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TRACK 1: BLIND GAME AGAIN
El rubio se paró en la acera, delante de la casa del cantante. Estaba tan resuelto como si fuera a participar en un combate. La comparación era perfecta.
Desde luego, existia la posibilidad de que su dulce "enemigo", despues de mirarlo, se arrojara a sus brazos sin condiciones. Pero Yuki Eiri no perdió mucho tiempo engañandose con esa falsa esperanza. Era muy probable que las cosas no fueran así de sencillas; no despues de lo que él le había hecho cuatro meses antes, cuando estaba tan amargado e iracundo que no se había dado cuenta de lo que Shuichi Shindo le ofrecía. Él había visto la suave gentileza de Shuichi y la había confundido con debilidad. Shuichi le había ofrecido amor y Yuki lo había interpretado como una conquista facil. Él había sido un lobo en la cacería y Shuichi la imprudente victima.
Ahora reconocía que hacía cuatro meses había sido un tonto. Estaba buscando un blanco sobre el cual disparar y Shuichi se había puesto en su camino.
Yuki aspiró la cálida brisa del atardecer y se dirigió hacia la puerta de aquella pequeña y poco llamativa casa. Era dificil imaginarse al ruidoso e hiperactivo Shuichi viviendo en un lugar tan apagado. Los hierbajos cubrían el jardín. Había grietas en el pavimento del sendero que llevaba a los escalones de entrada. Las contraventanas se habían salido de sus goznes y la fachada pedía una mano de pintura.
De un modo automático, Yuki había revisado la casa con ojo critico. ¿Por que demonios Shuichi no compraba un lugar mejor si para eso ganaba mucho dinero con su carrera de cantante?
Pero a pesar de las condiciones exteriores de la casa, él sabía que dentro de aquella casita había calor, amor y felicidad. Y él había extrañado todo aquello durante mucho tiempo por eso estaba dispuesto a luchar con todas sus fuerzas para reconquistar a su baka Shuichi.
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Shuichi Shindo intentó olvidar la leve sensación de inquietud que había sentido mas de una vez durante el día y abrió la puerta de otro armario. Por alguna razón, su imaginación estaba mas activa que de costumbre. En mas de una ocasión había dejado de limpiar para asomarse a la ventana, sin encontrar nada que ver, excepto la quietud de la calle a la que daba su nueva casa. No comprendía porque tenía la vaga sensación de que alguien lo vigilaba. Esto lo molestaba, desde luego, pero no llegaba a alarmarlo. El vecindario era bueno, y él estaba encantado de vivir allí. No iba a dejar que su desbordada imaginación le estropeara la noche en aquel lugar, ya estaba acostumbrandose a vivir solo y se prometio a si mismo que no volvería a molestar mas a su amigo Hiro.
A pesar de la triste apariencia de la casa, Shuichi pensó que nada tenía importancia en comparación con el hecho de que aquella casa era suya, le pertenecía. Despues de su ruptura con Yuki, se negaba a volver a vivir con su madre y su hermana. Y despues de que dejara el apartamento de Yuki se fue a vivir temporalmente con Hiro, pero estaba cansado de recurrir a Hiro siempre que tenía problemas con Yuki, así que decidió comprarse una casa algo alejada del ruido del centro de la ciudad. Hubiera podido perfectamente comprarse una casa mejor, incluso vivir en un apartamento lujoso, pero eso no era lo que quería. Lo que realmente quería era una casita a la que él pudiera darle vida y a la que pudiera plasmarle sus gustos y su personalidad; por eso fue casi una suerte cuando se encontro con la casa en la que ahora vivía. Había asumido el reto de volverla un lugar alegre, colorido y lleno de vida, pero su proyecto para revivir la casa se había aplazado debido a los intensos ensayos a los que los había sumido K-san y su inseparable arma.
A pesar de todo sonrió satisfecho y se paseó por la cocina, Encima de la mesa, se encontraba una botella de vino tinto que esperaba la llegada de la pizza y de su invitado. Pensó que uno o dos pequeños sorbos le harían la espera mas soportable. Ryuichi ya tenía que haber llegado.
Inesperadamente llamaron a la puerta.
No miró por la mirilla; Shuichi sabía que no podía ser nadie mas que Ryuichi Sakuma. Shuichi abrió con una de sus caracteristicas sonrisas.
-Confío en que hayas recordado las anchoas y los pimientos. Necesito alimentarme...
Su inmensa sonrisa desapareció bruscamente al ver quien estaba en el umbral.
-Hola, Shuichi -saludo Yuki Eiri.
Por un instante, Shuichi creyó que estaba soñando. Luego, su primer impulso fue cerrar la puerta, pero sabía que no podía dar la espalda a aquella realidad.
