar a pensar que se han casado con ella más por conveniencia que por cualquier otra cosa.

-¿No crees que esa persona puede llegar a querer a los hijos de su pareja? –pregunto Yuki en voz baja.

Shuichi se puso tenso. Se dijo que nunca debió haber sacado ese tema a colación, lo había hecho bajo el impacto de la ira inicial, pero aquello estaba yendo demasiado lejos. Además no se sentía con fuerzas suficientes para continuar. El pelirrosa había aceptado salir con la pretensión de obligar a Yuki a ser sincero y quitarle la seguridad de que bastaba con que él hiciera una señal para que corriera a sus brazos. Quería que Yuki supiera que él no estaba dispuesto a casarse sólo porque él necesitaba una niñera gratuita para su hijo.

-Depende –contestó Shuichi por fin.

-¿Depende de que?

Shuichi tuvo la sensación de que estaba perdiendo el hilo de la charla. Era difícil imaginarse al hijo de Yuki. ¿Tendría los ojos de Yuki o los de la extraña mujer que lo había llevado en su vientre? ¿Tendría el temperamento de su padre o el de su madre?

-De que esa persona se sienta amada por ella misma, supongo. Si puede convencerse de que su pareja se ha casado porque la ama y no porque necesita una especie de niñera para su hijo, seguramente con el tiempo será capaz de amar al niño tanto como al padre.

-Shuichi –empezó a decir Yuki con voz sincera, extendiendo lentamente una mano para coger la de él -¿Cómo puede un hombre que es padre de familia, demostrar lo que siente en una situación como la que tú has descrito? Shu-chan, por favor, escúchame. Yo nunca hubiera imaginado que tú pensabas así. Supongo que yo siempre he creído que... olvídalo. Tengo que explicarte algo.

-Sería muy difícil, ¿no crees?

-¿Qué sería difícil? –preguntó asombrado el rubio.

-Saber la verdadera razón por la que un hombre soltero y con un hijo ha decidido casarse con determinada persona.

-¡Shuichi! ¿Puedes olvidar por un momento lo que han dicho los amigos de Ayaka durante el almuerzo? El mundo es real y nada perfecto. Lo siento si no soy todo lo perfecto que a ti te gustaría que fuera, pero eso no significa que las razones por las que deseo casarme contigo no sean legitimas. Te quiero. Ya sé que no estás preparado aún para creerlo, pero hago lo imposible para borrar lo que hice hace cuatro meses. Dame una oportunidad, Shuichi.

El pelirrosa esbozó una sonrisa forzada.

-Bueno, al menos nosotros no tenemos ningún problema de paternidad que resolver, ¿verdad? Quiero decir, que las cosas serían mucho más difíciles si alguno de nosotros tuviera hijos.

Los dorados ojos de Yuki se iluminaron con una firme determinación. Apretó sus manos alrededor de las de Shuichi.

-Shuichi, esta no es la forma en la que yo quería llevar esto, no sé como se han complicado las cosas; yo creía que todo estaba en orden y ahora parece que esta endemoniadamente enredado.

-Yuki, no estoy seguro de querer escucharte.

-Pues lo vas hacer, Shuichi Shindo. Quiero decirte algo importante y que me des tu palabra de que no te vas a poner histérico.

-No tengo intenciones de ponerme histérico el día de hoy.

-Entonces, quiero tu palabra de que no vas a huir cuando te hable acerca de mí...

-¡Shuichi! ¡Shu, Kumagoro y yo estamos felices de verte na no da!

Shuichi y Yuki se volvieron asombrados para mirar a un sonriente Ryuichi que llevaba sobre su cabeza a su inseparable conejo felpudo, además iba acompañado de una radiante Noriko y un notablemente cansado K-san. Shuichi se dio cuenta de que esos tres habían captado la forma en que Yuki había tenido atrapadas sus manos con las suyas sobre la mesa. Y era probable que también hubieran notado la intensidad de su expresión. Shuichi se sintió aliviado por la interrupción; la conversación había llegado al clímax y él no sabía como detener la fuerza que lo había desencadenado.

-Hola Sakuma-san, Noriko-san y K-san. Vaya casualidad encontrarnos aquí. ¿Cómo están? –pregunto Shuichi mientras se soltaba del agarre de Yuki.

-Hola Shuichi, si que es una sorpresa y como veras estoy tremendamente agotado y con algo de dolor de cabeza –respondió K-san masajeandose las sienes.

-Hola Shu, Kumagoro y yo estamos bien, na no da. Kyaaa ¡que genial te ves con ese piercing!

-Buenas noches Shuichi, me alegra verte tan bien acompañado, como veras todos estamos bien, ¿y tu y Yuki-san como están? –pregunto Noriko guiñendole un ojo.

-Bien, muy bien –contesto Shuichi con una leve sonrisa.

Yuki no dijo nada, simplemente inclino la cabeza a manera de saludo y luego se dedico a mirar a Ryuichi con fastidio.

-Bueno Shuichi, si nos disculpas vamos a buscar mesa y a comer algo –dijo K-san con voz cansada.

-Oh, pero si para nosotros seria un placer que nos acompañaran, ¿verdad Yuki? –inquirió Shuichi sonriendo con inocencia.

-Sí, claro –la voz de Yuki sonó molesta y forzada –es todo un placer, sientesen por favor.

Ryuichi fue el primero en sentarse y para enojo de Yuki, lo hizo en medio de él y Shuichi. K-san por su parte prefirió sentarse a la izquierda de Yuki y Noriko a la derecha de Shuichi.

Shuichi y Ryuichi eran los mas animados en la mesa, reían y conversaban a viva voz, de vez en cuando Noriko y K-san se unían a ellos opinando o riendo con ellos. El único que permanecía en total y absoluto silencio era Yuki.

Shuichi sabía que Yuki estaba enfadado con la situación, por eso no se atrevía a mirarlo. Podía sentir la tensión y el enojo del rubio desde el otro lado de la mesa.

Después de la cena, la mesa se vio invadida de bebidas alcohólicas, cerveza para Yuki y K-san, vino dulce para Ryuichi y Shuichi, Noriko por su parte estaba deleitándose con los cocteles más fuertes que ofrecía el elegante restaurante.

-Neh chicos, no es por nada pero ya me tengo que ir –hipo Shuichi con el alcohol empezando a subírsele a la cabeza.

-Estoy de acuerdo Shuichi, es hora de irnos –dijo Yuki empezando a ponerse de pie.

-Na no da Shuichi, no es justo que te vayas y nos dejes en lo mas divertido. Mañana no hay que trabajar ¿por qué no disfrutar un poco más? –pregunto Ryuichi levemente borracho mientras tomaba la mano de Shuichi y la besa fugazmente.

-Shuichi y yo estamos cansados, Sakuma-san –musito con frialdad Yuki

-No hables por mi, Yuki –dijo Shuichi levemente mareado –ahora que lo pienso no estoy cansado del todo.

-Estas ebrio, Shuichi. Es mejor que te lleve ya a tu casa.

-No me quiero ir aun, quiero quedarme con Sakuma-san un rato.

-Pero dijiste que ya te tenias que ir.

-Cambie de opinión –protesto Shuichi con voz arrastrada –No te detengas por mi, vete si quieres Yuki.

-No me iré sin ti, Shuichi.

Noriko miraba la situación entre divertida y preocupada. K-san por su parte roncaba sobre la mesa totalmente ajeno a la situación.

-No te preocupes, me puedo ir con Sakuma-san. Vete tu a descansar.

-¡Yo te traje, por lo tanto yo te llevare a tu casa! –casi grito Yuki -¿Qué diablos esta pasando contigo, Shuichi?

-¿Conmigo? –pregunto a su vez Shuichi –La pregunta aquí es ¿qué diablos pretendes tu conmigo? Estoy cansado de todo Yuki, de ti, de tu arrogancia, de tus mentiras, de tu egoísmo, de tu mal humor, de que nunca me digas como te sientes, que piensas, de que compartas alguna situación o algo conmigo solo porque te sientes obligado a hacerlo. Estoy cansado de que me lastimes una y otra vez y de tener que tragarme el dolor y continuar como si nada. Estoy cansado de que me uses y me dejes y luego regreses como si nada hubiera pasado, dando por hecho que te voy a aceptar de nuevo en mi vida. Estoy cansado de que creas que no puedo vivir sin ti, de que no puedo continuar mi camino con otra persona que no sea tu.

-Shuichi, esto deberíamos discutirlo en privado –Yuki miraba incómodamente a sus dos espectadores en la mesa.

-Yo por mi parte ya me voy –dijo Noriko mientras se ponía de pie y pedía desde su teléfono móvil un taxi –Ryu-chan ¿vienes conmigo?

-No, pero llévate a Kumagoro –dijo el peliverde mientras miraba desafiante a Yuki –Me quedare con Shu.

-Esta bien, será como quieras. Mi taxi viene en 10 minutos así que esperare afuera –se paso por los hombros un brazo de K-san y luego de despedirse y mirar nerviosamente a las tres personas que quedaban en la mesa se llevo a rastras a un profundamente dormido K.

Por unos segundos, los tres ocupantes de la mesa se miraron fijamente el uno al otro en un tenso silencio. Yuki fue el primero en romper el silencio.