-Hola, Yuki -Shuichi todavía sonreía, pero ya no había cordialidad en su sonrisa - ¿Como diablos supiste donde encontrarme? ¿Que haces aquí? Yo creía que estabas en New York trabajando en tu nueva novela y solucionado todos tus problemas personales.
-Ya termine lo que estaba haciendo en New York. Ahora estoy en casa.
Shuichi movió la cabeza. Su sonrisa se volvió ironica.
-No lo creo. Tu casa está como a diez kilometros de aquí, en aquella dirección -el pelirrosa señalo hacia donde sabía que estaban ubicados los edificios residenciales -Esta es mi casa.
-¿No vas a invitarme a pasar?
-¿Debería?
-Me gustaría hablar contigo, Shuichi.
-Me parece, Yuki, que ya dijiste todo lo que tenías que decir hace cuatro meses.
-Estaba equivocado en todo.
Shuichi lo miró sin poder creer lo que Yuki estaba diciendo, pero se negó a dejarse confundir por las palabras del rubio.
-Me temo que ahora no dispongo de tiempo para charlar, Yuki, tengo muchas cosas que hacer. Estoy seguro de que lo entenderás si te digo que tengo una lista de prioridades y tú no estás entre ellas.
A Shuichi le pareció ver que la mirada de Yuki se endurecía mucho mas, pero pensó que podría ser sólo un defecto de la luz de la entrada. La leve sonrisa que esbozó la dura boca de Yuki era burlona.
-¿Es esa una forma de recordarme que hace unos meses yo tenía mis prioridades equivocadas? Si es así, no te molestes, estoy consciente de ello. ¿Puedo entrar, Shuichi?
-¿Por que? -pregunto Shuichi con rudeza.
-Quiero hablar contigo.
Yuki lo observó unos momentos.
-No vas a permitir que esto sea fácil para mí, ¿verdad, Shuichi?
-¿Que sea facil que? -la confusión de Shuichi era auténtica -Yuki, yo no tengo la menor idea de que es lo que quieres, pero estoy seguro de que, sea lo que sea, no te lo voy a conceder. Esta vez no, Yuki Eiri, me canse de lamer el piso por el que caminas, me canse de tus desprecios, me canse de todo y de tí. Así que, ¿por que no vuelves a tu precioso auto y te vas? Estoy esperando a alguien en cualquier momento y no me gustaría tener que explicarle tu presencia aquí.
-Se la explicare yo mismo -dijo Yuki, entrando en el pequeño vestibulo. Miró la sala escasa de muebles -¿Quien es la persona que esperas? ¿Acaso es alguien que yo conozco?
-Eso no es de tu incumbencia, Yuki, te estoy pidiendo que te vayas -dijo Shuichi en un intento por mantener la calma.
No debía perder la serenidad ni el animo. Yuki Eiri tenía la virtud de darse cuenta de cualquier signo de debilidad.
-No me ha resultado fácil encontrarte, Shuichi -explicó Yuki -Nadie quería decirme tu nueva dirección. Tohma se negó a ayudarme, a Hiro ni siquiera me arriesgue a preguntarle, nadie excepto una persona me confió tu nueva dirección.
-No había motivos para que te dejara a ti mi nueva dirección -dijo Shuichi cruzando los brazos y apoyandose con indiferencia contra la pared, mientras se preguntaba a si mismo quien había sido el chismoso que se había atrevido a darle su dirección a Yuki.
Yuki se volvió a mirarlo y una leve sonrisa suavizó su mirada, suspiro mientras aceptaba para si mismo que extrañaba al antiguo Shuichi con todo sus ruidos y locuras, el nuevo Shuichi que tenía enfrente era demasiado calmado y maduro con él.
Shuichi lo miraba con evidente desconfianza. La hermosa cara de Yuki emanaba una dureza que podía llegar a ser peligrosa. Shuichi se estremecio al recordar su propia necedad cuando pensó que podría pasar a través de esa dureza y llegar al hombre sensible, que se encontraba detras.
-¿Entonces no me diras a quien es que esperas? -preguntó Yuki tercamente.
-Ya te dije que no es de tu incumbencia.
-¿Estas seguro que no es de mi incumbencia? Yo creo que si lo és.
-¿Por que crees eso?
-Porque eres mi amante, Shuichi.
Shuichi se ruborizó un poco, pero mantuvo la voz neutra.
-No, Yuki. No soy tu amante, FUI tu amante pero ya no lo soy mas, no tienes derechos sobre mi, no pidas explicaciones que no te mereces. Es cierto que me acosté contigo pero no hubo amor de por medio, solo fui utilizado y posteriormente desechado cuando te cansaste de mi.
Yuki apretó los puños con todas sus fuerzas. Debía haberse imaginado que aquello no iba a ser fácil. Le resultaba increible de creer que Shuichi no se arrojara como siempre a sus brazos, pero si lo pensaba bien resultaba mas que lógico despues de la crudeza con que lo había tratado. Por primera vez, Yuki vio la magnitud de la dificil tarea que tenia por delante.
Mientras observaba a Shuichi, sintió que su cuerpo se ponía tenso de deseo. Inquieto, cambio de posición. Debía mantener el control, o perdería la guerra antes de empezar. Gimió en silencio. Cuatro meses de deseo había generado en él una poderosa necesidad que iba a ser difícil controlar.
Los ojos violáceos de Shuichi seguían siendo lo mas cautivador de su cara. Aquellos enormes ojos, de largas pestañas, habían expresado alguna vez una cálida admiración por él y él sólo había lastimado a Shuichi una y otra vez, descargando muchas veces de manera injusta su frustración y enojo sobre el cantante. Mientras recordaba lo que había hecho, Yuki supo que deseaba a Shuichi mas que nunca.
El rubio lo recorrió de arriba abajo con la mirada, consciente de la forma en que el cortísimo pantalón que llevaba Shuichi destacaba sus esbeltas piernas bronceadas. Yuki se preguntaba que sucedería si él cruzaba la sala y lo tomaba en sus brazos.
-Hace cuatro meses me comporte como un desgraciado, Shuichi.
El pelirrosa parpadeó, muy serio.
-Ya lo sé, Yuki Eiri.
-He cambiado.
-¿En sólo cuatro meses? Lo dudo mucho.
Yuki suspiró y se dirigió hacia el otro extremo de la sala para mirar por la ventana.
-Estaba amargado por todo lo que había sucedido en mi pasado.
-Ya lo sé -a Shuichi lo ponía nervioso la forma en que Yuki se paseaba por el cuarto -La forma en que Yuki Kitazawa te traiciono y te lastimo fue un golpe muy duro para ti, pero ya hace casi 7 años que sucedio eso. Creo que es tiempo suficiente para que te hubieras repuesto de tu resentimiento y desconfianza hacía todo el mundo. Yo se que hay quienes requieren de mucho mas tiempo para superarlo y yo estaba dispuesto a demostrarte que no todo el mundo quería hacerte daño, deseaba ayudarte a superar tu desconfianza, pero tu no querías dejarte ayudar, querias seguir sumergido en esos sentimientos negativos. ¡Yo nunca fui responsable de ninguna de aquellas cosas que te sucedieron en el pasado! Yo jamas te hubiera hecho lo que te hizo Kitazawa.
-Ya lo sé -dijo Yuki mientras se dirigía decidido hacia Shuichi, con ojos brillantes -Por amor de Dios, Shuichi, yo al fin lo he superado y por fin me di de cuenta del daño que te hice. Estoy arrepentido Koi. Nunca me he sentido tan mal por algo en mi vida como me siento ahora por la forma en que te traté. Tú me amabas, y yo dañe ese amor. Pero lo que sucedio ya no lo puedo cambiar. He vuelto y esta vez las cosas serán diferentes, te lo aseguro.
Shuichi se echó hacia atrás para evitar que Yuki le acariciara la cara. Por un momento lo invadió los nervios, pero no tardó en recobrar la calma.
-No se a que clase de juego estas jugando, Yuki, pero no quiero tomar parte de el.
-No estoy jugando -Yuki dejó caer las manos a ambos lados del cuerpo y una emoción indefinida ensombreció sus ojos -Estoy aqui para tomar lo que me ofreciste antes.
Shuichi lo miró, atento.
-Hablas en serio, ¿verdad?
-Sabes a la perfección que yo nunca bromeo, siempre he sido serio en lo que digo.
-¿Y despues de todo lo que me has hecho desde que nos conocimos, tienes el descaro de llamar a mi puerta y decirme que quieres empezar de nuevo? Ya sé que no tienes una gran opinión respecto a mi inteligencia, pero te aseguro, Yuki, que no soy tan baka como crees.
-No había nada estúpido en lo que me ofreciste desde que nos conocimos -dijo Yuki con increible suavidad -Tal vez eras un poco ingenuo y muy imprudente, pero nada más. No tengas miedo de mí. Esta vez las cosas van a ser diferentes. Te quiero, Shuichi. Deseo que disfrutemos ahora de lo que disfrutabamos antes de que yo me fuera para New York nuevamente.
Shuichi sacudió la cabeza.
-No puedo creer que me este sucediendo esto, pero será mejor que aclaremos las cosas de una vez por todas: no quiero volver a verte. Quiero que salgas de mi casa y de mi vida ahora mismo.
-Shuichi, por favor, escúchame...