-Por favor Sakuma-san, no quiero ser grosero pero como comprenderá Shuichi y yo debemos hablar en privado sobre esta situación.

-No me iré Yuki-san. No a menos que sea el mismo Shuichi el que me lo pida –Ryuichi estaba en su forma adulta y miraba a Yuki con calculada frialdad -¿Quieres que me vaya, Shu?

-No, por favor no –pidió Shuichi con voz suplicante –no me dejes solo, Sakuma-san –El pelirrosa estaba al borde de las lagrimas, se sentía triste, decepcionado y tenia miedo de quedarse a solas con Yuki y nuevamente caer en el circulo vicioso del que le costo tanto trabajo salir.

-Nada de lo que vaya a hablar con Shuichi será de su incumbencia –dijo Yuki sintiéndose herido por la actitud de Shuichi.

-Yo creo que si lo es.

-¿Y que demonios le hace creer que tiene derecho a meterse en lo que no le importa?

-Todo lo que tenga que ver con Shuichi me importa y me incumbe Yuki-san y tengo mas derecho del que cree en meterme en esto.

-¿Qué quiere decir con eso? –pregunto Yuki mirándolo con desprecio.

-No Ryuichi, no lo digas por favor... –suplico Shuichi mirando a Yuki con rostro culpable.

-O se lo dices tú o lo digo yo, pero es hora que lo sepa.

-¿Saber que?

-Que Shuichi y yo tuvimos una relación cuando usted se marcho y le destrozo el corazón. Que fui yo el que reconstruyo ese triste corazón roto uniendo pacientemente cada trozo, cada pedazo. Fui yo el que le devolvió la sonrisa al rostro y no voy a permitir que usted eche a perder nuevamente lo que tanto esfuerzo me costo reconstruir.

Lentamente el rostro de Yuki palideció. Cerrando los ojos trato de tragarse aquellas duras palabras de Ryuichi, pero por mas que lo intento no pudo, estas se le habían quedado atoradas en la garganta y en el corazón.

-¿Es eso cierto, Shuichi? –pregunto el rubio con voz inesperadamente bajita.

Shuichi no dijo nada, simplemente se limito a asentir con la cabeza negándose a mirar a Yuki a los ojos.

-¡No es cierto! ¿Por qué cuando te lo pregunte lo negaste? Si mal no recuerdo me dijiste que solo eran amigos.

-Porque es lo que somos Yuki, amigos.

-¿Amigos con derecho a roce? No entiendo nada, Shuichi.

-Ahora no estoy de humor para explicaciones Yuki. Además como ya te lo dije eso no es de tu incumbencia –luego dirigió su mirada a Ryuichi –Me quiero ir ya, por favor...

-¡Te vas conmigo, no con él! –grito Yuki con el rostro ensombrecido.

-Yo me voy con mi amigo Ryuichi. Puedes estar tranquilo Yuki, créeme que estaré en buenas manos y tú en lugar de perder mas el tiempo aquí deberías de regresar ya mismo a tu casa.

-No tengo afán de llegar a mi casa, y por nada del mundo te dejare ir con Sakuma, así que vamos ya –pidió Yuki mientras lo tomaba con fuerza de un brazo.

-¡Que no! –grito Shuichi zafándose con fuerza del agarre de Yuki –Yo me voy con Sakuma y tú iras a tu casa a cuidar de tu hijo como es tu maldito deber.

El silencio que siguió a esas palabras fue mas que inquietante. Shuichi aun no salía de su asombro, ¡no tenía la intención de confesarle a Yuki que sabía de la existencia del niño!. Ryuichi por su parte no hacía sino mirar boquiabierto a Yuki incapaz de creer lo que Shuichi acababa de decir, “¿será que habré escuchado bien, Yuki tiene un hijo?”, se preguntaba una y otra vez el vocalista de NG. Y Yuki... Yuki tenia la cara tremendamente pálida, el semblante descompuesto y los ojos muy abiertos por la impresión que le causo escuchar esas palabras salir de los labios de su Shuichi.

El rubio se sentó lentamente, mirando fijamente la cara de Shuichi. Su voz corto el silencio como si fuera un cuchillo.

-Tú ya lo sabías –dijo con voz tensa. No era una pregunta sino una afirmación –Por eso has actuado así esta noche.

Shuichi clavo sus ojos en los de Yuki.

-¿A que te refieres?

-A tu forma de vestir, a tus bruscos cambios de conversación y sobre todo a esas tonterías acerca de salir con hombres solteros que tienen hijos. Me estabas probando.

-Yo estaba esperando que me dijeras la verdad –la mirada de Yuki estaba cargada de pena y culpabilidad.

-Trate de decírtelo desde el principio...

-No quiero hablar mas del asunto Yuki –lo interrumpió y dirigió su mirada a Ryuichi -¿Nos vamos ya?