-No voy a escucharte y no voy a volver a cometer una y otra vez el mismo error contigo, Yuki. Lo unico que puedo suponer es que no tenías nada que hacer esta noche y decidiste acostarte con un chico que antes no pudo decirte que no. Pero no entendiste la verdadera razón por la cual me acostaba contigo. No fue porque no pudiera decirte que no, fue porque te amaba, pero ya no te amo, Yuki, por lo tanto, ahora me resulta muy fácil decirte que no. Así que vete antes que llegue mi invitado.
Yuki miró hacia la puerta abierta y luego clavo la vista en los ojos disgustados de Shuichi.
-Ya te lo he preguntado dos veces, ¿quien es él?
Shuichi sonrió con demasiada dulzura.
-Un viejo amigo mio, uno que tu conoces mas o menos bien.
Cuando Yuki supo a que amigo se referia Shuichi, su expresión se endureció de una manera amenazadora y pareció que hacía un gran esfuerzo por contenerse. Levantó las manos de nuevo, sin importarle que Shuichi se retirara automáticamente.
Ahora el pelirrosa estaba contra la pared y no tenía sitio para moverse. Dándose cuenta, decidió ignorar su necesidad de huir. Cuando los cálidos dedos de Yuki tocaron su mejilla, no se movió.
-Te he extrañado, Shuichi.
-¿Y esperas que te crea?
-Voy hacer que me creas -dijo Yuki mientras inclinaba la cabeza. Su boca se apoderó de la de Shuichi, acallando la protesta que pugnaba por salir de sus labios.
Shuichi se quedó atónito. Debía haber esperado aquel ataque, pero por alguna extraña razón no lo había hecho. Y cuando se recobró y empezó a forcejear, se dio cuenta de que estaba actuando de forma equivocada.
-Shuichi, no te resistas. He deseado tanto volver a tenerte en mis brazos -la voz de Yuki era grave y persuasiva.
Shuichi colocó las manos sobre sus hombros y empujó con todas sus fuerzas. Era como empujar una pared de piedra. Yuki ni siquiera parecía notar su resistencia. La boca del rubio continuaba moviéndose sobre la de él y con la lengua recorría su labio inferior intentando introducirse dentro.
"Sólo me podré librar de esto utilizando la resistencia pasiva", se dijo Shuichi. Él conocía a Yuki; luchar contra él serviría para aumentar su necesidad de conquistarlo. Con el corazón latiendole violentamente, Shuichi se obligó a permanecer quieto.
Yuki respondió haciendo su beso mas intenso. Shuichi sintió que una avalancha de ardientes recuerdos lo invadía y cerró los ojos con fuerza para alejarlos. No volvería a ser la víctima del frio Yuki Eiri.
Las manos del rubio se deslizaron hasta la cintura de Shuichi y siguieron mas abajo. Finalmente se posaron en las caderas del pelirrosa.
-No puedes haber olvidado. Te haré recordar lo que hubo entre nosotros como sea -Yuki lo levantó del suelo y lo apretó contra sus ardientes muslos.
Shuichi se estremeció al darse cuenta de que la excitación que pensaba que había olvidado despues de cuatro largos meses lo inundaba de nuevo. Sólo una persona había conseguido producir aquel impacto sobre sus sentidos y había necesitado toda su fuerza de voluntad para resistirse a él. Furioso, Shuichi dijo que no estaba dispuesto a hacer el papel de tonto por enesima vez.
-Shu-chan, koi, tranquilizate. Todo va a salir bien esta vez. Te lo prometo, todo va a salir bien -las palabras de Yuki encerraban una extraña gravedad.
Yuki lo mantenía apretado contra sí, haciendolo sentir cada centimetro de su cuerpo sobre el de él. El rubio recorrió su cuello con besos ardientes y volvió a su boca.
Shuichi queria gritar, pero al mismo tiempo deseaba rendirse. Cuatro meses antes había andado de cabeza por aquel rubio escritor, y todos los muros que había levantado contra él desde que se marchó comenzaban a agrietarse.
-Yuki, suéltame. Por favor, déjame ir. Ya no te quiero, ¿no puedes entenderlo?
-Estas mintiendo, koi -murmuró Yuki -Puedo sentir la verdad en tu cuerpo.
Yuki aflojó la fuerza de sus brazos, de manera que el pelirrosa quedó de pie, pero acorralado contra la pared. Luego deslizó sus dedos hacia arriba, hasta llegar a tocar el pecho. Shuichi jadeó cuando el escritor descaradamente comenzó a frotarle los pezones con los pulgares. El sonido de la respiración de Shuichi, hizo aparecer un brillo de satisfacción en los gatunos ojos de Yuki.
-Tú me deseas -susurró Yuki y volvió a besarlo.
-No -protestó Shuichi, empujandolo tan repentinamente que los dos se sorprendieron -No voy a permitir que me hagas esto. ¡Ya no soy el baka de antes!
Yuki se quedó mirandolo durante largo rato como si no supiera cómo manejar la situación. De pronto dió un paso atrás.
-No quiero atemorizarte, Shuichi.
Shuichi se alejó.
-No me estas atemorizando, más bien molestando. Y ahora que has concluido tu pequeño experimento para ver si volvía a caer en tus brazos como una naranja madura, ¿serías tan amable de irte?
-¿Para que puedas pasar la noche con el retrasado mental de Ryuichi Sakuma?
-Para que pueda pasar la noche haciendo lo que quiera con Ryuichi Sakuma, y sea lo que sea no es asunto tuyo.
-Shuichi, has dicho que no me tenías miedo.
-¡No lo tengo!
-¿Quieres cenar conmigo mañana por la noche?
-No.
-¿Por qué no?
-Porque no quiero perder el tiempo contigo. Estoy recien mudado aqui, Yuki. Esta es la primera casa que me pertence y como el empleado de la inmobiliaria me ha dicho, necesita un buen retoque. Con franqueza prefiero limpiar el horno antes de ir a cenar contigo. ¿Te da eso una idea clara de lo que me apetece salir contigo?
-Tenemos muchas cosas de qué hablar, koi. Hay mucho que explicar. Cosas que tengo que decirte.
-Desgraciadamente yo no tengo nada que decirte.
-No tienes que decir ni una sola palabra, por primera vez tendras que permanecer callado -Yuki sonrió -Hablaré yo sólo si así lo deseas, claro que entonces no sera un a conversación. Tú y yo no soliamos conversar mucho antes, ¿no es así, Shuichi?, recuerdo perfectamente que solamente tu hablabas mientras yo callaba, pero creo que esta vez se invertiran los papeles.
A traves de la puerta abierta, Shuichi vio un BMW azul oscuro, que se parqueaba detrás del Porsche negro de Yuki. No tardó en salir del BMW Ryuichi Sakuma con una enorme caja plana en la mano.
-Tendrás que disculparme, Yuki -dijo Shuichi con formalidad burlona -Mi invitado ya está aqui.
Yuki se volvió para mirar con enojo al vocalista de Nittle Grasper que avanzaba por el sendero.
-La li hooo Sakuma-san -Shuichi salió a su encuentro con una sonrisa que era mas de alivio que de bienvenida -Llegas justo a tiempo, estaba a punto de empezar el vino sin ti. Me muero de hambre.
-Na no da Shu-chan. Han tardado horas en hacer la pizza como Kumagoro y tu la querían -se quejó Ryuichi haciendo un gracioso puchero sin dejar de mirar a Yuki que permanecía detrás de Shuichi.
-Ya veras cómo ha merecido la pena esperar -dijo Shuichi manteniendo su sonrisa brillante mientras añadia: -Creo que ya conoces a Yuki Eiri ¿Verdad, Sakuma-san?
-Asi es, Shu-chan.
Los dos aludidos se saludaron inclinando la cabeza con un mínimo de cortesía, cuando sus ojos se encontraron se lanzaron miradas fulminantes.
-Yuki estaba a punto de irse, ¿no es así, Yuki?
-Depende de como se mire -dijo Yuki divertido, mientras bajaba los escalones -Tambien podía decir que casi acabo de llegar.
-Ah, bien, Eiri-san, esa tambien es una posibilidad. Pero si Shu-chan dice que usted ya se iba es porque asi debe ser -Ryuichi estaba en su personalidad adulta y miraba fijamente y casi con rencor a Yuki -Asi que Buenas noches, claro que no es que lo este echando, pero la pizza se enfria y Shu-chan tiene mucha hambre.
Yuki frunció el entrecejo y la boca casi al mismo tiempo, su enfado era palpable.
-Si claro, buenas noches a los dos. Shuichi te vere pronto, no lo olvides.
-Me temo que voy a estar demasiado ocupado durante bastante tiempo -respondió Shuichi, con un tono intranquilo -Quizás te llame cuando tenga algún tiempo libre -añadio con burla.
Antes de que Yuki pudiera contestarle algo, cerró la puerta de golpe y luego cogió la pizza de las manos de Ryuichi.
-Me alegro que hayas llegado en este momento, Sakuma-san. No se como diablos Yuki consiguió mi dirección, pero te cuento que estaba a punto de colapsar de los nervios.
-Puedo imaginarme a la perfección quien le dio tu dirección.
-¿Quien? Debes decirmelo y te juro que mañana tendre el placer de patearle el trasero por chismoso.