Ryuichi solamente asintió.

-Buenas noches Yuki. Gracias por la cena.

-Buenas noches, Yuki-san.

Yuki no dijo nada, simplemente se limito a mirarlos marchar sintiendo un nudo en la garganta que le impedía respirar y hablar.

 

YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS YxS

 

Yuki estaciono su Porsche a la sombra de un árbol y apagó el motor, reparando en que le temblaban ligeramente las manos. No se iba a dar por vencido tan pronto, hablaría con Shuichi y le explicaría absolutamente todo, no se iría de aquel lugar hasta que todo estuviera aclarado y Shuichi lo perdonara.

Camino con paso lento pero seguro y se detuvo frente a la casa de Shuichi, toco la puerta y espero ansioso a que Shuichi le abriera.

Transcurrió un largo momento hasta que la puerta se abrió y apareció la somnolienta cara de Shuichi, Yuki sonrió levemente al notar que el piercing que llevaba Shuichi anoche en la nariz había desaparecido aunque aun llevaba el arete en la oreja izquierda. Algo que le llamo la atención era que Shuichi llevaba puesta una camisa mal abotonada, que al rubio se le hacia levemente familiar y que al pelirrosa le quedaba grande.

Yuki frunció el ceño al notar un leve nerviosismo en Shuichi.

-Hola, Shuichi –saludo y tras una breve pausa, esbozo una dulce sonrisa –Se que aun es algo temprano pero no puedo esperar mas, necesito hablar contigo sobre mi hijo ya es hora de que te cuente absolutamente todo Shuichi y además... –se detuvo en seco ante el ya notable nerviosismo de Shuichi y la mirada de atónita sorpresa que agrando los violáceos ojos.

Se miraron largo rato hasta que el dueño de aquella poco atractiva casa parpadeo rápidamente y se humedeció los labios.

-Pues... –titubeó el pelirrosa –no creo que sea el momento Yuki –su voz sonó agitada y al mismo tiempo confundida y avergonzada –Es terriblemente temprano y no estoy vestido aun...

-Te encuentro tan guapo y encantador como siempre Shu-chan –dijo Yuki mientras lo empujaba suavemente y lo obligaba a entrar con él.

Sin esperar a ver si Shuichi lo seguía, Yuki se dirigió a la cocina y se sentó en el pequeño comedor.

-Yo... Yuki yo creo que deberías volver mas tarde...

-Necesito hablar contigo urgentemente Shuichi, anoche estaba un poco tenso y te presione demasiado.

-Yuki...

-¿Qué te pasa, por que estas tan nervioso?

-Yo... ¿quieres café? –ofreció Shuichi sin saber que mas decir.

-Sí, por favor.

Shuichi le dio la espalda y se acerco a la cafetera, la cual lleno de agua. Yuki aprovecho para mirarlo a sus anchas, fascinado por la belleza y sensualidad de esas piernas largas y perfectas que se dejaban ver de manera decorosa bajo el borde de esa camisa negra. Con una sonrisa maliciosa Yuki se pregunto si Shuichi tenía puesta en ese momento ropa interior, aunque podía jurar que no...

El silencio que los envolvió mientras Shuichi preparaba el café fue cómodo y hasta agradable. Le daba tiempo a Yuki de pensar como le diría a Shuichi todo lo concerniente al niño.

El murmullo de una voz y una risa ahogada rompió el silencio, Yuki contuvo la respiración y se mantuvo muy quieto en su silla al ver entrar a Ryuichi en la cocina y acercarse a Shuichi.

-Buenos días na no da ¿por qué te levantaste tan temprano Shuichi? –inquirió Ryuichi mientras se frotaba los ojos y bostezaba graciosamente -Hey tu con mi camisa y yo buscándola como loquito en la habitación.

Totalmente ignorante de la presencia de Yuki, Ryuichi sin camisa y con el pantalón a medio abotonar abrazo a Shuichi por detrás pegando firmemente su pecho desnudo a la espalda de Shuichi y uniendo de manera intima sus caderas.

-Buenos días, ¿quieres algo de café? –ofreció Shuichi con voz tensa sin atreverse a separarse de Ryuichi.

-Na no da, Ryu-chan quiere café con muchaaaa azúcar –dijo el peliverde mientras hundía su nariz en el cálido cuello de Shuichi y lo llenaba de ruidosos besos -¿Sucede algo, Shu? –preguntó Ryuichi al sentir la tensión en el cuerpo del pelirrosado.

Shuichi cerro los ojos y trago con evidente dificultad; volvió la cabeza y señalo sobre su hombro a Yuki –Tengo una visita Ryu-chan...

 

 

CONTINUARA...