-Ayer despues de que terminaste tu ensayo, llego Yuki Eiri y estuvo muy meloso con Tohma pero como no le funciono repitió la tactica con K-san. Ya sabes que K-san siempre ha jugado a ser el celestino de ustedes dos, asi que puedo suponer que fue él quien se la dió. Shuichi por favor, ten cuidado, no quiero que ese tipo te siga lastimando.
-Tranquilizate Sakuma-san, no caere nuevamente en el juego de Yuki, he cambiado con él y se lo acabo de demostrar. Vamos a la cocina, el vino ya lleva destapado demasiado tiempo.
-Na no da, Shu-chan -dijo Ryuichi volviendo a su personalidad infantil -a Kumagoro no le gusta el vino, él quiere refresco de manzana, na no da.
-Esta bien Sakuma-san, habra vino para nosotros y refresco de manzana para Kumagoro -dijo Shuichi y mientras dejaba la caja de la pizza encima de la mesa de la cocina, oyó el suave ronroneó del Porsche negro de Yuki. Luego dejó escapar un largo suspiro de alivio.
Ahora, quizas, la extraña sensación de estar siendo observado desaparecería.
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No cabía duda, decidió Shuichi con fría objetividad, mientras yacía en la cama aquella noche, de que su actuación había sido estupenda. Había recibido una impresión enorme al abrir la puerta y encontrar a Yuki Eiri en el umbral. Era la última persona a quien hubiera pensado encontrar, y aunque no estaba preparado, su comportamiento frio y maduro fue excelente.
Se puso de lado y ahuecó la almohada. Un ruido en la ventana lo sobresaltó, hasta que se dio cuenta de que se trataba de una rama que daba contra el cristal. Estaba empezando a acostumbrarse a toda la serie de ruidos que podían escucharse en la noche. Hasta ese momento había vivido en apartamentos en donde la mayoría de ruidos extraños procedian de los vecinos. Pensó que le resultaba extraño no tener a nadie viviendo al otro lado de la pared de su habitación. En un apartamento siempre se tiene la reconfortante ilusión de que si se grita, puede ser escuchado en cualquier momento. Vivir en una casa independiente era muy distinto.
Pero el cambio merecia la pena. Miró a su alrededor. La habitación aun estaba casi vacía. Apenas podía creer que aquel lugar le pertenecía. Apenas tenía muebles porque no había tenido tiempo de comprarlos; ahora que su nuevo disco estaba a punto de salir, se veía obligado a ensayar horas extras.
De repente, sus pensamientos se desviaron de nuevo hacia Yuki Eiri. Shuichi se recostó en la almohada y miró las sombras pensando en lo baka y debil que había sido cuando entablo aquella vacía relación con Yuki. Tuvo que derramar muchas lagrimas y aguantar el malgenio de Yuki, tuvo que rogar y volver una y otra vez al lado de Yuki, pero esta vez no lo iba hacer mas. No iba a permitir que el rubio lo convirtiera en un ser amargado como lo era él.
Aunque tenia que aceptar que desde que había conocido a Yuki Eiri, había sentido tristeza por la inmensa soledad que había visto reflejada en los preciosos ojos dorados... una soledad que había sido ocultada a los ojos del resto de la gente por esa capa de frialdad y arrogante confianza masculina que era la segunda naturaleza de Yuki. Shuichi llegó a la conclusión de que ser tan perceptivo le había creado mas problemas que alegrias. Debido a eso, Yuki había notado la debilidad que sentía por él, y como un piloto de combate entrenado para matar, había dado en el blanco.
Sin la mas mínima precaución, se había rendido ante Yuki y tuvo que soportar desplante tras desplante, dolor tras dolor y lagrimas tras lagrimas.
Desde el primer momento Yuki le había parecido un hombre maravilloso, él era el único al que había estado esperando y se alegro de su buena suerte cuando pensó erroneamente que Yuki parecía sentir lo mismo por él. Creía que el rubio lo necesitaba y lo quería, y por eso le había dado con gusto su cuerpo y su alma.
La ardiente necesidad con que Yuki hacía el amor, parecía ser sólo un reflejo de su apasionada naturaleza. Era como si el rubio lo llevara esperando toda la vida. Su pasión había sido real, de eso no cabía la menor duda.
Y en cierto modo, concluyó Shuichi, su necesidad de él tambien había sido real. Pero la desconfianza de Yuki era tan incontrolable que siempre era Shuichi el que pagaba los platos rotos. Yuki le había contado muy pocas cosas de Yuki Kitazawa, pero Mika si había sido mas comunicativa y le había contado lo que Yuki se negaba a confiarle.
Aun no podía saber si el resentimiento y la desconfianza de Yuki estaban basados en el hecho de que había amado profundamente a Kitazawa, o era la reacción lógica ante la traición y el abuso al que fue sometido. De cualquier modo, había significado la perdición de Shuichi.
La relación de Yuki con Shuichi estaba llena de dificultades, las personalidades opuestas, la reticencia de Yuki de confiar totalmente en Shuichi y la poquisima paciencia que le tenia a su pelirrosa amante, hacía que las discusiones fueran cada vez mas acaloradas. No importaba cuantas veces Yuki lo echara del apartamento y de su vida, Shuichi siempre volvia como si se tratara de un perro fiel e incondicional. Pero las pocas veces que Yuki no discutia con él, parecían estar sumergidos en un nivel de comunicación intangible, no hacia falta de palabras ya que cada mirada de Yuki parecia estar llena de significado.
Shuichi había estado seguro de que Yuki y él habían establecido un vinculo tanto mental como físico. Quizas hubiera sido así, pero si eso era cierto, Yuki nunca había estado dispuesto a reconocerlo. Lo había llevado a la cama cada noche, envolviendolo en una nube de sensualidad, hasta que una mañana al despertar, Yuki lo miro con mas frialdad que nunca y despues de varias escenitas, lagrimas y gritos de Shuichi, el rubio lo tiro con violencia en la cama mientras permanecía de pie mirandolo de una manera indescifrable. Todavía podía sentir el escalofrío que lo había recorrido aquella ocasión cuando había mirado a Yuki a los ojos y no había encontrado un futuro en ellos.
Fue entonces cuando el rubio le dijo que estaba cansado de él, que lo tenía aburrido con sus gritos, con su palabrería sin sentido y sin orden, que ya no era tan divertido como antes estar con él y que tenía que irse a New York para solucionar un importante problema personal y de paso escribir su nueva novela ya que con el constante ruido de Shuichi le era imposible concentrarse, tambien añadió que no sabía cuando volvería de su viaje. Le había dado permiso a Shuichi de quedarse temporalmente en su apartamento pero le recordo que en cualquier momento debía marcharse ya que cuando él regresara no quería toparse mas con Shuichi.
Asombrado, Shuichi había movido la cabeza, temeroso de que si intentaba decir algo, terminaría llorando como siempre. Inmediatamente y gracias a un esfuerzo sobrehumano habia logrado reponerse a la sorpresa inicial y se puso de pie de la cama para observar como Yuki empacaba ropa en una inmensa maleta negra. Era raro que el hablador de Shuichi Shindo no dijera nada, por primera vez estaba mudo, tenía la lengua pegada al paladar. Sabía que esta vez seria la definitiva, no seguiria mas a Yuki, ni le rogaría mas.
Cuando Yuki termino de empacar, miro a Shuichi con frialdad y sin siquiera despedirse salio por la puerta de su apartamento. Shuichi cayó de rodillas al piso y lloro una ultima vez por Yuki Eiri.
Dos días despues el cantante recogio sus cosas y se fue a vivir con Hiro mientras compraba su propia casa. El rumor de que Yuki y él habían roto definitivamente se difundió por todos los rincones de NG'S RECORDS.
Shuichi intentó alejar aquellos dolorosos recuerdos de su mente, los había revivido demasiadas veces durante los últimos meses. Pero cuando estaba a punto de dormirse, se dio cuenta de que aún tenía la sensación de que alguien lo observaba. Por un momento, se imaginó al elegante Yuki rondando silencioso alrededor de su casa, mientras buscaba una forma de entrar. Entonces se quedó dormido.
A diez kilometros de allí, Yuki estaba sentado en la oscuridad, con los pies apoyados en una mesita baja y con una lata de cerveza en las manos. Ya era tarde. Llevaba sentado allí varias horas, esperando que el licor le hiciera efecto. No podía apartar de su mente la imagen de Shuichi, compartiendo una pizza y una botella de vino con el insoportable de Ryuichi Sakuma. Pero lo que en realidad le molestaba era la idea de que Shuichi y Ryuichi pudieran compartir una cama despues de la pizza y el vino.
Yuki era consciente de que ya no tenía ningún derecho a meterse en la vida de Shuichi. Él se había portado como un patán hacia cuatro meses y parecía que Shuichi opinaba igual.
"Asúmelo, Eiri", pensó, "tú esperabas volver y encontrarlo como lo habías dejado para tomarlo de nuevo. Supusiste que Shuichi volvería a caer como siempre, rendido a tus pies". De todas formas, había estado seguro de que aquella tarde sería escuchado, y en vez de eso, lo habían echado a patadas mientras la puerta estaba abierta para que entrara otro hombre.
Un hombre que parecía muy interesado en su Shuichi. No podía negar que Ryuichi Sakuma le caia mal, sobre todo por esa forma que tenía de corretear tras Shuichi. No podía permitir que ese niñito encerrado en un cuerpo de adulto le arrebatara a Shuichi.
Un grito repentino lo sacó de sus pensamientos, Yuki se puso de pie, inmediatamente se dirigió corriendo hacia una habitación y abrió la puerta. El grito se había convertido en un gemido sollozante.
-Hey, pequeño -le dijo Yuki a la pequeña figura acurrucada en el centro de la cama -Tranquilo, ya estoy aquí. ¿Que te pasa?
El pequeño niño rubio, de casi siete años de edad, se aferró al borde de la sábana y gimió aún mas fuerte. Extendió los brazos en silenciosa súplica y Yuki se agachó y lo abrazó.
-¿Que te pasa? -Inquirió Yuki en tono suave.
-Estaba muy oscuro -le respondió el niño, observando intensamente la cara de Yuki, para ver si él entendía el significado de aquello.
-Todo suele estar oscuro por las noches -explico Yuki sonriendo como nunca lo hacía publicamente -¿Quieres tomar conmigo un último trago en la sala? A veces hace desaparecer el miedo a la oscuridad.
El niño no entendió la pregunta, pero asintió con la cabeza. Yuki cogió al pequeño entre sus fuertes brazos y se dirigió a la cocina. Colocó al niño en una silla y revolvió los armarios hasta que encontró una taza de plastico, casualmente esa taza le pertenecia a Shuichi y por lo visto se le había olvidado llevarsela consigo. Abrió el frigorífico y sacó un envase de leche. Echó el líquido en la taza y se lo dio al niño, quien lo bebió ansioso.
-Muy bien, pequeño, vamos a tener una conversación de hombre a hombre. Tal vez un chico listo como tú pueda darme un buen consejo -Yuki se dirigió a la sala y el niño fue tras él.
Cuando el escritor se sentó en el sillón de cuero y volvió a apoyar los pies en la mesita, el pequeño niño rubio se acomodó en la piernas de Yuki.
-¿En que piensas, pequeño?
-Está oscuro -le informo el niño con tono firme.
-Si, lo sé. Algunas veces es conveniente pensar en la oscuridad, pero yo tengo una enorme cantidad de cosas mas complicadas en qué pensar. A mi me han despreciado hoy. Esto va a ser mas duro de lo que pensaba. Shuichi ya no es mas el chiquillo complaciente e ingenuo de hace cuatro meses.
Yuki volvió a coger su lata de cerveza y él y el niño estuvieron disfrutando del último trago de la noche en un silencio compartido.
-Se me ocurre que tú me puedes ser útil -comentó Yuki despues de un rato -Shuichi no te conoce, ni siquiera sabe de tu existencia, nunca le hable de ti. Pero ahora que te he traido de New York no tardara en saber que tu existes, de todas maneras si yo no consigo nada por mi mismo, tal vez te permita apelar a su lado tierno y sensible. ¿Que te parece?
-Que todavía esta muy oscuro y la oscuridad me da mucho miedo -respondió el niño, un poco adormilado, pero deseando agradar a Yuki.
-En realidad Shuichi es dulce, amable y divertido, aunque hoy no se porto asi conmigo -le aseguró Yuki al niño -Es suave como las flores silvestres y cálido como el sol. Yo creó que aun me quiere, pude sentir el deseo dentro de él cuando lo besé hoy. Te diré algo: voy a tratar de que vuelva a mi, y si me doy cuenta de que no avanzo, utilizaré artillería pesada, es decir, recurriré a ti, aunque aun no me puedo imaginar como reaccionara Shuichi cuando se entere de tú existencia en mi vida.
-Papá, no me gusta la oscuridad -murmuró el niño, medio dormido, la taza comenzaba a escapar de sus pequeñas manos.
Yuki se la quitó con cuidado.
-No te preocupes, hijo, dejaré encendida la luz -le prometió Yuki al niño con suavidad mientras se ponía de pie y lo llevaba de nuevo a su habitación -Tal vez debería dejar tambien una luz dentro de mí. Me siento solo esta noche.CONTINUARA...
N.A: La li hoooo, tengo el gusto y el placer de presentarles mi nuevo fic de Gravitation. ¡¡Espero de todo corazón que les guste leerlo tanto como a mi escribirlo!!
En fin, si tienen quejas, virus, recuerdos a mi mamita, criticas destructivas, cartas bomba,
matones a domicilio, amenazas de muerte y todo lo demás pueden enviarselo a Itzukiai (jejeje), si
en cambio son sugerencias, preguntas, críticas constructivas, dinero, imagenes yaoi, propuestas indecentes, bishounens tristes que buscan consuelo, y cosas por el estilo pueden escribirme a fan_yaoi@hotmail.com y otakusiempre@yahoo.com, prometo contestar todos sus mails.